EL-SUR

Miércoles 01 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Apesta el PRI

Raymundo Riva Palacio

Octubre 17, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

El PRI gobierna al 44 por ciento de los mexicanos y ha ganado 13 de las 17 las elecciones para gobernador en los dos últimos años. Es la principal minoría en el Senado y la Cámara de Diputados, además de controlar a la mayoría de los congresos locales. Su firme paso electoral permitía anticipar que sus posibilidades por recuperar la Presidencia el próximo año eran bastante amplias. Pero la semana pasada esa expectativa de triunfo no sólo fue removida súbitamente, sino que hizo renacer los viejos anhelos de muchos críticos del viejo partido hegemónico de que en esta ocasión, por un tiro de gracia quirúrgico, empiece su demolición.

Un escándalo financiero dentro de la familia de Arturo Montiel, rebasó el impacto letal en las aspiraciones presidenciales del ex gobernador del estado de México, y fue a parar en los sueños del ex líder nacional, Roberto Madrazo. Montiel está políticamente muerto por que la sospecha de tráfico de influencias durante su gobierno, en beneficio de sus hijos y de su segunda esposa, la francesa Maude Versini. Lo que los escuderos de Madrazo celebran y le han dicho, es que le suceda a Montiel lo beneficia. Madrazo, de cualquier forma, está esperando esta semana las encuestas mandadas hacer por su campaña para determinar el nivel de daño que el escándalo de Montiel tuvo en sus propias aspiraciones. La política es fundamentalmente de percepciones, y aguardará a ver cómo se conformaron entre el electorado para determinar la ruta a seguir. Madrazo no es un político primitivo, y tan sabe que hay una herida profunda en sus aspiraciones por culpa de Montiel, que la semana pasada se comenzó a preguntar, en su círculo más interno, la conveniencia de, junto con Montiel, retirarse de la contienda y abrir el paso para que una tercera opción entre al relevo y trate de evitar la quiebra del partido.

Montiel y Madrazo están tocados de muerte electoral en estos momentos. Considerar que Montiel pudiera seguir en campaña es pensar con la vista demasiado corta. La mera sospecha de riqueza inexplicable lo aniquila. La permanencia obcecada de Montiel en busca de la candidatura, haría especular que busca la Presidencia a toda costa para, precisamente, encontrar la impunidad de los pecados que hoy en día son meras sospechas. Creer que Madrazo puede librar el obstáculo que construyó el naufragio de Montiel, con una década de lastre que no ha logrado sacudirse y la mala prensa que, en lo general, no ha dejado de perseguirle, es como confiar en que un lisiado gane la carrera de los 100 metros a atletas plenos. Si Montiel huele mal, Madrazo lleva años rodeado de pestilencia. ¿Qué no se darán cuenta?

Por alguna razón insisten en aparentar que todo esto es pasajero. Si piensan en ellos o en sus intereses, no se sabe. En lo que sí puede haber certidumbre es que no están pensando en el PRI como un partido que quiere y, al menos podía, regresar al poder. Con el clima de opinión pública en su contra, que va creciendo y les está dando a ellos rendimientos decrecientes, Madrazo y Montiel lucen hoy como un lastre para las aspiraciones priístas. En el mercado político electoral, los acontecimientos de la semana pasada los convirtió en como productos perecederos que se echaron a perder.

Si el PRI quiere volver a colocarse en términos de competencia electoral frente al PAN y al PRD tiene que comenzar a recortar sus pérdidas. Madrazo y Montiel, como la gangrena en un pie, tienen que ser amputados para evitar que el cuerpo de enferme letalmente. Tiene que ser ya, pues de otra manera sus tiempos se irán acortando aceleradamente al tiempo que el desgaste y el descrédito en aumento, empiecen a provocar la diáspora de las bases. Si bien las bases no le garantizan al PRI el regreso a la Presidencia, depende de ellas si quiere mantener sus niveles de competencia. Este es el segundo factor que deberán tomar en cuenta en un relevo, pues no bastará el cambio de aspirantes por una candidatura de unidad, sino dependerá de quién es el relevo para saber las posibilidades de mantener la cohesión hacia el interior del partido.

Los escenarios, sobre las figuras que se empiezan a manejar dentro del PRI como probables sucesores, son claros. El senador Enrique Jackson, quien perdió con Montiel la candidatura para enfrentar a Madrazo, es quien parece llevar delantera, tras ser destapado por el gobernador de Sinaloa, vinculado a los intereses de su paisano, el viernes pasado. Jackson, sin embargo, encarna la refundación del viejo PRI, en cuanto a ideas, equipo y discurso. No consiguió inyectar densidad política a su retórica dentro del Tucom, ni impregnó de visión sus aspiraciones. Natividad González Parás, el gobernador de Nuevo León, es el candidato del PRI de la tecnocracia, quien sería muy bien visto por la clase empresarial pero el cual, con toda seguridad, provocaría la lucha norte-sur dentro del partido y el sur, muy probablemente, optaría por irse al apoyo del perredista Andrés Manuel López Obrador. Queda Beatriz Paredes, quien aspira al gobierno del Distrito Federal, pero que podría ser la aspirante de conciliación para todos los sectores. Paredes sería una candidata salida del diagnóstico de que el PRI enfrenta con seguridad una derrota y que sólo en una acción radical y un cambio paradigmático, pueden apostar al triunfo                                           –mucho que ganar– o la muerte –ya no deben tener mucho que perder. Los nombres de aspirantes ya están siendo manejados hacia el interior del PRI, y algunos ilustres militantes empezaron a hacer llamadas telefónicas el viernes a figuras sobre cuyo respeto público pudieran anclar posibilidades de triunfo en el 2006 y redefinir el destino dislocado de estos momentos. Los priístas están confundidos y sin liderazgos claros, en una cuenta regresiva que los presiona para resolver rápidamente qué hacer con su candidato a la Presidencia y cómo recomponer sus aspiraciones de poder, antes de que se concrete la profecía de que este partido, que ha vivido horas extras, termine finalmente de respirar. El hedor, está visto, cada vez es más fuerte.

 

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