
Ciudad de México, 11 de noviembre de 2017. El escritor cubano Leonardo Padura, reconocido por la UNAM este jueves con el doctorado honoris causa, asistió al Museo Casa de León Trotsky para presentar El hombre que amaba a los perros, novela histórica que, basada en investigaciones del autor, recrea los últimos años de Trotsky en México y su asesinato a manos del español Ramón Mercader.
Los asistentes rebasaron por centenares la capacidad del pequeño auditorio con tan sólo 78 asientos disponibles, lo que provocó la molestia de quienes se presentaron con una anticipación de más de dos horas y no pudieron entrar. Finalmente, fueron acomodados en otras salas de la casa, donde pudieron seguir la presentación en una pantalla.
Con retraso de una hora debido al exceso de concurrencia, el evento dio inicio en punto de las 7. Al escritor lo acompañaron el historiador galés Alan Woods; el director del museo, Esteban Vilkov Bronstein, y el profesor emérito de la UNAM Rolando Tamayo, quien fungió como presentador.
Durante su intervención, Padura explicó que El hombre que amaba a los perros era una novela que “estaba deseando ocurrir”, pues si bien jamás se planteó escribir una obra literaria sobre el político ruso y hombre clave en la Revolución de Octubre de 1917, había preguntas que exigían respuestas.
Recordó entonces su primera visita al Museo Casa de León Trotsky, en 1989. “Quince días después de haber estado aquí, cayó el muro de Berlín”.
En esa época, Cuba y la desaparecida Unión Soviética compartían un rasgo en común: “En ambas se hablaba de Trotsky en voz baja, refiriéndose a él como ‘el gran enemigo’”.
Padura mencionó que antes de ponerse a escribir buscó en la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana material sobre el ideólogo ruso. “Sólo encontré dos: uno titulado Trotsky el traidor y otro, llamado Trotsky el renegado“.
La investigación sobre la figura de Trotsky le llevó poco más de dos años. En ese tiempo, los archivos de Moscú se abrieron para poder ser consultados. Sin embargo, no aparecía nada sobre Trotsky y su asesinato. La clave de este silencio, narra Padura, se debió a que toda la información referente a su persona llegaba directamente a manos de José Stalin, quien se encargaba de quemarla.
Además de la figura de Trotsky, El hombre que amaba a los perros intenta dar luz sobre un personaje del que casi nada se sabe: Ramón Mercader –quien cambió su identidad a Ramón López–, el hombre que asesinó a Trotsky con un piolet ahí, en la misma casa donde se realizó la ponencia de Padura.
“Ramón es un vacío. Nadie sabe mucho sobre él. El Ramón que retrato en la novela es un hombre posible, pero no verdadero. Está construido a través de otros hombres en situaciones parecidas a la suya”.
Padura contó con el testimonio de dos hombres que conocieron a Ramón en Cuba. “Pero no me hablaron de Mercader, sino de López, que fue como lo conocieron. Mercader fue un hombre que no recuperó su identidad. Cuando lo enterraron en 1978 en Moscú, fue bajo el nombre de Ramón Pavlovich López.
El escritor comentó que no fue sencillo condensar las mil 400 páginas de material de investigación que acumuló y ordenó de manera cronológica para poder escribir el libro. “Un amigo me dijo que estaba metido en un pantano, porque en esta historia todos mienten”.
A pesar de eso, El hombre que amaba a los perros representó para él un esfuerzo por encontrar las razones de la perversión de la utopía bolchevique.
“En 1917 existía la posibilidad de materializar una sociedad de iguales. Pero en los años 30 la utopía estaba pervertida. ¿Cómo fue posible que en nombre de una causa buena se violaran códigos éticos? ¿Cómo fue posible que en nombre de la Revolución se decidiera asesinar a un hombre (Trotsky)?”. Por ello, el autor llamó a refundar la utopía.
Durante su intervención, el historiador Alan Woods mencionó que esta novela comparte elementos de obras maestras como Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievsky, o las mejores novelas del género policiaco, donde, a pesar de que el lector sabe quién es el asesino desde el principio, eso no lo desalienta a seguir leyendo.
El director del museo, Esteban Volkov Brenstein, agregó por su parte que la obra de Padura demuestra que es posible retornar al pasado y restituir con veracidad la memoria histórica.
La presentación de Leonardo Padura en el Museo Casa de León Trotsky fue parte de la jornada conmemorativa de los 100 años de la Revolución Rusa.
Nota: Tatiana Maillard/ Foto: Adolfo Vladimir, Cuartoscuro.com
