EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Costosa inexperiencia

Raymundo Riva Palacio

Mayo 29, 2006

 

Totalmente soslayado por la inteligencia emocional mexicana, el secretario de Defensa Adjunto para Seguridad Territorial, Paul McHale, dijo el 16 de mayo pasado concretamente de qué se trataba el desplazamiento de 6 mil elementos de tropa de la Guardia Nacional a la frontera con México. “Son parte de los programas antinarcóticos”, explicó ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Diputados, en donde añadió que de ser necesario, el gobierno estadunidense añadiría otros 3 mil elementos en 2007. La decisión del presidente George Bush de aumentar en 66 por ciento la seguridad fronteriza, fue empaquetada en una serie de medidas que parecían estar diseñadas para frenar la inmigración indocumentada, que explica cómo reaccionaron políticos, medios y ciudadanos en México, engañados con la verdad y dejando pasar los verdaderos motivos de la militarización fronteriza: la victoria del narcotráfico sobre el Estado mexicano.
A los altos funcionarios del gobierno del presidente Vicente Fox a quienes les explicaron detalladamente las razones del envío de tropas a la frontera, no les debe haber caído nada bien la forma como se los dijeron. El secretario de la Defensa, Ricardo Vega García, ni siquiera iba a ser recibido por el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, quien lo ve con enorme irrespeto, mientras que al procurador general de Estados Unidos, Henry González, le crece la exasperación con su par Daniel Cabeza de Vaca que ha demostrado en poco más de un año, que no es homólogo, en términos de capacidad y eficiencia, de nadie. La molestia en Washington rebasó el límite de la paciencia, por la preocupación creciente por la actividad del narcotráfico en la frontera común y dentro de Estados Unidos, y la insolencia e incapacidad operativas para enfrentarlo.
Durante más de un año le hicieron saber al gobierno mexicano su alarma por lo que no estaba haciendo el mexicano, y aportándole información de inteligencia que encontró destino en los cestos de basura. La decisión está tomada. El envío de la Guardia Nacional es un preventivo, pues poco harán más allá de apoyo y recopilación de inteligencia en la frontera durante las semanas que quedan para la elección presidencial. Pero a partir del 3 de julio, es la voz dominante en los círculos de poder en Washington, van a comenzar a actuar. De qué forma, no está claro, pero los servicios de inteligencia estadunidenses han ido registrando las deficiencias en la materia del gobierno foxista. Por ejemplo:
1.- La molestia con el procurador Cabeza de Vaca ha alcanzado niveles de frustración inimaginables. Nunca pudo dar respuesta, con la detención de los jefes de Los Zetas, a la presión del FBI que le entregó en las manos el expediente de en dónde se encontraban 17 de ellos. Pero también, de acuerdo con la información disponible, la DEA no ha dejado de suministrarle información puntual a la PGR sobre narcotraficantes y operaciones de los cárteles, sin encontrar respuesta positiva. Peor aún, como recientemente se quejó González con Cabeza de Vaca, de un año a la fecha, la inacción mexicana provocó que el Cártel de los Amezcua y otros cárteles mexicanos secundarios, desplazaran a los chinos como los principales distribuidores de drogas sintéticas en la Unión Americana.
2.- Ven una dislocación en los cuerpos de seguridad mexicanas, señalando en particular un trabajo deficiente del secretario de Seguridad Pública, y ex director del Cisen, Eduardo Medina Mora. Los servicios de inteligencia estadunidenses están convencidos de que el aparato de inteligencia mexicano quedó descabezado en el gobierno de Fox, y que la calidad de su información sufrió una merma considerable.
3.- Observan una situación similar con la inteligencia militar –algo que nunca había sucedido. Y en particular, hablan de un problema más grave que tiene que ver con la cabeza del sector. A consideración de los jefes de inteligencia en Washington, el general Vega García es el secretario de la Defensa más débil en la historia de México, lo que ha provocado efectos colaterales como una sucesión adelantada en Lomas de Sotelo, donde algunos de los aspirantes al despacho son materia de gruesos expedientes en Estados Unidos.
4.- También han notado por primera vez que el secretario de la Defensa suele ser relegado e inclusive subordinado a un mando civil que no es el Presidente, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Disponen de información que documenta cómo el jefe de gabinete foxista, Ramón Muñoz, ha llegado a contradecir sus órdenes y corregirlas.
Los síntomas del deterioro se fueron acumulando en los últimos meses, en la medida en que la seguridad nacional estadunidense se empezó a ver más amenazada por los cárteles de la droga mexicanos. Uno de los momentos que parecen haber sido claves para que Washington iniciara una serie de iniciativas en la frontera se dio cuando en una visita de agentes del FBI al Centro de Inteligencia de El Paso, conocido por su acrónimo EPIC, que es donde se recoge y procesa la información de unos 300 cuerpos de seguridad estadunidenses en la frontera con México, fue alcanzado por una persona que le entregó un periódico a uno de ellos quien, al abrirlo, descubrió fotografías de su esposa e hijos en Washington. La amenaza fue clara.
Los primeros pasos estadunidenses apuntan en dos vertientes. Una es el aceleramiento de los procesos de extradición, y están preparando la solicitud para que México le envíe a Arturo Beltrán Leyva, el operador principal de Joaquín El Chapo Guzmán, con nexos en el gobierno de Fox. Otra es enfrentar a Los Zetas con una fuerza capaz de vencerlos. Los Zetas pertenecían a un grupo de élite del Ejército mexicano que recibió entrenamiento especial en tácticas y armas en el Fuerte Benning, en Georgia, para combatir el narcotráfico. El Ejército mexicano no sólo ha fracasado en neutralizarlos, pese a que le han informado a Cabeza de Vaca que tienen bases de operaciones en Nuevo Laredo, Ciudad Miguel Alemán, Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas, y en Piedras Negras, Coahuila, sino que se han extendido, incluso, a territorio estadunidense, donde están amenazando a jueces y policías federales.
Habrá más acciones que aún se desconocen –no sería extraño, sin embargo, que empezaran a aparecer una vez más en la prensa estadunidense noticias sobre personalidades mexicanas ligadas al narcotráfico–, pero se puede prever que serán unilaterales. En Washington no creen que ningunos de los candidatos que pueda llegar a la Presidencia, tengan ni los arrestos ni la experiencia ni la visión para enfrentar al narcotráfico. Cuesta trabajo pensar que la relación con Estados Unidos en este campo se está acercando al estado de cosas de 1985, un gran salto para atrás, efecto derivado de la cada vez más costosa inexperiencia del llamado “gobierno del cambio”.

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