EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Cavando trincheras

Raymundo Riva Palacio

Agosto 12, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

¿Pelea arreglada la de Roberto Madrazo contra Arturo Montiel por la candidatura del PRI a la Presidencia? No vayan tan deprisa, pues puede haber sorpresas. En el equipo del gobernador del estado de México, la victoria en la preselección de Unidad Democrática les reabrió el futuro político: hace dos meses calculaban que si salían con un escaño en el Senado de esa contienda, los réditos políticos serían altamente positivos; pero resultó que hicieron mejor trabajo que el resto de sus adversarios y lograron el pase a la antesala de la gran candidatura. ¿Trabajo? No. Recursos, dinero, mucho dinero, consideran que hubo en el equipo de Madrazo, donde por esa misma razón piensan que la competencia con Montiel no será un día de campo. “Estará muy difícil”, dijo uno de ellos. “Tienen lo que nosotros no: dinero”.

Recursos y estrategia fueron claves en la victoria de Montiel sobre el líder del Senado, un gobernador y dos ex gobernadores que contendieron por la silla de Unidad Democrática en la carrera contra Madrazo. Los estrategas de Montiel mostraron ser más capaces que los del senador Jackson o del gobernador de Coahuila, Enrique Martínez, sus principales rivales, al diseñar con más efectividad su campaña de posicionamiento de medios. Si se revisa el monitoreo de spots de televisión publicado en El Universal, se puede apreciar que mientras Jackson y Martínez mantuvieron niveles similares de exposición televisiva durante toda la precampaña de Unidad Democrática, Montiel saturó las pantallas en las tres semanas previas al levantamiento de campo, por lo cual en el momento que se preguntaba a la gente, lo traían en la cabeza.

Martínez, el gobernador mejor calificado en el país durante 2004, según una encuesta interna del PRI, y Jackson, pensaban que sí estaban en condiciones de ganar, por lo que dedicaron mayor esfuerzo a la encuesta de notables que en las otras dos mediciones que se usarían para la elección: una encuesta en campo abierto –para lo que servían los spots de televisión—, y una votación de ellos mismos y los otros tres miembros que no aspiraban la candidatura: Los gobernadores José Natividad González Parás de Nuevo León, y Eduardo Bours de Sonora, y el ex gobernador de Veracruz, Miguel Alemán.

Los resultados oficiales se mantienen en secreto. Sin embargo, información confidencial priísta revela que la cuenta final de las tres mediciones, en porcentajes redondos, fue contundente a favor del gobernador mexiquense. En la votación entre los propios miembros de Unidad Democrática, Montiel, Martínez, y los ex gobernadores de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez Soto, y de Tamaulipas, Tomás Yarrington, obtuvieron 1.5 puntos; o sea, significa votaron por sí mismos y uno más votó por ellos, mientras Jackson obtuvo el 50%, que muestra que además de su voto, González Parás, Bours y Alemán, se inclinaron por él. Tanto en la encuesta abierta de población como entre los notables (donde votó menos de la mitad de 700 en total), Montiel alcanzó el 40%, contra 29 y 26% respectivamente de Jackson. Las cuentas finales de las tres mediciones quedaron así: Montiel, 41-42%; Jackson, 24-25%; Martínez, 17%; Yarrington, 10%; y Núñez Soto, 1.8%.

Las cifras probaron que la estructura política que Montiel ha desplegado en el país, con recursos que rebasan los que se pueden apreciar en medios de comunicación, funcionó. De acuerdo con madracistas, el gobernador mexiquense disponía desde la precampaña de Unidad Democrática, con representantes en las 31 entidades del país, a quienes les paga 60 mil pesos mensuales más un automóvil. Estos operadores nacionales también disponen de un presupuesto para ir armando sus equipos de campaña.

De acuerdo con operadores madracistas, ellos no cuentan con esos recursos,

pero todavía mantienen la estructura del PRI a nivel nacional, desarrollando un trabajo con su equipo paralelo de campaña, compuesto fundamentalmente por los                                       gobernadores de Oaxaca y Tabasco, Ulises Ruiz y Manuel Andrade, el ex gobernador oaxaqueño José Murat, el experto electoral del PRI y con fama de mapache electoral, el chiapaneco César Augusto Santiago –esposo de la principal encuestadora del partido y de un periódico lópezobradorista—, y el frustrado aspirante eterno a la gubernatura de Aguascalientes y ex líder del sector campesino, Héctor Hugo Olivares.

El gobernador mexiquense tiene en su estructura de imagen y estrategia al equipo que ayudó a construir el aparato de propaganda del ex presidente Carlos Salinas, encabezado por Otto Granados, quien fue su vocero y gobernador de Aguascalientes. Pero esa filiación salinista no es la única que prevalece en el equipo mexiquense. Ex zedillistas que respaldaron a Jackson volvieron a saltar al convoy de Montiel tras su victoria, como el ex candidato presidencial y ex gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida, quien está trabajando con algunos gobernadores del norte del país, según información que trascendió en el PRI, para que después de haber apoyado al senador, ahora lo hagan con el gobernador. Una figura clave de Labastida para sumarse al equipo de Montiel es Ángel Aguirre, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, con quien acuerda los asuntos parlamentarios antes de hablar con los diputados, controlando de esa manera los objetivos del presupuesto.

Madrazo y Montiel están cavando las trincheras de su batalla, que deberá concluir entre octubre y noviembre cuando el PRI decida quién será su candidato a la Presidencia. Pero no se avizora una campaña del todo civilizada. En ambos campos hay quienes suelen jugar pesado, con vasta experiencia en chapucerías, pero también oficio. Ambos sintetizan la política florentina y la agresividad bruta de Gengis Kahn, lo que hace pensar en el lugar común de que lo que viene, en efecto, es de pronóstico reservado.

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