EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

El desafuero, ¿va?

Raymundo Riva Palacio

Febrero 14, 2005

 ESTRICTAMENTE PERSONAL

Detrás del desafuero de Andrés Manuel López Obrador hay una pugna interna en el PRI para evitar una chicanada del coordinador parlamentario Emilio Chuayfett

Hay varios periodistas a su servicio que están buscando reclutar a columnistas para que echen a andar sus plumas en contra de los críticos del coordinador priísta.

Los ensayos de resistencia y violencia en la ciudad de México ante el eventual desafuero de Andrés Manuel López Obrador terminaron. Ya fueron suficientes las marchas para mantener flexible el músculo y la adrenalina inyectada en el cuerpo político del PRD. Ya probaron con organizaciones campesinas afines que pueden enfrentarse a la policía sin mayor riesgo y arrollarla con tractores. Ya inició una propaganda masiva con miles de cartelones donde aparece el jefe de Gobierno del Distrito Federal con una multitud al fondo y el lema “No está solo”, que evoca la larga lucha de 27 años que realizó desde la cárcel Nelson Mandela en contra del apartheid.

Esta semana López Obrador y sus huestes se encuentran en la fase final de presión sociopolítica para ver si, con la fuerza, se evita que la mayoría en la Cámara de Diputados vote a favor del desafuero y que pase ante el ministerio público para rendir cuentas sobre el desacato de un mandato judicial. López Obrador, que ya anunció el viernes pasado que sí aspira a la Presidencia, y sus operadores que afirman que desde la cárcel realizará su campaña, están jugando políticamente y desplegando sus juegos pirotécnicos. Primero, porque el delito por el cual lo acusan no tiene castigo penal, y segundo, porque aún si así lo fuera, es una mentira que realice legalmente desde la cárcel su campaña presidencial porque todo preso carece de derechos políticos.

Pero como no se trata de asuntos legales sino de un choque de grupos políticos, los Lópezobradoristas están realizando con eficacia su campaña de propaganda que apela muy bien a un electorado, o ideologizado, o ignorante. Ni López Obrador es Mandela, ni la ambición presidencial se puede comparar con una lucha internacional contra el racismo en Sudáfrica, ni su juego de fuerzas es maniqueo como lo proclama, entre la razón de su palabra y la obsesión del presidente Vicente Fox, del PAN, de todos sus aliados y del PRI. La política es bastante más compleja, como lo entienden todos los actores, incluido López Obrador.

Está claro que no desea que proceda su desafuero, pues si el Congreso vota porque así suceda y un juez lo introduce en una batalla legal podría ser eliminado de la contienda. Eso quiere Fox, a quien han estado llenando de rencores la cabeza en contra del gobernante capitalino, pero no es lo que necesariamente se piensa en el PRI, de quien dependerá en buena medida la suerte de López Obrador en la Cámara de Diputados, cuya fracción será determinante en el conteo final de votos.

A diferencia de lo que grita López Obrador, el PRI no sólo no ha tomado una decisión de fracción sobre cómo van a votar el dictamen del desafuero, que se supone será presentado este jueves en el Congreso, sino que hay un conflicto interno dentro del partido porque, presumen, en una combinación del líder nacional Roberto Madrazo y el coordinador parlamentario Emilio Chuayfett, están trabajando en dos vías manipulando al resto del partido en beneficio de ambos para el 2006.

La primera vía es la de Madrazo que afirma que dejarán que los priístas voten en conciencia, preparando el camino para que los madracistas más duros voten con el PRD contra el desafuero. Madrazo declaró que él derrotará a López Obrador en las urnas, como siempre lo hizo en Tabasco, mostrando una cara de competencia política sin cortapisas, mientras que Chuayfett, dicen los priístas, en acuerdo con él ya negoció en Los Pinos el apoyo de la mayoría priísta al PAN, que votarán a favor del desafuero.

¿Qué gana Madrazo con el acuerdo de Chuayfett? Los priístas afirman que lograría que le limpiaran el camino hacia la candidatura de tal forma que los principales contendientes por la Presidencia fueran sólo él y el candidato panista.

El jueves pasado los parlamentarios priístas celebraron una reunión a puerta cerrada donde increparon a Chuayfett sobre la presunta negociación con la Presidencia para arruinar el futuro político de López Obrador. El líder de la fracción rechazó las aseveraciones y afirmó que sólo era especulación de la prensa. Los priístas no quedaron satisfechos y este martes programaron un nuevo encuentro con él donde, anticipan, le exigirán que se defina. Chuayfett, con un pasado escurridizo y traicionero, será encajonado por diversas figuras del PRI que ven en su actitud una hábil maniobra para irse abriendo el camino para la presidencia nacional del PRI durante la campaña del 2006.

Priístas del Congreso ven la mano de Chuayfett en la preparación del dictamen que pedirá el desafuero en la Sección Instructora, donde tiene una gran influencia. Los dos priístas que la integran, junto con un panista y un perredista, son sus incondicionales. Una es la diputada Rebeca Godínez, que ha sido su colaboradora durante bastantes años, y el otro es Francisco Frías, quien es uno de sus pupilos avanzados. “No harán nada que no les diga Chuayfett”, dijo un connotado legislador priísta. “Y la instrucción, tenemos entendido, es un dictamen a favor del desafuero”. Los priístas no conocen el dictamen ni las justificaciones que se podrían presentar para aprobar el desafuero. Lo que están notando es la maniobra de su coordinador.

Chuayfett ha eludido críticas sobre esa influencia en la Sección Instructora, y se la pasa repitiendo que los priístas serán dejados votar en conciencia. Para apoyar su imagen, hay varios periodistas a su servicio que están buscando reclutar a columnistas para que, a cambio de buenas sumas de dinero, echen a andar sus plumas en contra de los críticos del coordinador priísta. Lo que observan los diputados de su partido es que si la mayoría priísta vota por el desafuero, habrá cumplido con Los Pinos en sus acuerdos en lo oscurito, y él, en lo personal, podrá delegar la responsabilidad en el presidente de la Cámara, Manlio Fabio Beltrones, quien cargaría con la fustigación priísta y las censuras públicas que habrá.

De esta manera, creen en el Congreso, se podrá haber deshecho de un aspirante al relevo de Madrazo, quedándose sólo, en la fila de la sucesión, con Beatriz Paredes, presidenta de la Fundación Colosio. Si funciona la estrategia que le achacan los priístas, Fox los verá como políticos confiables, y Madrazo recuperará credibilidad en Los Pinos. La parte débil, sin embargo, no es López Obrador y todo el escándalo público-político que prepara, sino que, dentro del PRI, Chuayfett es mal visto. Madrazo tampoco tiene el consenso y cinco gobernadores, que tienen bloques de legisladores en San Lázaro, también quieren ser candidatos a la Presidencia. La semana, pues, no sólo será de definiciones estratégicas, sino de medición de correlación de fuerzas hacia el interior del PRI, con Fox y López Obrador sirviendo de telón.

 

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