3 octubre,2025 5:27 am

Hiromi Kawakami: Sanar el amor en sueños

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Adán Ramírez Serret

Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) se ha erigido como una de las autoras más importantes de la literatura japonesa. Una tradición, por cierto, poblada de estrellas, de autores deslumbrantes en la cual, en los últimos años, han aparecido muchas mujeres; con, por supuesto, Kawakami a la cabeza por el éxito de sus obras, por la cantidad de lectores y lectoras que con cada novela comienzan a ser cada vez más y más: una secta que se expande por el mundo en todos los idiomas.
Dentro de este riquísimo nicho de la literatura japonesa y a su vez de obras escritas por mujeres, Kawakami tiene la característica de enfocarse en gran parte de sus obras en el amor. La novela con la cual dio el salto a la fama es El cielo es azul, la tierra blanca y mi favorita hasta ahora era Los amores de Nishino, ambas llevadas al cien en Japón. Su más reciente entrega en español es El tercer amor, una obra que, en efecto, vuelve a tener como asunto central el amor, pero que da un giro bastante sorpresivo y virtuoso que transforma la novela en una poderosísima reflexión sobre el amor, sobre el sexo a través de la historia de Japón.
El asunto de la novela va sobre una niña quien, desde que tiene uso de razón, está enamorada de un hombre mayor. Ella no lo sabe, claro, tan sólo es consciente de un poderosísimo sentimiento por un hombre que ya es un joven mientras ella sigue siendo niña. Hasta que un día platica con el conserje de su escuela, a quien le cuenta este sentimiento poderoso que tiene, a lo cual el hombre le responde que ella está profundamente enamorada de ese joven mayor que ella. A partir de aquí, ella asume que ha estado enamorada de él desde siempre. El tiempo pasa y los sucesos son afortunados al amor de ella: el joven es extremadamente atractivo y exitoso con las mujeres, pero descubre que todas las relaciones que mantiene son superficiales, mientras que con ella, a quien conoce desde niña, las cosas son diferentes. Quizá, intuimos en un principio, porque ella lo idolatra como nadie más.
Así, en unas cuentas páginas ya estamos en una poderosa historia de amor, la cual, por supuesto, está plagada de conflictos, pues una vez que se casan, él sigue manteniendo relaciones amorosas con otras mujeres. Lo hace abiertamente, ella lo agradece, esa honestidad le parece imprescindible, odiaría que lo hiciera a sus espaldas, sólo que, aunque le parece bien saberlo, las aventuras amorosas de él le destrozan la vida, la hacen profundamente desgraciada. Estas amantes no hacen más que aumentar cada día y a convertirse cada vez en más profundas, y ella las descubre en el aroma, en las miradas, en la melancolía del esposo y su vida es cada vez más desgraciada.
Hasta que una tarde descubre en medio de la ciudad y por pura casualidad a aquel conserje de la escuela que le develó que ella estaba enamorada, se ponen a charlar, y ella le dice que sufre mucho, pero que no concibe la vida sin él. Entonces, a manera de mentor, le dice que hace falta la magia.
Es cuando ella comienza a soñar, y en esos sueños comienza a vivir otras vidas. Viaja a la época Edo en Japón, hace quinientos años, a un mundo oscuro y medieval en donde es una joven pobre y es vendida a una casa de citas. En algunos años se convertirá en una cortesana, la mujer del presente y la niña del pasado son la misma a la vez que dos vidas diferentes que comienzan a dialogar, a complementarse. Aquella niña que vive en un mundo oscuro no sabe leer ni escribir, pero comienza a escuchar cantares que luego serán clásicos de la literatura japonesa, versos eróticos que comprende a la perfección en esa casa de citas donde vive. A diferencia del Japón del presente en donde nadie se toca en público y el sexo es estrictamente privado, en esa era Edo las jóvenes cortesanas eran educadas de manera precisa en las prácticas físicas para dar y recibir placer. Así, la mujer del presente ayuda a la niña a comprender los poemas y a observar la vida con diferentes perspectivas, y la chica del pasado le enseña a la mujer a disfrutar del sexo, del placer físico no necesariamente ligado a lo sentimental. El tercer amor se convierte cada vez más en un juego de espejos budistas en donde mediante los sueños los personajes viven cada vez de manera más plena y compleja las diferentes vidas a la manera budista. Una respuesta al amor tormentoso que se resuelve de manera lírica, onírica.

Hiromi Kawakami, El tercer amor, Ciudad de México, Alfaguara, 2025. 309 páginas.