EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Después del sismo

Jorge Camacho Peñaloza

Septiembre 29, 2017

El deber de un ciudadano es no creer en ninguna profecía del futuro, sino actuar para realizar el mejor futuro posible. Frases de Richard Stallman.

Es realmente asombroso cómo la tragedia nos recuerda la realidad, como si viviéramos en una realidad ficticia y de pronto tenga que venir un terremoto que nos sacuda de esa realidad de burbuja y nos ponga de frente a lo que somos.
Y lo primero que dejó ver este sismo fue la reacción inmediata de la sociedad para auxiliarse a sí misma, su capacidad de actuar sin la necesidad del gobierno, la ayuda directa entre ciudadanos en los lugares en que se vinieron abajo casas y edificios sobre todo en la Ciudad de México, el brote en todas las plazas públicas de centros de acopio para llevar ayuda a los afectados, el traslado voluntario de personas a los lugares de desastre para ayudar a remover los escombros y rescatar muertos y vivos de las edificaciones caídas y la exigencia ciudadana al sistema político de dejar de gastar tanto ante la evidente realidad de que no resuelven mucho los problemas de la sociedad. Pareciera que la desgracia es uno de los momentos en que la ciudadanía aparece para hacerse sentir.
Sin embargo, los recientes sismos develaron a un gobierno todavía lento en el rescate de personas, en la apertura de refugios, la revisión de estructuras en edificios públicos, destacando la insuficiente capacidad de reacción de las áreas de protección civil, pero sobre todo la falta de coordinación entre sociedad y gobierno para mitigar los efectos del sismo, pues casi no se observó comunicación entre ambas partes, lo que hace surgir movimientos de protesta en algunas partes para presionar a las autoridades a revisar las estructuras principalmente de escuelas públicas.
De lo que se sabe hasta ahora en Guerrero hay más de 8 mil viviendas y 200 escuelas afectadas, además de puentes, caminos, edificios y escuelas particulares, iglesias y mercados. Todavía no salimos de resolver las viviendas de los damnificados de Ingrid y Manuel del 2013, y otra vez tenemos ese problema de cientos de familias con viviendas afectadas; si no hemos podido salir de aquella, será difícil salir de ésta.
El Plan Nuevo Guerrero que vino a anunciar pomposamente Enrique Peña Nieto el 7 de noviembre de 2013, con una inversión de más de 44 mil millones de pesos como si no hubiera existido, porque no se sabe a dónde se fue todo ese dinero, no se ha informado, no se ha evaluado públicamente, aunque en la página del gobierno federal se encuentra que se reconstruyeron mil 35 caminos rurales, que representan 10 mil kilómetros, incluyendo 128 puentes. La reconstrucción de 10 puentes de la red federal, así como la construcción y modernización de nueve carreteras federales. Sostiene que de las 9 mil 893 viviendas afectadas, 6 mil fueron entregadas. Se habilitaron 600 comedores comunitarios adicionales, para llegar a mil. Destaca la reconstrucción de la “Nueva Pintada”; así como los puentes vehiculares “Coyuca I”, en Coyuca de Benítez, y “Miguel Alemán”, en Coyuca de Catalán y la carretera Mozimba-Pie de la Cuesta, y sin embargo los caminos rurales siguen destrozados y cientos de guerrerenses sin vivienda a consecuencia de ese huracán y ahora se suman los damnificados por Max y los temblores del 7 y 19 de septiembre.
El tamaño de la tragedia es del tamaño de los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos y Ciudad de México en donde los pasados temblores causaron más estragos. Y ahora se habla de que se destinarán 39 mil millones de pesos a la reconstrucción, recursos y obra que deben ser fiscalizados por una comisión de reconstrucción integrada por ciudadanas y ciudadanos que se volcaron voluntariamente a mover escombros para rescatar personas, para participar en la organización del rescate.
En Guerrero debería integrarse una comisión estatal de reconstrucción, pues no bastan las acciones desde las dependencias federales o estatales. Se requiere una atención especial para evitar que funcionarios con aspiraciones políticas aprovechen la desgracia para pasearse entre los necesitados para mostrar su ficticia sensibilidad.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los mandatarios de la comarca que, aunque a cada rato los sismos nos dan una buena zangoloteada, ya se notó que en protección civil oficial estamos en pañales, no así en protección ciudadana.