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Martes 27 de Septiembre de 2022

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La OTAN y Rusia concluyen su reunión sin ningún acuerdo sobre Ucrania y seguridad

Tras dos años de tensiones crecientes se muestran dispuestos a seguir dialogando, sin embargo “hay significativas diferencias entre los aliados y Rusia” que “no serán fáciles de superar”, señaló Jens Stoltenberg. Los intentos de la OTAN de construir la seguridad de Europa “contra y sin Rusia”, están condenados al fracaso, advirtió el viceministro ruso, Grushkó

Enero 13, 2022

 

Redacción / Sputnik

Bruselas / Washington

Por primera vez después de dos años, la OTAN y Rusia se reunieron para abordar las tensiones crecientes alrededor de la seguridad en el continente europeo, especialmente a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania. Sin ningún acuerdo sobre la mesa, los representantes se mostraron dispuestos a seguir dialogando, según el diario France 24
Ayer 12 de enero, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia se reunieron en Bruselas para abordar la concentración de tropas rusas en la frontera ucraniana y otros asuntos de seguridad en el continente europeo. Es la primera reunión entre la Alianza y Rusia en más de dos años.
El encuentro, presidido por el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, comenzó a las 10.00 horas y se extendió por casi cuatro horas.
El viceministro de Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, representó a su delegación, mientras que Wendy Sherman, subsecretaria de Estado de Estados Unidos representó a la suya. La mayor parte de los aliados fueron encabezados por sus embajadores ante la OTAN.
Al término de la reunión, Stoltenberg afirmó que, a pesar de que es una “señal positiva” que las partes se hayan “sentado alrededor de la misma mesa y abordado asuntos importantes”, “hay significativas diferencias entre los aliados y Rusia en estos asuntos” que “no serán fáciles de superar”.
El último Consejo OTAN-Rusia se llevó a cabo el 5 de julio de 2019. El Consejo celebró 10 reuniones desde 2016 cuando fue convocado por primera vez tras la anexión rusa de la península de Crimea en 2014.
El conflicto entre Rusia y Ucrania, eje central del diálogo. Los aliados solicitaron a Rusia una desescalada militar, teniendo en cuenta que concentraron a más de 100 mil soldados en la frontera de Ucrania.
Stoltenberg señaló que si Rusia vuelve a usar la fuerza contra Ucrania sería un “grave error estratégico” que tendría “severas consecuencias” y un “coste elevado”.
Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que los ejercicios militares de Rusia “se realizaron, se realizan y continuarán realizándose” porque se trata de “una práctica habitual de las Fuerzas Armadas de cualquier país”.
En efecto, la subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Wendy Sherman, aseguró que Rusia no mostró un “compromiso de desescalar, ni una declaración de que lo harían”.
Por su parte, Moscú quiere garantías de seguridad y le pidió a Washington y a la OTAN que retrocedan en el este europeo, y que la Alianza renuncie a incorporar a Ucrania y Georgia.
Pero el secretario general de la Alianza explicó que los aliados tienen una política de “puertas abiertas”, donde cada país decide sus propios acuerdos de seguridad y que “no renunciará a su capacidad de proteger y defenderse entre ellos”, incluyendo “la presencia de tropas en la parte este de la Alianza”.
Por su parte, Sherman aseguró que “la OTAN y Washington no van a renunciar a la política de ampliación, con la entrada en el futuro de nuevos países en la Alianza”.
En efecto, el viceministro de Exteriores ruso Alexandr Grushkó, opinó que los intentos de la OTAN de construir la seguridad de Europa “contra y sin Rusia” están “condenados al fracaso”.
“Partimos de que el principio de la seguridad indivisible debe tener en cuenta los intereses de todos y los intentos de construir la seguridad contra y sin Rusia son contraproducentes y están condenados a fracasar”, agregó Grushkó.
Finalmente, anunció que “si hay intimidación, habrá contra intimidación. Y si intentan buscar vulnerabilidades en la defensa de Rusia, entonces se buscarán vulnerabilidades de la OTAN”.
El conflicto entre Rusia y Ucrania se remonta al año 2014, cuando los rusos se anexaron la península de Crimea.
Por otro lado, con respecto a aquellos legisladores del Senado en Estados Unidos que sugieren imponer sanciones paralizantes contra Rusia, así como restricciones personales contra sus principales líderes, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antónov resaltó que sus llamados “son provocativos y no tienen futuro”. “No nos dejaremos intimidar por las restricciones”, enfatizó.
El embajador recomendó a los políticos del Capitolio que se dediquen a construir el consenso bipartidista para sacar a Estados Unidos de lo que calificó como “la más profunda crisis económica y política”.
Los senadores demócratas de Estados Unidos presentaron un nuevo proyecto de ley de sanciones a Rusia, que implica medidas “paralizantes” al sector bancario ruso y a funcionarios del gobierno, incluyendo al presidente Vladímir Putin y altos funcionarios, así como a los altos mandos militares, en caso de un ataque a Ucrania. (Con información de Agencias).