EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Caminos para la paz

Jorge Camacho Peñaloza

Diciembre 14, 2018

 

La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea de todos: Juan Pablo II

Según Wikipedia, la paz, definida en sentido positivo, es un estado a nivel social o personal en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. También se refiere a la tranquilidad mental de una persona o sociedad. Definida en sentido negativo, es la ausencia de inquietud, violencia o guerra. Así definida, la paz es una condición social que se construye a partir de procesos políticos, económicos, sociales y culturales a través de los cuáles se generan esos equilibrios y estabilidad de las partes de una unidad o la tranquilidad mental de una persona o estado de ánimo social.
Es un tema prioritario pero no fácil. Las causas de la violencia son complejas, estructurales, anacrónicas, institucionales, sociales, culturales, tienen que ver con la pobreza, la falta de oportunidades y de recursos, con impunidad, corrupción, complicidad de autoridades sobre todo a nivel municipal.
Guerrero necesita urgentemente de paz. Día a día se registran acciones violentas de grupos de delincuencia, no sólo entre ellos, por el control de zonas de siembra y trasiego de drogas y el control de las plazas como les dicen a las ciudades o cabeceras municipales, protagonizando violentos enfrentamientos y ejecuciones en las colonias y vías transitadas de las principales ciudades del estado y en cabeceras municipales más rurales; también actuando en contra de la población, sea por amenazas de extorsión, cobro de cuotas o derecho de piso. Una violencia que se trasmite hasta vía WhatsApp organizando los delincuentes grupos de chat de posibles víctimas, una violencia que lo mismo han padecido sacerdotes, que maestros, alumnos, profesionistas y socorristas de la Cruz Roja.
Una violencia que mantiene dramáticamente desplazados a cientos de personas no sólo de escasos recursos que han sido obligados a abandonar sus casas en la Sierra, Tierra Caliente y Montaña, resultado de la confrontación entre grupos delincuenciales y grupos civiles armados autodenominados policías comunitarias o grupos de autodefensa manejados por líderes delincuenciales. Es muy grave lo que sucede en la Sierra de Filo de Caballos y Chichihualco, así como en Petatlán y Tecpan en donde grupos armados de población civil relacionados con la delincuencia organizada están confrontados.
La vía de la fuerza no es viable, la organización México Evalúa establece que “ser policía en México no es fácil y resulta aún más difícil serlo en Guerrero: falta personal, las jornadas son extremadamente largas, los sueldos son bajos, hay conductas denunciables al interior de las corporaciones, etc. Con esta debilidad institucional, resulta sumamente complicado atender de manera eficiente el problema de violencia que se vive en el estado. En este sentido, el gobierno entrante tendría que reformular algunos elementos del Plan de Paz y Seguridad para atender este tipo de contextos. La Guardia Nacional o los programas sociales no alcanzarán para remontar años de debilidad institucional en estados como Guerrero.”
La paz es resultado de procesos sociales complejos de construcción, nunca va a ser resultado de la acción de un solo hombre. La voluntad e intención el obispo Salvador Rangel Mendoza por más valiosa, positiva y evangelizadora que sea no va a generar la paz que se necesita en Guerrero, y al contrario la forma en que personalmente se involucra y hace declaraciones puede llegar a ser riesgoso para su seguridad personal. No se trata de descalificar su acción pastoral acusándolo, pero tampoco hacerse el mártir ni el perseguido político.
Tampoco el gobernador ni el presidente de la República po-drían solos construir la paz. No es por decreto, con programas sociales o el simple incremento de la fuerza, y en esto Andrés Manuel López Obrador ha caído en la contradicción y engaño a los mexicanos. Durante la campaña sostenía que el mal no se resuelve con el mal refiriéndose a la fuerza pública y ahora su estrategia de seguridad está basada en meter más efectivos militares a las funciones de la seguridad pública creando la Guardia Nacional.
La única vía para construir la paz es construirla entre todos como sociedad, dejar de ser oposición y unirse en un mismo propósito que es la paz, dejar de estarse peleando los partidos, los poderes, los niveles de gobierno, Ong’s, la sociedad y remar todos juntos bajo el liderazgo del gobernador, no hay otro camino. Para eso se requiere mucha operación política, diálogo incansable, poder de convencimiento, atención seria, generación de acuerdos, tratamiento colectivo, canalización institucional. Si la primera mitad del gobierno de Héctor Astudillo Flores fue de recuperación de la gobernabilidad, urge que la segunda mitad sea la de la recuperación de la paz, no lo dejemos sólo.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Doña Olga Sánchez Cordero que vale que es lista, renuncia a su sueldo de secretaria de Gobernación de 107 mil pero se queda con su pobre pensión como ex ministra de 240 mil. ¡Vaya Cuarta Transformación!