EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Cero medallas

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 12, 2016

Dedicado a Alexa, eres un verdadero orgullo para México.

Aunque hace 2 mil 500 años la política y los Juegos Olímpicos se llevaban muy bien cuando fueron inventados por los griegos, en los que la connotación de lo público y la virtud era condición para practicar ambas actividades, hoy tristemente vemos cómo la política y el deporte no se llevan muy bien que digamos, al grado de que nuestro deporte está fracasando no olímpicamente, pero sí políticamente.
Desde Atlanta 1996 donde fui como comentarista de TV Azteca, luego en Sidney 2000, donde también fui con Azteca y el Canal 40, los de Atenas 2004, que cubrí con Televisa, los de Beijing 2008 que fui el subjefe del equipo olímpico y los de Londres 2012 que fui con TDN, no había estado fuera de la sede de los Juegos. Hoy después de cinco Juegos Olímpicos que me enseñaron mucho y que me forjaron, estoy en actividades diferentes que también me hacen ser pleno.
Sin duda extraño la adrenalina de una cobertura, la responsabilidad de un equipo y la amistad de todos los que en algún momento fuimos parte de la familia deportiva olímpica.
Sé que los deportistas mexicanos van a dar su mayor esfuerzo, y nos van a sorprender. México está capacitado para regresar con más de siete medallas olímpicas, podrían ser 10; sin embargo, por experiencia y en carne propia sé que cuando el ánimo y el esfuerzo no van acompañados de los apoyos institucionales y del liderazgo de los responsables del deporte nacional, muchas veces las cosas no se dan.
Lamentable, pero aún y cuando el responsable del deporte en el país, Alfredo Castillo, debiera prometer extraordinarios resultados en Río de Janeiro, ahora resulta que nos dice que no esperemos ninguna medalla, situación que no es de extrañarnos si vemos que en sus cargos públicos no ha sacado en realidad ninguna medalla.
Como funcionario en la administración pública, al menos en los dos últimos cargos que ha desempeñado en la federación, el papel de Castillo ha sido bastante cuestionado.
Del 16 de enero de 2014 al 31 de enero de 2015, fungió como Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, siendo nombrado por su amigo Enrique Peña Nieto, en uno de los momentos más difíciles de la terrible crisis económica, política, social y de seguridad por la que atravesaba la Tierra Caliente y en donde el crimen organizado se ha apoderado en gran medida, de la actividad económica de un estado con una vasta agricultura.
Sin embargo, en diciembre de 2014 de acuerdo a lo relatado en diarios locales de Michoacán, los enfrentamientos resurgieron entre los grupos civiles de autodefensa y supuestos narcotraficantes, lo que generó de manera inevitable numerosas críticas en contra de Castillo.
Como titular de la Comisión Nacional del Deporte, la historia no ha sido muy distinta en cuanto a resultados y costos; si bien desde abril 16 de 2015 se ha desempeñado como el titular de ese organismo, su experiencia con el deporte no ha sido, al menos pública, nacional o internacionalmente, destacada, es más, me atrevo a decir que ha sido más bien nula.
Hasta el momento en que estamos escribiendo esta colaboración, llevamos cero medallas, ese es el resultado de nombrar a políticos en el deporte, o deportistas que administran el deporte como políticos, error que lo estamos sufriendo a la distancia miles de mexicanos y mexicanas y en carne propia, con los y las atletas que tan dignamente nos están representando en Río 2016.
Esos son los resultados de nombrar a los amigos sólo porque han trabajando políticamente con quien toma las decisiones más importantes del país.
Un personaje que como titular de un organismo que no sólo alberga tanta esperanza para millones de mexicanos ávidos de buenas noticias en momentos de tanta incertidumbre y crisis, no ha sido capaz de asumir un papel serio y sobretodo responsable, debería de ser llamado a rendir cuentas, no sólo por todas las omisiones en los delicados asuntos de Michoacán, sino por varios asuntos más que tienen que ver además con los dineros de las y los mexicanos que debieran ser destinados para apoyar al deporte mexicano.
Y es que a tan sólo dos años de llevarse a cabo el Mundial de Natación en Guadalajara en 2017 que la Federación Internacional de Natación (FINA) otorgó a México desde el 2011, la Conade decidió retirarse con el argumento de que no podía sufragar el costo que implicaba el evento y obviamente por la premura de la declinación, la FINA se vio en serios problemas para encontrar una nueva sede y obligada a amonestar al organismo mexicano, de manera monetaria con 5 millones de dólares.
Otro de los bochornosos momentos que las y los atletas mexicanos han pasado por los públicamente sabidos malos manejos del titular de la Conade, fue la Copa del Mundo de Clavados de febrero y en el preolímpico de Nado Sincronizado llevado a cabo en marzo de este año, en donde acudieron pero sin poder competir portando la bandera de México, lo que significa para cualquier representante de ese nivel una humillación internacional.
No obstante que la Conade tiene una deuda millonaria en dólares ante la Federación Internacional de Natación, derivado de las malas decisiones evidentemente por parte de su titular, para Río 2016 la delegación mexicana está representada por 125 atletas, siendo la de mayor participación en los últimos 40 años, cuando la que viajó a Munich en 1972, fue de 174 atletas.
Sin duda ha habido un avance significativo en ese sentido, no así en la administración y gestión de los recursos destinados al deporte mexicano: en 2012 el presupuesto fue de 4 mil millones de pesos y para 2015 tuvo una reducción que lo dejó tan sólo en 2 mil 800 millones.
Los atletas que han llegado a Río 2016 y los que vienen de las nuevas generaciones, sin lugar a dudas necesitan contar con una Conade sin politizarse y con un serio y duradero proyecto que no sólo compre bonitos modelos para las competencias, sino que decididamente los apoye económicamente para que se puedan dedicar en cuerpo y alma a entrenarse como verdaderos atletas de alto rendimiento; grandes patrocinadores estarían más que interesados en apostar en todas y todos ellos que cada cuatro años nos hacen repetir la misma historia de emoción, esperanza, aliento, orgullo y amor a lo mexicano.
Definitivamente el gobierno peñista ha actuado queriendo e insistiendo en ser el peor enemigo de México, no sólo por reducir presupuestos de los rubros más vulnerables para las y los mexicanos (salud, educación y deporte), sino por el mal manejo de los recursos y por el aparente pero no menos voraz, enriquecimiento que de manera ilícita se sabe de la cúpula del poder.
Quien no conoce cómo se maneja el deporte en el mundo, y los deportes de apreciación, sin duda no tiene capacidad para entender el daño hecho al deporte por los malos manejos políticos… El camino que está por venir no será nada fácil.

Vuela, vuela palomita y ve y dile: a todos los que critican a los deportistas olímpicos mexicanos, que en el caso de Alexa, se están llevando la medalla de oro en banalidad y falta de valores.