EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Cuatro priístas y una ciudadana

Jorge Camacho Peñaloza

Abril 13, 2018

 

La cultura es una lucha contracorriente.
Sergio Pitol

Dos semanas de campañas presidenciales suficientes para diferenciar el perfil de propuesta de gobierno que están haciendo los candidatos y candidata, una contienda inédita en la que por primera vez en la historia de la democracia del país los mexicanos estamos ante la posibilidad real de empezar a cambiar el régimen político que se ha convertido en un verdadero cuello de botella para la solución de muchos de los problema del país, por su ya conocida y detestada corrupción, putrefacción de valores, simulación, codicia, desinterés, cleptocracia, distanciamiento de la sociedad y falta de respeto a la ley y Estado de Derecho, que nos han convertido en un país casi caótico, sin ley, violento, inequitativo, con pobreza, con una sociedad irritada y con miedo, frente a lo cual los ahora cinco candidatos se presentan como la solución a los problemas.
Por primera vez se da una contienda entre cuatro candidatos hombres y una mujer como candidata ciudadana. Los candidatos hombres representan al régimen político priísta porque en él se iniciaron o formaron como políticos, un régimen que dice haber construido las instituciones mexicanas pero como parte de su estrategia de control político de la sociedad para no perder el poder. Ese ha sido el incentivo que ha movido al PRI y el que ahora claramente mueve a los candidatos Meade, López, Anaya y Rodríguez, el poder por el poder y para satisfacer su ambición de privilegios.
Andrés Manuel López Obrador, con su muy presente escuela megalómana y populista de Luis Echeverría y José López Portillo de la que viene como militante de ese priísmo cuando fue dirigente estatal del PRI en Tabasco, cuando hasta un himno le compuso demostrando su amor a ese partido, como dice una de sus estrofas “desde cualquier trinchera defenderé al PRI”, pues este priísta renegado sueña que llegando a la presidencia va a poder imponer sus caprichos y voluntad.
José Antonio Meade, que aunque no milita sí practica y muy bien el priísmo al ser cómplice de la corrupción en las dependencias que ha ocupado y al aceptar ser el candidato del partido que más corrupción ha generado en el país, ese suplicante “háganme suyo” a los priístas no es más que una aceptación de todo lo que es el priísmo, lo bueno y lo malo, el ciudadano Meade convertido en priísta recargado cree que su nueva militancia lo va a llevar al triunfo.
Ricardo Anaya que sin pertenecer al PRI se comporta como si lo fuera, lo cual ha demostrado practicando la antidemocracia, autoritatismo, el engaño y hasta la corrupción al más puro estilo priísta, quien dicho sea de paso, se ha pronunciado como un admirador del candidato priísta José Antonio Meade; y Jaime Rodríguez alias El Bronco no se diga, salió de PRI para convertirse en candidato independiente a gobernador de Nuevo León y ahora al más puro estilo priísta se sube con trampas a la boleta de la elección presidencial.
Margarita Zavala al no encontrar cauces democráticos en el partido en el que militó para contender por la candidatura a la presidencia de la República, no obstante de encabezar el año pasado las encuestas por encima de Anaya al interior del PAN y de López Obrador por el lado de los aspirantes, no dudó en ponerse en manos de la ciudadanía para luchar por poner la presidencia de la República al servicio de la sociedad, y la ciudadanía dijo sí y con su consentimiento hizo posible que sea la única candidata ciudadana independiente.
Esa es la primera diferencia clara significativa en estas dos primeras semanas de campaña, que tenemos cuatro candidatos de perfil priísta y una candidata de la ciudadanía, significativa porque ese simple hecho hace que representen en esencia dos futuros posibles, uno de continuidad, el de los candidatos priístas y el otro de cambio, el que representa Margarita Zavala. Aparentemente el argumento es sencillo pero tiene que ver con formas diferentes de hacer política, ejercer el poder, administrar los recursos y resolver los problemas del país, al modo priísta o con enfoque ciudadano.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la pisanada que a lo macho se vaya fijando muy bien quienes son realmente los candidatos, porque como bien dice Camacho, los cuatro machos representan al mismo priísmo.