
Científicos de la UNAM encuentran en la sangre del cordón umbilical de recién nacidos moléculas relacionadas con mutaciones celulares y cáncer.
Ciudad de México, 23 de julio de 2019. La contaminación impacta a los bebés desde que están en el vientre, incluso de forma más intensa que a las madres, sugiere un estudio de la UNAM.
El vientre materno y la placenta no pueden proteger a los bebés de la exposición a partículas contaminantes PM2.5 (menores a 2.5 micrómetros), advierte.
Los científicos de la Máxima Casa de Estudios encontraron en la sangre del cordón umbilical de recién nacidos moléculas relacionadas con mutaciones celulares y cáncer, indica la institución en un comunicado.
Las investigadores, encabezados por María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, vincularon el incremento de estas moléculas con el aumento de partículas contaminantes.
“Esto implica un riesgo a la salud que es importante vigilar a largo plazo, pues (los bebés) pueden ver afectado su desarrollo pulmonar o sufrir otras enfermedades”, comentó Gonsebatt, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas.
Las partículas PM2.5 pueden entrar al torrente sanguíneo debido a su tamaño. Luego de distribuirse por todo el cuerpo, algunas se unen al material genético para generar aductos, que inducen alteraciones relacionadas con enfermedades respiratorias, mutaciones celulares y cáncer, explicó la científica del Programa de Salud y Ambiente.
Estos hallazgos sugieren que los recién nacidos expuestos a las partículas contaminantes tienen mayor riesgo de padecer problemas de salud a futuro, añadió.
Gonsebatt, en colaboración con la investigadora Patricia Ostrosky del Instituto de Investigaciones Biomédicas, así como médicos y pacientes del Seguro Social y del Centro de Investigación Materno Infantil, recolectaron muestras de sangre del cordón umbilical de 200 recién nacidos y sus madres, en el norte de la Ciudad de México y en la Alcaldía Iztapalapa.
De acuerdo con Gonsebatt, se informó a las autoridades de la capital sobre los descubrimiento de este estudio, que se publicó en 2018 en la revista Environmental and Molecular Mutagenesis.
La UNAM ahora colabora con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) para realizar una investigación similar en un estado donde los niveles de PM2.5 sean inferiores a los de la Ciudad de México.
Texto. Staff / Agencia Reforma / Foto: Archivo


