EL-SUR

Miércoles 10 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Mundo  

Sitian las tropas rusas la planta química de Azov, ubicada en la ciudad de Severdonetsk

Decenas de soldados ucranianos quedaron incomunicados en su interior, señalan las autoridades separatistas de Lugansk. La ciudad de Mariúpol, al borde de sufrir un fuerte brote de cólera. La ONU califica de “crimen de guerra” la condena a muerte impuesta contra dos británicos y un marroquí

Junio 11, 2022

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Europa Press

Madrid

Las autoridades de la autoproclamada República Popular de Lugansk (RPL) han informado de que las tropas rusas han sitiado la planta química de Azot, ubicada en la ciudad de Severodonetsk, con decenas de soldados ucranianos en su interior.
Este episodio recuerda así a lo ocurrido en la planta siderúrgica de Azovstal, ubicada en la ciudad portuaria de Mariúpol y último bastión de las fuerzas ucranianas en la zona. Finalmente, Rusia tomó las instalaciones a finales de mayo tras la renuncia del grupo paramilitar Batallón Azov a seguir combatiendo.
“Un pequeño grupo de formaciones ucranianas en el territorio de la planta química de Azot ya no pueden abandonar las instalaciones. Todas las rutas de escape les han sido cortadas”, ha informado en sus redes sociales el embajador de la RPL en Moscú, Rodion Miroshnik.
Miroshnik ha señalado que hay un grupo de soldados ucranianos que está intentando ponerse en contacto con las fuerzas rusas y las de Lugansk para presentar “algunas condiciones” para levantar el sitio, según recoge la agencia rusa de noticias Interfax.
Sin embargo, el representante diplomático de la RPL ha advertido de que Rusia y Lugansk no aceptarán ningún tipo de condición que no pase por la entrega del armamento y la rendición de los ucranianos de la planta.
A comienzos de junio el gobernador regional de Luganks, Sergei Gaidai, cifró en cerca de 800 las personas que se refugiaban en las instalaciones de la planta química, sin embargo Miroshnik no se ha aventurado a confirmar la cifra de los ucranianos que se protegen en Azot.
Las milicias de Lugansk confirmaron hace ya más de diez días el inicio del “asalto” a Severodonetsk en colaboración con el ejército ruso.
La localidad es el último bastión de la autoproclamada república de Lugansk bajo aún sigue bajo control ucraniano. Si la ofensiva continúa y la ciudad es ocupada completamente por las tropas rusas, supondría un hito para Rusia.
Por otro lado, las autoridades de la provincia ucraniana de Lugansk (este) han denunciado ayer que las fuerzas rusas “sólo destruyen” en el marco de su ofensiva militar en Ucrania, que tiene su epicentro en estos momentos en la ciudad de Severodonetsk, escenario de intensos combates durante los últimos días.
“Severodonetsk resiste, pero los rusos están destruyendo todo lo que está en su camino”, ha dicho el jefe de la Administración Regional de Lugansk, Serhiy Haidai. “Los rusos no reconstruyeron nada tras ocho años en Lugansk, ni siquiera intentan restaurar el servicio de agua y electricidad en Popasna y Rubizne. Sólo están destruyendo”, ha manifestado.
Por otro lado, el recrudecimiento de las hostilidades entre las fuerzas ucranianas y el ejército de Rusia en el este de Ucrania han situado a ciudades como Mariúpol, ocupada parcialmente por fuerzas rusas, al borde de sufrir una epidemia de cólera, así como brotes de otras enfermedades como la disentería.
Datos de Naciones Unidas indican que la guerra desatada por Rusia en suelo ucraniano ha provocado que entre tres y cuatro millones de personas necesiten medicación en todo el país, mientras que otros quince millones de personas requieren de apoyo psicológico para hacer frente a las secuelas provocadas por el conflicto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la situación sanitaria en Mariúpol es especialmente alarmante debido a la ausencia de agua potable y material sanitario en el sur de la localidad, que se encuentra bajo ocupación rusa.
Ucrania ha cifrado ayer en cerca de 32 mil los militares rusos muertos en combate, incluidos más de 200 durante el último día, en el marco de la guerra desatada el 24 de febrero por la orden de invasión dada por el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Por otro lado, la ONG Human Rights Watch (HRW) ha acusado ayer a las fuerzas rusas de las muertes de casi un centenar de civiles durante dos semanas de bombardeos ocurridos a principios de marzo en la ciudad ucraniana de Chernígov, y dentro de una campaña de ataques aéreos que supuso una violación flagrante de las leyes de la guerra por emplear la prohibida munición de racimo en al menos una ocasión y por fijar a hospitales entre sus objetivos.
Además, el comisario europeo responsable de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, ha aprovechado este jueves su desplazamiento a Ucrania para anunciar una nueva partida de 205 millones de euros comprometidos por la Unión Europea en ayuda humanitaria como respuesta a la crisis generada por la invasión rusa de Ucrania.
Por su parte, Moscú ha formalizado ayer su salida de la Organización Mundial del Turismo (OMT), entidad de la que decidió irse antes de una reunión que iba a tener lugar para determinar su posible suspensión con motivo de la invasión rusa a Ucrania.
En tanto, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha tildado ayer de “crimen de guerra” la condena por parte de la Justicia de la autoproclamada república de Donetsk a pena de muerte impuesta contra dos ciudadanos británicos y un marroquí acusados de participar en la guerra de Ucrania en favor del bando ucraniano.
Así, la portavoz del organismo, Ravina Shamdasani, ha criticado la sentencia y ha alertado de que “este tipo de juicios contra prisioneros de guerra constituyen crímenes de guerra”.
La Justicia de Donetsk ha condenado a muerte a Sean Piner, Aiden Aslin y Sadun Brahim, capturados por las tropas rusas en el marco de la guerra y quienes reconocieron el miércoles parte de los delitos que se les atribuían.
Los familiares de los dos británicos condenados el jueves a muerte junto a un ciudadano marroquí en la autoproclamada república de Donetsk, en el este de Ucrania, han pedido ayer “ayuda inmediata” en un intento desesperado por salvar sus vidas.
Por su parte, las autoridades de Rusia han pedido ayer “no interferir” en el sistema judicial de la autoproclamada república de Donetsk, en el este de Ucrania, tras la condena a muerte a dos ciudadanos británicos y un marroquí acusados de participar en la guerra de Ucrania en favor del bando ucraniano.