EL-SUR

Sábado 25 de Junio de 2022

Guerrero, México

Política  

En la guerra sucia, los militares sólo recibieron órdenes; los responsables son civiles: AMLO

Informa que se abrirán los archivos del Ejército para la Comisión de la Verdad. En una reunión en el Campo Militar número 1, el secretario Cresencio Sandoval anuncia que el presidente autorizó que se haga homenaje a los soldados que cumplieron con su deber a costa de su vida. Familiares de víctimas protestaron con carteles, y gritaron “diga dónde están los desaparecidos”, “vivos se los llevaron, vivos los queremos”. El mandatario planteó “buscar entre todos cerrar una etapa negra, de dolor y sufrimiento y dar inicio a una etapa nueva”

Rolando Herrera/ Agencia Reforma Ciudad de México

Junio 23, 2022

 

La jefa de Gobierno de Cdmx Claudia Sheinbaum, el secretario de la Defensa Nacional Luis Cresencio Sandoval, el presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobernador del Estado de México Alfredo del Mazo, el subsecretario de Derechos Humanos Alejandro Encinas; también estuvieron en el presídium la presidenta de la CNDH Rosario Piedra Ibarra, y las ciudadanas Micaela Cabañas Ayala (hija de Lucio Cabañas) y Alicia de los Ríos Merino (hija de una desaparecida del mismo nombre), en la Ceremonia de inicio de actividades de la Comisión para el Acceso a la Verdad de los Hechos Ocurridos entre 1965 y 1990, en el Campo Militar Número Uno Foto: Cuartoscuro

Por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) permitirá que se revisen sus instalaciones y accedan a sus archivos relacionados con la llamada guerra sucia.
Durante un acto en el Campo Militar número 1 y ante familiares de desaparecidos, el mandatario dijo que la instrucción es que no se oculte nada, que toda la información con la que cuente el Ejército sea puesta a disposición de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de los Hechos Ocurridos entre 1965 y 1990.
“Estamos en un acto muy lleno de significado y de dolor, pero también es un acto de esperanza, es un acto para buscar entre todos cerrar una etapa negra, de dolor y sufrimiento y dar inicio a una etapa nueva”, dijo.
Sin embargo, el presidente aclaró que la responsabilidad última de actos realizados por el Ejército es de las autoridades civiles, pues los soldados sólo recibieron órdenes.
En tanto, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, informó que la Comisión y la Sedena acordaron un plan para que los investigadores accedan a instalaciones militares en varias entidades del país.
La Comisión, añadió, podrá entrevistar a militares activos o en retiro que tengan información sobre los hechos.
Según el acuerdo, la apertura de las instalaciones militares a los investigadores de la Comisión para la Verdad se hará en siete estados: Guerrero, Oaxaca, Estado de México, Nuevo León, Chihuahua, Jalisco y Ciudad de México.
El titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, dijo que este acuerdo refleja el compromiso de las Fuerzas Armadas con la reconciliación y el derecho a la verdad.
Ante militares presentes entre el público, Sandoval dijo que el Ejército siempre se ha subordinado al poder civil y que fue el Estado mexicano el que en los años 60, 70 y 80 decidió retomar acciones para preservar la seguridad.
En esos hechos, lamentó, hubo personas que fueron víctimas de acciones que se apartaron de la legalidad.
Víctimas protestan por los desaparecidos

El primer grito de protesta salió de entre los familiares de los desaparecidos cuando el titular de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, enfatizó que las Fuerzas Armadas siempre han actuado bajo las órdenes de las autoridades civiles.
Ante un público conformado por hijos, nietos o víctimas directas de la llamada guerra sucia, y por militares y funcionarios, el general secretario hacía malabares para evitar reconocer la responsabilidad del Ejército en los crímenes cometidos entre 1965 y 1990.
“Para realizar estas tareas fundamentales en beneficio de la seguridad y desarrollo nacionales, las Fuerzas Armadas han permanecido subordinadas al poder civil”, indicó.
Apenas había terminado la aseveración, cuando una voz masculina gritó: “Diga dónde están los desaparecidos”.
Sin inmutarse, el mando militar prosiguió su discurso refiriendo que la Constitución otorga al presidente de la República la comandancia suprema de las Fuerzas Armadas.
“Secretario, ¿dónde están los culpables? Los desaparecidos, ¿dónde quedaron?”, le volvieron a cuestionar.
La ceremonia por el acuerdo entre la Sedena y la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de los Hechos Ocurridos entre 1965 y 1990, se realizó en el Campo Militar número 1, donde activistas detenidos por motivos políticos estuvieron recluidos clandestinamente en los años 60 y 70, y donde algunos de ellos habrían desaparecido.
El acto pretendía dar inicio al desagravio que han pedido por décadas los familiares de las víctimas, garantizando que con el acceso a las instalaciones militares y a los archivos que ahora tendrá la Comisión se podrá conocer la verdad de lo que ocurrió en aquellos años.
Sin embargo, Sandoval dijo que en las acciones llevadas a cabo entonces, el Estado mexicano pretendió garantizar la paz y que, lamentablemente, hubo quienes fueron víctimas de actos ilegales.
También, que el Ejército tuvo sus propias bajas y que es justo que se les recordara, inscribiendo su nombre en el mural de los caídos.
“Con orgullo les expreso que el propio mandatario (Andrés Manuel López Obrador) autorizó inscribir los nombres de militares fallecidos con motivo de los hechos del pasado en el Monumento a los Caídos de las Fuerzas Armadas, que se ubica en la Plaza del Servicio a la Patria, como un tributo y un sentido homenaje a los soldados que cumplieron con su deber aun a costa de su vida”, señaló.
Esto motivó que los familiares comenzaran a corear la consigna: “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
Al finalizar la ceremonia, familiares reprocharon que el Ejército no quiera asumir su responsabilidad y que haya elegido el acto para anunciar un reconocimiento a sus muertos, a quienes ahora recordará como héroes.
“No es adecuado equiparar la función que el Ejército, las órdenes que recibió de reprimir al movimiento social, y que en este momento pueda ser reivindicada esa acción”, indicó Juan Bautista, hermano de Guillermo Bautista desaparecido a los 17 años en Guadalajara, Jalisco, acusado de pertenecer a la Liga Comunista 23 de septiembre.
“Ellos sienten que son héroes porque combatieron el comunismo en México, no es cierto, fueron represores, fueron asesinos de campesinos, de mujeres, de niños. Entonces, eso no puede quedar en el olvido y en el pasado”, añadió.
Tania Ramírez Hernández, hija de Rafael Ramírez Duarte, también miembro de la Liga y visto con vida por última vez en el Campo Militar número 1, se indignó por el anuncio hecho por el secretario de la Defensa.
“Es agraviante pensar que puedan poner en el mismo nivel a los familiares y los caídos de un lado y de otro. La disparidad del poder fue lo que oprimió y desapareció y mató a muchísimas personas en ese tiempo”, dijo.
Pese a la inconformidad de las víctimas, López Obrador aseguró que las Fuerzas Armadas sólo han acatado órdenes, agradeció la lealtad que han tenido hacia su gobierno y el acatamiento de abrir todos los archivos sobre la Guerra Sucia.
“Le agradezco al general secretario y a los oficiales del Ejército su lealtad, su verdadera lealtad, su auténtica lealtad”, enfatizó.
En el presídium estuvo Micaela Cabañas, hija del fundador de la guerrilla del Partido de los Pobres en Guerrero, Lucio Cabañas Barrientos, y delegada de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en este estado, quien con el puño en alto coreó las consignas con los familiares de víctimas, y en su intervención en el acto oficial pidió justicia por su padre y por su madre asesinada.