EL-SUR

Viernes 21 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

AMLO y su mundo

Jorge Camacho Peñaloza

Septiembre 03, 2021

 

El populismo ama tanto a los pobres, que los multiplica.
Mariano Grondona.

Qué bueno que para el presidente de la República el objetivo de su misión ya está consumado. Qué sería de México si no.
Él ve los récords que quiere ver, por ejemplo, en remesas enviadas por los paisanos que no encontraron modo de vivir aquí en México y se fueron a Estados Unidos, en Inversión Extranjera Directa, en incremento en los salarios mínimos términos reales, en estabilidad del peso mexicano sin devaluaciones, en no contratación de deuda pública, en crecimiento histórico de la Bolsa de Valores, en el monto de las reservas internacionales, además de sus logros en materia de pensiones, becas, combate a la corrupción, honestidad, ahorros y austeridad republicana.
Muchos logros y cifras; dijo también que logró “parar en seco la tendencia privatizadora, la nueva política energética, modernización de las seis refinerías existentes y de las plantas de la Comisión Federal de Electricidad que habían sido completamente abandonadas, construcción de carreteras, presas, hospitales, universidades, escuelas, acueductos, sistemas de drenaje, plantas de tratamiento de aguas residuales, puentes, vías férreas, centrales eléctricas, aeropuertos, cuarteles, bibliotecas, parques, mercados, estadios, unidades deportivas y otras obras, sin asociaciones público y privadas, sin pidiregas y sin deuda, con presupuesto público”.
Dijo que “está en marcha la integración económica y comercial con Estados Unidos y Canadá, que se ha reducido considerablemente el número de hospitalizaciones y de fallecimientos por Covid, que el campo se está produciendo sin limitaciones, el sector industrial está en franca recuperación, al igual que el comercio, el turismo, el sector restaurantero, la aviación y otros servicios. Que el salario mínimo ya alcanza para más kilos de tortilla, que en empleos se ha mejorado pero no como estaba antes de la pandemia, que no ha habido crisis de consumo, falta de alimentos y otros bienes de primera necesidad, no se han registrado saqueos a comercios ni actos de vandalismo o desesperación por hambre o desatención a las necesidades básicas de la gente, que hay paz social y gobernabilidad en nuestro país”, en fin, todo un éxito su gobierno al grado que, sostuvo, se podría ir ahora mismo de la presidencia sin sentirse mal con su conciencia, es decir, que para Andrés Manuel López Obrador, el balance ha sido completo, está satisfecho y contento con lo logrado.
Bien, muy bien todo, pero, y aquí está el pero, en materia de seguridad pública México ha empeorado, las organizaciones del crimen organizado no se han debilitado, la pobreza no se ha reducido, hay más pobres en el país, y la corrupción no se ha acabado, que son los tres males que convenció a más de 30 millones de mexicanos y mexicanas que iba a acabar con ellos en su régimen, y ahí siguen como si nada, más bien han aumentado por lo menos la inseguridad, los homicidios, la pobreza, la marginación, el hambre ahí siguen.
Por ejemplo, entre 2018 y 2020 el número de personas en condición de pobreza en el país aumentó en 3.8 millones al pasar de 51.9 a 55.7 millones de personas, mientras que el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó en 2.1 millones al pasar de 8.7 a 10.8 millones de personas, el porcentaje de personas con carencias por acceso a los servicios de salud pasó de 16.2 por ciento a 28.2, y el número de personas que no cuenta con los recursos suficientes para adquirir los bienes y servicios que precisa para satisfacer sus necesidades (alimentarias y no alimentarias), aumentó al pasar de 61.8 a 66.9 millones de personas en este periodo.
Dicho en otras palabras, el gobierno de López Obrador ha generado 3.8 millones nuevos pobres y 5.1 millones más que no tienen para adquirir bienes y servicios suficientes para subsistir, para esos mexicanos y mexicanas y para los 55.7 que viven en condiciones de pobreza o los 66.9 millones que no tienen ingresos para satisfacer sus necesidades elementales, lo que López Obrador dijo lo deben considerar realmente ofensivo, burlesco, si no es que un engaño.
México no es sólo lo que López Obrador ve, decir que la transformación ya está consumada e irreversible y que ya se podría ir no muestra más que su reducida visión de la responsabilidad y que para él llegar a la Presidencia de la República era sólo una meta para satisfacer una necesidad personal de sentir el poder viviendo en Palacio Nacional, si de verdad tuviera buena conciencia, como la de Pepe Mujica, debería darle vergüenza esos nuevos pobres echados a la desesperación de la sobrevivencia y vivir en la medianía, como lo postuló Benito Juárez.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que más vale que piense que nada se ha logrado, que si bien hay avances no son para decir que ya estamos del otro lado, apenas vamos a la mitad del río, pensar que ha sido suficiente, nos puede llevar la corriente.