EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Ante la violencia, unidad

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 05, 2016

En política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal. Edward Kennedy.

De acuerdo con las cifras del Índice de Paz México 2016 (IPM), que elabora el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), el cual mide el nivel de paz en los 32 estados, en 2015 el impacto económico de la violencia fue de 2.12 billones de pesos, equivalente al 13% del PIB, en donde los cinco estados con mayores avances en sus niveles de paz en los últimos cinco años son Nayarit, Durango, Nuevo León, Chihuahua y Baja California, mientras que en 2011, estas entidades se encontraban entre los siete estados menos pacíficos; en contraste el estudio ubica como los estados menos pacíficos, ya sabe, a Guerrero, Sinaloa, Morelos, Tamaulipas y Baja California Sur.
De lo anterior, podemos derivar que es posible revertir las cifras de violencia que hoy viven los guerrerenses, tomando como ejemplo lo que sucedió con las entidades que hoy se sitúan entre las menos violentas del país. De que se puede, se puede, es cosa de ponernos de acuerdo en una agenda.
Pero no lo vamos a poder lograr si insistimos en seguir utilizando la violencia desde ópticas partidistas; es el peor y más rancio argumento político, resquicios del régimen autoritario que dominó todo el siglo XX al país, cuando los autoritarios priístas no podían concebir otras formas de entender la política y ver el mundo.
Como lo vino a exponer claramente a Acapulco Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN, en la política del siglo XXI no se debe politizar el problema de la inseguridad porque nadie gana, de estos complejos y profundos problemas no se le puede culpar al de enfrente, ver la paja en el ojo ajeno.
Así lo dijo, no hay que ser sabio para entender que los problemas que hoy padece Guerrero son problemas que se han venido incubando de tiempo atrás, no han surgido de la noche a la mañana, en los últimos diez años, es un error pretender simplemente echar culpas hacia el pasado y no asumir una responsabilidad.
La violencia, la inseguridad, el crimen organizado, desde Arturo El Negro Durazo, se incubaron con la corrupción, impunidad, falta de educación, oportunidades y pobreza, con la pérdida del bono demográfico de los jóvenes que se les orilló a optar por la puerta falsa del narcotráfico.
En los actuales tiempos de la política, ésta tiene como obligación, no mantener el poder, sino esclarecer a la sociedad la situación, ese es el tipo de político que es Ricardo Anaya, no echar la culpa a los gobiernos anteriores, porque cada gobierno tiene que hacerse cargo de su responsabilidad y dar resultados.
En ese sentido Ricardo Anaya vino a ofrecer la colaboración del PAN y no politizar el problema de inseguridad, sino hacer que todas las autoridades se pongan a trabajar y cumplan.
En los problemas de inseguridad y violencia no se deben enfocar las causas desde una óptica partidista, porque eso deja en un segundo plano el esclarecimiento, investigación y castigo de crímenes y delitos que se han convertido desde hace ya varios años en hechos tristemente célebres y de alcances globales.
A estas alturas de la madurez política de la sociedad, los funcionarios no deben, no pueden ya seguir insistiendo en responsabilizarse unos a otros desde todos los órdenes de gobierno, denotando únicamente su incapacidad o impericia para llevar a cabo los mandatos ciudadanos que les han sido confiados.
Muchas veces he insistido en que gobierno, sociedad y organizaciones hemos abandonado en su conjunto a Guerrero, terminamos por aniquilarlo sin pensar en que las consecuencias serían fatales para todas y todos los guerrerenses.
Mal haríamos en seguir insistiendo en que echándonos las culpas unos a otros, podremos solucionar los problemas que tanto nos aquejan a todas y todos por igual.
La crisis que está viviendo Guerrero en su totalidad, no puede seguir esperando a que los políticos deseen asumir sus propias responsabilidades cuidando colores o sabores.
La politización de la violencia e inseguridad que padece Guerrero es asunto, sí, de todas y todos; nos afecta por igual a unos y a otras, pero sumando con inteligencia, promoviendo la unidad más allá de los colores de los partidos y de buscar culpables, porque al enemigo, al crimen organizado lo que más le conviene es una sociedad y políticos divididos.
No es necesario estar dándole a lo mismo; evidentemente las estrategias que garanticen la seguridad, la paz y el desarrollo de Guerrero no han funcionado, por eso es hora de que actuemos todas y todos los interesados para que el rumbo del estado retome el del crecimiento, la concordia y el bien común, no es tiempo y motivo para echarnos la culpa, son tiempos de unidad.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los políticos que se dejen de tanta chandada y tomen las riendas del gobierno como se debe, si no a ellos será a los primeros que se los lleve la…