EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Diversidad biocultural

Octavio Klimek Alcaraz

Diciembre 14, 2019

 

Hace unos días conocí de un nuevo texto de los reconocidos doctores Víctor M. Toledo, Narciso Barrera-Bassols y Eckart Boege, que se titula ¿Qué es la diversidad biocultural? (Ed. Morevalladolid, 2019). El texto es auspiciado en su edición por la UNAM en coedición con la Red para el Patrimonio Biocultural del Conacyt. Sus autores lo presentan como material didáctico para la enseñanza del Patrimonio Biocultural de México. En 62 páginas presentan los aspectos básicos relacionados al tema, así que su lectura completa es bastante rápida y accesible, como es la intención de sus autores.
Sin duda, se abordan temas que en estos tiempos son materia de debate. Los autores señalan desde la introducción que el concepto de diversidad biocultural integra las aportaciones de dos campos del conocimiento científico, el de la diversidad biológica y el de la diversidad de las culturas. Posteriormente hacen un recorrido por los procesos de diversificación que durante miles de años han sido producto de la interacción entre las diferentes culturas y su entorno natural.
En el texto se exponen los fundamentos de la biodiversidad, la etnodiversidad (número de lenguas) y la agrobiodiversidad (variedad de especies y de paisajes domesticados. Se presentan cuatro grandes procesos de diversificación como forma de explicar la diversidad actual: los dos tipos de diversidad, la biológica y la cultural, que al unirse propician otras dos, la diversidad agrícola y la diversidad paisajística.
Se explican problemas como la erosión genética, entendida como la pérdida acelerada de germoplasma dentro del acervo genético tradicional y el valor estratégico de mantener la diversidad genética de los principales cultivos y animales domesticados.
Posteriormente, se desarrolla el tema de la biodiversidad a nivel global, se explica que 40 regiones del mundo en solo un 8.4 por ciento de la superficie terrestre concentran el 67 por ciento de las plantas vasculares, y más de la mitad de todos los vertebrados terrestres y es en donde se ubican pueblos originarios con un total de 4 mil 824 lenguas, que representan el 68.5 por ciento de todos los idiomas del mundo.
Dejando como una pregunta a responder, cómo los procesos de diversificación biológica y cultural se encuentran tan estrechamente relacionados.
En ese sentido, se señala la importancia de México como el segundo país del planeta más biodiverso, sólo por atrás de Indonesia y por delante de India, Australia, Brasil y China. La causa es que México concentra el 10 por ciento de la diversidad biológica de la Tierra, 200 especies de plantas domesticadas y con una herbolaria de más de 3 mil especies, así como existen 68 agrupaciones lingüísticas y 364 lenguas vivas.
Lo anterior da como resultado que se referencien 22 regiones bioculturales prioritarias para la conservación y el desarrollo en el país. Estas regiones bioculturales son donde los territorios de los pueblos indígenas coinciden tanto con áreas de alta biodiversidad, como con centros de domesticación de especies y paisajes. De hecho, gran parte de los ecosistemas mejor conservados de México se localizan en esas 22 regiones bioculturales, donde se ha dado la conservación de facto.
Se trata ahora de conservar de manera urgente ese “patrimonio biocultural” de México. Ese legado derivado de los pueblos indígenas en su relación evolutiva con la naturaleza desde hace miles de años. Lo anterior se expresa en la defensa del conocimiento tradicional de los pueblos indígenas, que como dice el texto, se refiere a su conocimiento, sus innovaciones y sus prácticas de miles de años. Dicho patrimonio biocultural se encuentra amenazado por diversas causas que van desde la biopiratería del conocimiento tradicional hasta la implementación de megaproyectos. El propio conocimiento tradicional se está erosionando día a día ante un modelo de desarrollo excluyente de las comunidades indígenas y tradicionales, no sólo en México, sino en todo el mundo.
Finalizo comentando que los pueblos indígenas resisten, pero se requieren de un cambio total en las políticas públicas, sobre todo de los sectores económicos, para comprender esta nueva categoría científica de la bioculturalidad. Entender que la defensa de este concepto, implica la defensa de la trama de la vida en el planeta y por tanto de la existencia de la especie humana. En lo personal me da gusto conocer este tipo de textos, que deben ser ampliamente divulgados entre la gente.