EL-SUR

Viernes 27 de Noviembre de 2020

Guerrero, México

Opinión

¿Alianzas imposibles?

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 21, 2020

 

Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos, por hacer lo posible imposible.
Bertrand Russell.

No estoy seguro de que el visionario José Francisco Ruiz Massieu avalara la alianza de su partido el PRI con el partido que a punto estuvo de hacerlo dimitir como gobernador de Guerrero, el PRD. El último ideólogo del PRI (sí, subrayo, ideólogo), creo que con sus ideas avanzadas de la democracia, política y el poder, no hubiera avalado esta alianza con el partido que nació apenas hace 31 años, en 1989, para ser precisamente la antítesis del PRI, hasta esta semana. José Francisco estaba convencido de que el PRD no representaba un factor de modernización política, de democratización de la vida política del estado, y no se equivocó, me temo que vislumbraba que el PRD acabaría rindiéndose ante el poder olvidando las causas de la gente y dominado por tribus dirigidas por el cacicazgo que tanto odiaba, y me temo también que tampoco lo creía de su mismo partido cuando premonitoriamente convocaba “o cambiamos o nos cambian”
Créanme que soy un convencido de las alianzas, desde la caída del Muro de Berlín, hoy más que nunca, el destino de la democracia son las coaliciones, ya no es posible gobernar desde la hegemonía de un solo partido, la sociedad ya no es aquella masa amorfa que a ciegas seguía a un partido que le hacía creer que tenía un gobierno surgido de la revolución para protegerla del mal gobierno. Definitivamente la sociedad ahora es más plural, más libre, menos sometida a doctrinas y visiones “nacionalistas”, y los partidos tiene que replantear el sustento ideólogo y programático hacia uno más incluyente y adaptativo, colaboracionista, abierto y dispuesto a compartir el poder, a co-gobernar.
Pero me temo que en Guerrero la alianza entre el PRI y el PRD está generando toda clase de interpretaciones, opiniones, emociones y hasta pasiones, y cómo no, Guerrero fue el estado en el que la confrontación entre priístas y perredistas costó vidas. Más de 600 perredistas muertos por la represión y persecución priísta, reclamaba el PRD; “el partido de la sangre y la violencia”, le decían desde el PRI, comunidades enteras divididas en La Montaña, Costa Chica, Costa Grande y en la Tierra Caliente, el PRD era el partido de la gente olvidada y agraviada por el PRI y este era el partido considerado para la eternidad; hoy van juntos, es entendible porque el PRI y el PRD hoy ya no son lo que eran.
Más allá de que parezca incomprensible, el agua y el aceite, que el PRI y el PRD hoy vayan en alianza es hasta esperanzador, tal vez ambos se van a complementar con aquello que les faltaba hace 30 años y que los hacía acérrimos enemigos, mayor sensibilidad genuina para el PRI y más institucionalidad para el PRD, ambos pueden configurar una propuesta electoral interesante aunque siempre va a estar presente que lo que los anima a aliarse más que la coincidencia ideológica y programática que los acerca, que en los hechos y práctica política es así, es decir, no hay diferencias entre uno y otro, los que lo ha hecho voltearse a ver es la cruda imposibilidad de ser competitivos por sí solos frente a Morena y ganarle.
En los hechos estamos regresando al mismo contexto político de 1999 cuando entonces el gobernador hoy líder moral del PRD en el estado, Ángel Aguirre Rivero, y entonces militante del PRI; el candidato a gobernador René Juárez Cisneros, Manuel Añorve, Héctor Astudillo, Mario Moreno Arcos, Héctor Apreza, los mismos que hoy se están aliando, enfrentaron a Félix Salgado Macedonio, hoy probable candidato de Morena, por quien entonces votaron 401 mil guerrerenses mientras que por Juárez Cisneros 415 mil, menos de 3 puntos porcentuales de diferencia, hoy nuevamente, en los hechos, se están enfrentando las dos mismas visiones ideológicas de entonces aunque con otras siglas.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A quien quiera entender, que hoy como ayer son los mismos que van tras el poder, aquellos que sólo lo han querido administrar y los que lo quieren transformar.