EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

México  

Los abrazos no nos alcanzan para cubrir los balazos, dicen jesuitas en la misa de los sacerdotes asesinados

“La sangre de Pedro, Javier y Joaquín se une al río de sangre que corre por nuestro país. Exigimos que las autoridades cumplan con su vocación y deberes”, dijo el sábado el representante en México de la Compañía de Jesús, Luis Gerardo Moro, al final de la misa celebrada en el templo del Sagrado Corazón en la ciudad de Chihuahua, en la que se oró también por el guía de turistas ultimado

Junio 27, 2022

Una caravana de familias tarahumaras de diferentes comunidades y sacerdotes jesuitas caminan hacia el atrio de Cerocahui en dónde se velaron los cuerpos de Joaquín César Mora Salazar y Javier Campos Morales, dentro de este templo en el municipio de Urique. Hoy a mediodía serán sepultados Foto: Cuartoscuro

Staff / Agencia Reforma

Chihuahua

En la misa de despedida de los sacerdotes Javier Campos y Joaquín Mora, quienes fueron asesinados el pasado lunes a manos de un líder criminal en Cerocahui, Chihuahua, la Comunidad Jesuita llamó al presidente Andrés Manuel López Obrador a revisar su estrategia de seguridad “Abrazos, no balazos” al considerar que no ha funcionado.
“Respetuosamente, pido, pedimos, señor presidente, revise su proyecto de seguridad pública, porque no vamos bien, y esto es un clamor popular”, dijo el sacerdote Javier Ávila, líder de la comunidad jesuita en Cerocahui, al celebrar una misa de cuerpo presente de los religiosos en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la capital de Chihuahua.
“Este evento, lamentablemente, no es aislado en nuestro país, un país invadido por la violencia y por la impunidad. Los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”.
En el centro del templo fueron colocados los féretros y los retratos de Campos, conocido como “Padre Gallo”, y Mora, quien era llamado por su comunidad como “Morita”.
Los sacerdotes jesuitas fueron asesinados cuando salieron al atrio de su parroquia a auxiliar al guía de turistas Pedro Palma, quien intentó refugiarse cuando era perseguido por un grupo criminal.
Los tres fueron ultimados por José Noriel Portillo, alias El Chueco, vinculado al Cártel de Sinaloa y quien tiene una orden de aprehensión sin cumplirse desde 2018.
“La sangre de Pedro, Javier y Joaquín se une al río de sangre que corre por nuestro país. Exigimos que las autoridades cumplan con su vocación y deberes”, dijo el representante en México de la Compañía de Jesús, Luis Gerardo Moro, al final de la homilía en la que se oró también por Palma.
“Los obispos han llamado a un diálogo nacional y queremos secundar esta iniciativa. Hacemos un llamado a la sociedad y autoridades a ya no agudizar la polarización del País, necesitamos construir puentes para encontrar caminos de paz. Queremos trabajar con todas y todas para crear esas condiciones de paz que tanto necesitamos”, añadió.
El provincial de la Compañía de Jesús dijo que no es suficiente con que se hayan recuperado los cuerpos de los tres asesinados que habían sido retenidos por Portillo, pues eso no se ha hecho con más de 100 mil desaparecidos en el País.
“No podemos olvidar que en México llegamos, entre 1964 y 2022, a 100 mil personas desaparecidas, que hasta ahora llevamos 122 mil asesinatos, que existe un mayor control territorial por parte del crimen organizado”, afirmó Moro.
“Eso todos y todas lo sabemos, que crece el consumo y venta de droga en todos los lugares del País y que la violencia se ha convertido en un modo de resolver los conflictos, una manifestación de poder y una práctica cotidiana”.
El sacerdote evocó el trabajo de los sacerdotes asesinados en Cerocahui, en el municipio de Urique, en los límites con Sinaloa, un lugar que se ha ido corrompiendo, dijo, por la pobreza.
“Que sepan que no nos vamos a ir de la Sierra Tarahumara, que queremos estar con nuestros pueblos indígenas, pero también que todas las personas, toda la sociedad, los Gobiernos, empresarios, iglesia tenemos una responsabilidad moral ante tantos asesinatos y personas desaparecidas y que necesitamos ya hacer algo”, apuntó.
Tras la misa, los cuer­pos de los jesuitas fueron trasladados a Creel y luego hacia Cerocahui, en el mu­nicipio de Urique, donde hoy serán sepultados.

Demanda la Arquidiócesis alto a la “vergonzosa” impunidad

Tras considerar que México vive una ola de violencia histórica, con 122 mil homicidios en lo que va del sexenio, la Arquidiócesis Primada de México demandó ayer acciones que conlleven a un país seguro y pongan fin a la “vergonzosa impunidad” que prevalece.
En su editorial dominical Desde la Fe titulada “No olvidaremos. Queremos paz y justicia”, la Iglesia católica indicó que el asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en Cerocahui, Chihuahua, refuerza el llamado a examinar la estrategia de seguridad en México.
Criticó que casos mediáticos obliguen a las autoridades a dar celeridad en las averiguaciones.
“El laico Pedro Palma y los sacerdotes Javier Campos y Joaquín Mora fueron despojados de sus vidas el lunes 20 de junio a manos del crimen organizado. Es grande el dolor que nos dejan sus muertes, pero más grande es el dolor de saber que son miles de muertos en México”, manifestó la Arquidiócesis a cargo del cardenal Carlos Aguiar Retes.
“Queremos justicia y queremos paz. Queremos un México seguro y queremos ver el fin de esta vergonzosa impunidad. Si en 72 horas lograron recuperarse los cuerpos de 2 sacerdotes y un laico, y avanzar en las averiguaciones, ¿por qué no hacer esto con tantos y tantos casos impunes?
“El nivel de impunidad en México es muy alto; la presión de la opinión pública motiva a las autoridades a resolver contados casos mediáticos, pero, ¿qué pasa con las miles de familias que, además de fracturarse con el asesinato de un ser querido, nunca verán justicia?”, añadió la Arquidiócesis.
Organizaciones religiosas y defensoras de derechos humanos así como políticos condenaron el hecho y exigieron a las autoridades federales revisar la estrategia de seguridad.
“Nos sumamos al llamado del padre Javier Pato Ávila, sacerdote jesuita de la Sierra Tarahumara: ‘nuestro tono es pacífico, pero alto y claro. Invitamos a que las acciones de gobierno finalmente acaben con la impunidad imperante en nuestra sociedad’, señaló ayer la Arquidiócesis en la editorial.
“La promesa de atrapar al asesino de estos sacerdotes jesuitas ya no es suficiente, pues atrapar a un líder del crimen organizado no resolverá la violencia en México. Queremos una promesa de un mejor futuro, donde reine la paz y la justicia, donde la impunidad sea nula y donde las personas puedan caminar seguras por las calles”.
La Arquidiócesis recordó el llamado de los obispos de México a un diálogo nacional para emprender acciones que construyan el camino de paz.
“Suscribimos este llamado: queremos trabajar en conjunto para construir puentes, dejar atrás la polarización y reconstruir el tejido social en beneficio de un México mejor”, expresó en la editorial.