EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Doble moral

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 05, 2018

Moral es el conjunto de comportamientos y normas que tú, yo y algunos de quienes nos rodean solemos aceptar como válidos; ética es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y la comparación con otras morales que tienen personas diferentes.
Fernando Savater.

El tema de los valores morales en el proyecto de la cuarta transformación que llevó
al triunfo a Andrés Manuel López Obrador no es menor en la idea de que la moral,
junto con la ética, es uno de los sustentos de la política para que ésta sea virtuosa,
es decir, sirva para hacer el bien común y en la democracia haga posible la equidad, la transparencia, la honestidad y la justicia.
Uno de los pilares del diagnóstico que López Obrador presentó en la contienda fue el de la existencia de una crisis de valores de la moral que desde su perspectiva, ha dañado mucho la vida pública del país y hacia eso se enfocó su propuesta de crear una especie de Constitución moral, generando la expectativa de que el gobierno de López Obrador impulsaría una sensata moderación en la vida privada de los servidores públicos para dejar de contrastar la opulencia de las vidas privadas con la enorme pobreza de la gran mayoría de los mexicanos.
Precisamente uno de los preceptos morales de la cuarta transformación es el de dejar de exaltar la opulencia en un país en el que pulula la pobreza y la miseria, el de predicar la moderación respecto al disfrute de la riqueza sobre todo si se es servidor público. Algo que era muy aplaudido y vitoreado por la gente a Andrés Manuel en sus mítines de campaña era cuando sostenía que no podía haber gobierno rico con pueblo pobre y que se iban a acabar los lujos, que promovería la austeridad y ya como presidente electo leyó la cartilla a candidatos electos de su partido en el sentido de que no cayeran en las fantocherías y fanfarronerías de andar mostrando poder político o económico, porque para él poder es humildad.
Como líder de ese movimiento López Obrador tiene claros los principios de la transformación de la moral pública, sobre todo en la función pública, la política y el ejercicio del gobierno, y así quedó constatado en su pasada reunión en Acapulco con el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores y los representantes de los poderes del Estado, legisladores locales y federales, en donde tanto el Gobernador como el Presidente electo dieron muestras claras de lo que es tener responsabilidad pública, aspectos del ejercicio del poder político que van más allá de las fanfarronerías partidistas, ideológicas o doctrinarias. Sin duda fue una reunión de altura de miras en la que tanto el gobernador como el presidente electo dieron cátedra de política de altura, reconociéndose mutuamente, respetando las diferencias y coincidiendo en la responsabilidad, nada de bravuconadas ni poses perdonavidas.
Sin embargo, algo anda mal en el primer círculo del presidente electo, parece ser
que no se está entendiendo la Cuarta Transformación, hay colaboradores que no
comulgan con los preceptos de Benito Juárez de que los servidores públicos deben vivir en la medianía y de José María Morelos y Pavón de moderar la opulencia y la indigencia. La reciente boda de César Yáñez, uno de los colaboradores más cercanos a López Obrador llevada a cabo con todo lujo en Puebla evidencia que la reivindicación de la moderación y la modestia no han permeado bien en su equipo y manda un mal mensaje de la frivolidad que hay en éste y que tanto criticaron como oposición, pero también la asistencia de López Obrador a la misma avalando los usos nada moderados de exhibición de opulencia de la pareja.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A los colaboradores y seguidores lopezobradoristas que no se trata de restringir la libertad de la vida privada sino de congruencia
entre ésta y la vida pública que dicen predicar. No puede haber una ética para la vida privada y otra para la pública.