18 octubre,2025 6:19 am

Honran feligreses de Mezcala al padre Bertoldo con una caravana al lugar en donde lo asesinaron

El obispo José de Jesús González ofició una misa en el mismo paraje donde fue encontrado muerto el sacerdote, con motivo de la terminación del novenario de rezos. El prelado religioso rehúsa hablar sobre la investigación oficial

Chilpancingo, Guerrero, 18 de octubre de 2025. Más de 300 feligreses de la parroquia de San Cristóbal de Mezcala, municipio de Eduardo Neri, participaron la tarde de este viernes en una caravana encabezada por el sacerdote interino, Filiberto Velázquez Florencio, del pueblo al sitio donde fue encontrado muerto el padre Bertoldo Pantaleón Estrada, para honrar su memoria.

En tanto que el obispo José de Jesús González Hernández, ofició en el mismo lugar, una misa con motivo de la terminación del novenario de rezos.

Durante una entrevista al final de la eucaristía, el obispo González Hernández declaró que pedirán a las autoridades información sobre las investigaciones del asesinado del clérigo, para conocer los móviles del crimen, mismo que calificó como “muy grave”.

El obispo no quiso emitir una opinión con respecto a los dos detenidos, uno de los cuales, según versiones de los vecinos de Mezcala, fue amigo cercano de Pantaleón Estrada.

Mientras que para los feligreses, el asesinato de su pastor, once días después de que fue hallado su cuerpo, sigue siendo un “misterio”.

A las 3 y media de la tarde, partió una caravana de más de 50 vehículos y camionetas adornados con globos blancos, que llegó hasta el paraje donde el 6 de octubre pasado fue hallada la camioneta del padre Berto, como de cariño le decían, y en la que se encontraba muerto con un disparo en el rostro en el asiento del copiloto.

La caravana fue encabezada por quien está de forma interina haciéndose cargo de la parroquia, así como por el director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello (Centro Minerva Bello), Filiberto Velázquez Florencio.

Los feligreses salieron de Mezcala y avanzaron por la carretera federal rumbo a Chilpancingo. Llegaron al sitio donde fue hallado el cuerpo, cerca de Milpillas, a unos 25 o 30 minutos de la capital y a unos 15 de Zumpango, la cabecera municipal.

Ahí ya esperaba a la caravana, a las 4 y media de la tarde, el obispo González Hernández, quien ofició una misa en un descampado, a la orilla de la carretera federal, en donde se construyó una base de un metro cuadrado, en la que se colocó la cruz después de que fue bendecida por el obispo.

Hacia un costado inicia la brecha de terracería, por donde, a unos 30 metros está el sitio en que fue hallada la camioneta con el cuerpo del clérigo.

A simple vista se percibe que es un lugar lúgubre. Al frente, después de una barranca montosa, se observa un enorme peñasco, en tanto que en el lugar exacto donde quedó la camioneta de la víctima, es un basurero donde hay girones de ropa vieja, pedazos de muebles, cartones, excremento de animales y alrededor la inmensa maleza.

Hasta ahí acudió el obispo, después de la misa, para regar agua bendita. Al concluir el ritual, los cientos de feligreses gritaron: “¡Viva el padre Bertoldo”, así como “se ve, se siente, el padre está presente”.

Antes, en la homilía, el obispo dijo que el objetivo fue bendecir el lugar, “porque siempre donde se mueren nuestros hermanos, ponemos una cruz y rezamos para que descansen en paz, que quede presente en nuestras vidas que aquí se encontró el cuerpo de un sacerdote y que rezamos por él”.

Durante la misa, González Hernández expresó que la oración es por su familia, que está triste por esta partida repentina del padre, que también por los parroquianos, sus amigos, el sacerdocio, la diócesis y por todos aquellos que conocieron al padre Bertoldo, “vamos a pedir por ellos, por su consuelo, para que no nos enfermemos de tristeza. Por el contrario, que esta eucaristía nos de fuerza y valor”, dijo a los cientos de católicos aglomerados en la orilla de la carretera, algunos alzando sus globos blancos.

Consultado al final de la ceremonia religiosa, se le preguntó al obispo su opinión con respecto a los dos detenidos y si están satisfechos con las investigaciones que realizan las autoridades.

“No sabemos. Yo no tengo información, más lo que se dice en las noticias, pero no sabemos qué interrogaciones han hecho y qué es lo que sigue. Yo no sé, no puedo decir si están bien o no las investigaciones, porque no lo sé”.

Informó que no ha tenido acceso a la carpeta de investigación, porque quienes la tienen son los familiares, “nomás sabemos lo que todos saben, que detuvieron a dos personas. Pero no sabemos qué han hecho las autoridades, qué van a decir o qué van a sacar. No lo sabemos”.

Sin embargo, celebró que las autoridades estén trabajando, “si ya tienen detenidas a dos personas quiere decir que están haciendo su trabajo y es lo que nosotros pedimos, que hagan su trabajo y que apliquen la justicia, porque se trata de un asesinato y es un delito que se persigue de oficio”.

–Una de las versiones es de que un detenido (Miguel Ángel), coparticipe del asesinato, fue amigo cercano del sacerdote ¿qué opina? –se le preguntó.

–Pues era alguien que seguramente conocía al padre, no sabemos quién. Decían que era el chofer, pero sería el chofer en ese momento que se iba a cometer el crimen, no un chofer de confianza, yo me imagino. Sería el chofer para esa ocasión, porque ya iba de copiloto el padre y lo han de haber hecho a un lado, pero no sabemos quién haya sido, yo, sinceramente, no lo sé.

“Pero quien haya sido, pedimos por él porque matar a alguien, y luego, a un padre, es muy grave y para mí que es una carga muy fuerte matar a un padre. Matar a un ser humano es grave y luego matar a un sacerdote que en vocación es para el servicio de las gentes, pues sí, duele, y pobres de aquellos que lo asesinaron. Nosotros pedimos que se arrepientan que se alejen de hacer eso y que no lo vuelvan a hacer”.

–¿Ustedes no están interesados en hablar con las autoridades, para que les informen de las investigaciones y conozcan los móviles?

–Sí, queremos saber, pero hay que darles su tiempo, que terminen de hacer sus investigaciones y entonces vamos a solicitar un resumen que se nos pueda dar, sería muy bueno –respondió.

–¿Confían en las investigaciones que están haciendo las autoridades?

–Sí confiamos, ¿si no confiamos en las autoridades, entonces, en quién vamos a confiar? Más bien pedimos por las autoridades, para que puedan ejercer su ministerio a favor de la sociedad y porque dentro de la sociedad estamos nosotros incluidos. Ojalá puedan hacer su trabajo bien hecho, lo mejor que puedan.

–Usted dice que asesinar a un ser humano es grave y que mucho más lo es asesinar a un sacerdote ¿cuál es su comentario con respecto a la violencia que se vive en Guerrero?

–Que ya nos tocó a la Iglesia, es decir, le ha tocado a tanta gente recibir a sus muertos o a los que no los han recibido porque están desaparecidos. También ya sufrimos lo que es la desaparición, aunque sea dos días, pero sufrimos lo que es la desaparición de un hermano, un compañero, un sacerdote.

“Sentimos mucho la angustia de los que, por años, están buscando a sus seres queridos. Dos días es suficiente para darnos cuenta del dolor que hay en la sociedad, en las familias. Del dolor que hay por las pérdidas de los seres queridos”.

“Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a nadie. Si nosotros no se las dimos por qué tenemos que quitárselas, está prohibido, reprobado y ese es un delito que se persigue y tenemos que luchar todos para que no haya más muertes, así, de manera violenta”.

Después de la ceremonia religiosa, un sacerdote del decanato de Huitzuzo entregó un reconocimiento a un representante de la parroquia de San Cristóbal de Mezcala, mismo que recibiría el lunes pasado el párroco Pantaleón Estrada, con motivo de los 30 años de ese decanato, pues el ahora finado perteneció a él cuando fungió como padre de la capilla de Santa Cruz, de Tonalapa del Sur, de 2000 a 2007.

En tanto que para los feligreses, el crimen del sacerdote Berto sigue siendo un “misterio”.

La mayoría de los vecinos se rehúsa a declarar de forma abierta sobre el caso, pero en lo bajo comentan que, en efecto, Miguel Ángel “N”, uno de los detenidos por la desaparición y asesinato del sacerdote, era cuando menos conocido del clérigo.

Uno de los vecinos, que mostró el sitio exacto donde fue encontrada la camioneta, dijo que fueron muchas las veces que se vio al padre Berto convivir “con ese fulano. Yo no alcanzo a comprender bien lo que pasó o porqué pasó. Nunca creí que fuera capaz de hacerle daño o algo malo, se veía que eran buenos amigos. Pero mire, si fue otro el que lo hizo, cuando menos ese cuate (el amigo del cura) fue cómplice, bueno, eso dicen”.

Otro vecino de la comunidad San Miguel, ubicada cerca de Mezcala, dijo que conoció bien al padre porque de forma regular iba a oficiar misa al Tepehuaje, una comunidad adelante de San Miguel, y cuando regresaba siempre pasaba a preguntar qué iban a comer y le preparaban algo de comer o de almorzar.

“Le encantaba el mezcal y siempre que iba para allá pasaba a la casa, porque yo siempre tengo. Hemos tenido, no sé si buena o mala suerte, porque también el padre Germaín Muñiz García (asesinado en Taxco en 2018 y quien era también párroco de Mezcala), siempre pasaba a la casa”.

Sin embargo, dijo que en los pueblos no se sabe por qué mataron al padre Berto, puesto que “problemas fuertes por aquí no tenía. Se limitaba a cumplir con su obligación”.

Zacarías Cervantes/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero