EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión  

Arma mortal

  Las campañas presidenciales mexicanas se han norteamericanizado. Esta no es una noticia positiva bajo ningún precepto, pues esto significa que se rigen por el dinero. Quien más tiene, más spots puede pagar en medios electrónicos, y el resultado inmediato será un levantón en las tendencias de voto que, para cerrar el círculo, atraen más … Continúa leyendo Arma mortal

Mayo 26, 2006

 

Las campañas presidenciales mexicanas se han norteamericanizado. Esta no es una noticia positiva bajo ningún precepto, pues esto significa que se rigen por el dinero. Quien más tiene, más spots puede pagar en medios electrónicos, y el resultado inmediato será un levantón en las tendencias de voto que, para cerrar el círculo, atraen más dinero. El ciclo mediático es fascinante, si se le ve únicamente desde el análisis de cómo funciona una estrategia de campaña moderna al estilo gringo, pero devastador para una democracia en ciernes donde el nombre del juego es la manipulación de un electorado cuya cultura política está en formación.
En las últimas semanas, por ejemplo, una vez que Andrés Manuel López Obrador procesó la debacle del postdebate y su ausencia propagandística en medios electrónicos, la dupla de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard logró imponerse en el equipo de campaña del candidato perredista, de acuerdo con personas con información de esos movimientos. Entre los derrotados figura de manera importante el cineasta Luis Mandoki, realizador de una serie de spots increíblemente näives cuyo fracaso era inevitable. En su lugar, el dúo de ex priístas incorporó a un experimentado comunicador político que hasta ahora sólo había trabajado con priístas y Ebrard, Hugo Scherer, quien empezó con eficacia su trabajo. En la primera semana completa de mayo, los spots de López Obrador se intensificaron a mil 200 puntos de rating –medido por intensidad y frecuencia en buen canal y horario estelar en televisión–, y en la segunda lo llevó a mil 500. La caída del perredista se contuvo y comenzó a remontar. A mediados de este mes, en una de las encuestas telefónicas más serias, se había repuesto 7 puntos y una vez más estaba en empate técnico con Felipe Calderón.
Al finalizar la semana pasada, los fondos de la campaña lópezobradorista, conseguidos mediante un crédito bancario, estaban agotados, y en una encuesta telefónica entregada privadamente a empresarios y políticos este lunes, Calderón había vuelto a repuntar 10 puntos. El dinero le duró poco a López Obrador, frente a su adversario al cual le están lloviendo aportaciones, y que contó con una monumental ayuda propagandística que le ha dado el presidente Vicente Fox a través de la promoción de obras de su gobierno. Si se analiza la inversión en spots del gobierno federal vis-a-vis el incremento en las preferencias de voto por Calderón, se puede observar perfectamente la correlación existente entre ambos factores.
A fines de enero, el gobierno federal tenía 8 mil 484 spots al aire, con un costo estimado de casi 87 millones de pesos. En ese mes, tras la tregua electoral navideña, Calderón estaba empatado en segundo lugar con Roberto Madrazo, a casi 10 puntos de López Obrador. En febrero comenzó a avanzar la maquinaria foxista: 77 mil 803 spots, con un costo estimado de 442 millones de pesos, vieron a Calderón en la última encuesta pública de febrero, de GEA-Issa, con 32 puntos, seis por arriba de Madrazo y 9 debajo de López Obrador. En marzo, el gobierno redujo su pauta a 51 mil 667 spots, con un costo estimado de 248 millones y medio de pesos, que coincidió con los primeros errores estratégicos de López Obrador.
A mediados de ese mes, el PRI inició la temporada de spots negativos con aquél donde aseguraban que el perredista tenía miedo de debatir, al que se sumó la primera batería del PAN, el del endeudamiento en el Distrito Federal y en donde lo comparaban con el presidente venezolano Hugo Chávez, y las consecuencias negativas para López Obrador por no haber ido al debate y haber perdido todos los espacios mediáticos del postdebate. El PRD estaba paralizado en ese momento y no sabía cómo controlar el daño ni reaccionar. Resultado de ese hoyo en el que cayó fueron las tres últimas encuestas del mes, comenzando por GEA-Issa que cruzó por primera vez a Calderón por encima de López Obrador, por dos puntos, seguida por la de BGC de Ulises Beltrán, con el mismo dato, y finalmente la de Arcop, que trabaja para la campaña calderonista, que le daba 3 puntos de ventaja sobre el perredista.
Al cruzarse el dato, el gobierno aceleró la promoción gubernamental. En abril, mientras cinco encuestas publicadas mostraban la caída de López Obrador y la subida de Calderón con empates técnicos, el gobierno difundió 156 mil 117 spots con un costo estimado de 505 millones de pesos. En la primera quincena de mayo, el gobierno ya llevaba 162 mil 314 spots con un costo estimado de 427 millones y medio de pesos, con todas las encuestas públicas mostrando a Calderón adelante, con una tendencia a separarse de López Obrador y Madrazo, con pocos negativos, reconquistando el norte del dominio priísta y encontrando en jóvenes y mujeres una creciente aceptación. En la suma total de spots, el gobierno federal colocó entre el 19 de enero y el 19 de mayo, 456 mil 375, con un costo calculado de mil 710 millones de pesos.
La cruzada de spots ha sido abrumadora. Junto con la propaganda negativa de la campaña de Calderón, el gobierno foxista enfocó su propaganda en el desarrollo social. En cinco meses, el 64.59% de los spots fueron sobre la política social: 26.14% al Programa de Becas, 25.30% al Seguro Popular, y 20.33% al Programa Oportunidades. Después del Programa de Viviendas que dominó la propaganda en febrero (71.33%) y marzo (37.90%), Oportunidades se colocó a la cabeza en febrero (49.15%) y marzo (44.02%), como un golpe preventivo al spot del ladrillo, que provocó que los capitalinos se olvidaran de los programas sociales de López Obrador, preocupados por el endeudamiento, que tardó mucho tiempo el gobierno local en responder adecuadamente.
La dinámica de inversión en spots con el incremento en las preferencias de votación de Calderón, es lo que motivó a la oposición a levantarse jurídicamente contra el presidente Fox y acusarlo de “elección de Estado”. No se sabrá, hasta la noche del 2 de julio, qué tan eficiente fue su estrategia, pero lo que sí se puede saber desde ahora es que este tipo de dinámica beneficia siempre al que tiene más dinero para su campaña.¿Es este el tipo de campañas que deseamos para el futuro? Por supuesto que no, porque es excluyente y sumamente dañina para el proceso democrático. El que sea lo que tengamos hoy, no significa que nos persiga mañana. Una tarea de la próxima legislatura deberá ser la reforma electoral, en sus problemas de segunda generación, y abandonar las campañas agringadas para buscar un modelo más francés o brasileño, donde la política no se haga en los medios electrónicos a través de la magia manipuladora del spot, sino con los fundamentos de la política: persuasión y convencimiento con ideas y programas. Ahí se probará quiénes son políticos de largo alcance y no improvisados que tanto daño ya han hecho.

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