9 febrero,2024 2:35 pm

Honra BADA la trayectoria de Carla Rippey

 

Ciudad de México, 9 de febrero de 2024. En su primera participación en una feria de arte, la grabadora Carla Rippey ocupa un sitio protagónico, no solo por el homenaje que Buenos Aires Directo de Artista (BADA) dedica a su trayectoria, sino porque su obra es la primera expuesta en este encuentro que reúne desde este jueves el trabajo de 150 creadores.

La artista nacida en Kansas en 1950, afincada en México desde hace más de medio siglo, no había participado en ferias de arte, porque no tiene galería fija.

“Es como cuando uno decide ser soltera o casada: tiene que llegar la persona adecuada, en este caso la galería”, dice en entrevista la exdirectora de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

Sin embargo, ha colaborado con galerías como Arroniz, donde ha presentado las serie Elsewhere (Otherness) y con instituciones como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que exhibió la serie Inmolación.

Obras de ambos proyectos, que ha nutrido a lo largo del tiempo, presenta ahora en BADA, espacio que promueve la relación directa entre el público y los artistas.

Elsewhere (Otherness) aborda su exploración por el disfraz, la otredad y el exotismo, explica Rippey.

“La otredad tiene que ver con mi situación de ser siempre de otro lugar: soy de Estados Unidos, vivo en México, me fascina Asia”, apunta.

Rippey se formó en la Universidad Estatal de Nueva York y en la Sorbona de París, pero su práctica se forjó en Chile –donde realizó estudios universitarios de arte y se adhirió al movimiento de Salvador Allende– y en México, donde se integró al taller colectivo de grabado del Molino de Santo Domingo, Tacubaya.

Un año más tarde, en 1974, formó parte en la creación del movimiento literario infrarrealista y, de 1978 a 1984, fue miembro del grupo de arte experimental Peyote y la Compañía.

“Tenía 18 años en 1968, pertenezco a una generación que fue súper comprometida políticamente. Además, me casé con un compañero mexicano cuando estaba estudiando (grabado) en Chile.

Lógicamente entramos a trabajar con la izquierda, y antes había estado con el movimiento feminista en Boston. Mi único maestro de arte en la universidad fue Luis Camnitzer, artista,curador e investigador latinoamericano muy comprometido con la política y él asesoró mi tesis sobre la intersección entre arte y política, entonces, aunque no tengo una práctica en el arte abiertamente política, siempre hay un trasfondo y puede darse una lectura política”, aclara.

Esto se hace patente en Elsewhere (Otherness), que incluye piezas con imágenes de jóvenes que suelen congregarse en la plaza Harajuku, de Tokio, en un encuentro semejante al tianguis del Chopo en la Ciudad de México y convierten su cuerpo en un alarde de identidad, con influencias occidentales.

De la serie Inmolación, desarrollada a partir de un archivo de imágenes de volcanes, jóvenes con molotov y gente inmolándose, deriva Mujeres, fuego y objetos peligrosos, que se remite a la lengua Dyirbal –en vías de extinción– de un grupo aborigen de Australia, que asocia al género femenino con el fuego y los objetos peligrosos. Es el título también de la obra del lingüista George Lakoff, quien publicó en los años ochenta Women, Fire and Dangerous Things, relacionado con esa lengua.

“Me gustó mucho que (en ese idioma) fuera equivalente la categoría de mujer al fuego y al peligro, porque de alguna manera nos da poder”, destaca Rippey, quien a los cinco años dibujó una mujer-niña semidesnuda con látigo y botas.

De aquellos primeros dibujos y grabados, Rippey pasó a las transferencias y a los libros de artista pues la experimentación ha regido su trabajo, siempre con su archivo de imágenes tanto digitales (de internet) como impresas (de periódicos y revistas), incluso personales, las cuales transforma siempre de manera enigmática.

La obra de Rippey permanece expuesta y a la venta hasta este domingo en BADA, feria de arte que se desarrolla en el jardín del restaurante Campo Marte, al lado del Auditorio Nacional.

 

Texto y foto: Agencia Reforma