
Acapulco, Guerrero, 21 de febrero de 2026. El Homo ludens, los forasteros, los que no encajan en el sistema o los espectadores de primera fila así como el vampirismo de sol son algunos de los personajes y temas contenidos en No culpes a la playa, libro del escritor acapulqueño Edgar Pérez Pineda, y que busca compartir la pulsión lúdica, la onda, la seduccción y la vitalidad que ofrece un lugar como Acapulco.
Dicho libro, ganador del XXIV Premio Estatal de Cuento y Poesía María Luisa Ocampo 2024, será presentado por primera vez, luego de ser editado el año anterior por la Secretaría de Cultura de Guerrero en colaboración con la editorial De Otro Tipo, este sábado a las 9 de la noche en el Rockers Pub, de la playa Condesa.
En charla electrónica, quien ha sido reportero y un investigador de la identidad acapulqueña –ha publicado trabajos y editado revistas y fanzines al respecto– señaló que este libro le permitió darse cuenta “de haber conseguido una revelación de Acapulco y de lo acapulqueño post, que revestí (en el libro) con una estética afiliada a la iglesia de Quentin Tarantino para descubrir que terminaba sintetizando una suerte de vampirismo tropical, que a su vez descubrí desbordado de sensacionalismo de historieta, de un amarillismo transfigurando en fenotipo inenarrable, nacido sin posibilidad de error, de lo bello y paradisiaco de este puerto inscrito en la mitología moderna, como una existencia lúdica, ardiente en su telurismo de incontenible furor”.
Así, a renglón corrido prácticamente y sin tiempo para respirar y menos para reflexionar, transcurren los nueve cuentos que van del típico acapulqueño clasemediero sin nada más que hacer que echar fiesta con los amigos y las amigas al temible sicario con crisis existencial y otros personajes variopintos que con sus acciones lo dicen todo.
Ello, en medio de largos recorridos en carro, playas, fiestas de alcohol, drogas, sexo y amaneceres.
“Visto con más claridad, diría que (los temas del libro) son el Homo Ludens, el Oeste outsider y el Vampirismo de sol contenidos por la matriz que es Acapulco, como vértigo que se traga al que asoma a sus profundidades, primero jugando, luego…”.
Y, no obstante que no se nombra, Acapulco está ahí y “puede adivinarse desde que en el libro se llama Ciudad Bahía y Bulevar Costera su escenario principal, lo que contrasta con la intención la omitir el efecto categórico de Acapulco en estas historias”, cuya tensión se mantiene sin pausa, lo cual contribuye al vértigo narrativo que el escritor ofrece al lector como la única salida posible a decir del jurado del María Luisa Ocampo compuesto por los escritores Omar Nieto y Beatriz Meyer.
Cuando escribo no pienso en teorías, sólo intento divertirme, aseguró Pérez Pineda, “hasta que conocí la opinión de los jueces que favorecieron el libro supe que se me ubica en terrenos de lo radicalmente lúdico dentro de la escuela del absurdo, que es la apreciación de Omar Nieto, doctor en Literatura fantástica por la UNAM, lo cual me da mucha tranquilidad, porque da sentido de pertenencia a mi trabajo de creación”.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


