EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

El factor fertilizante

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 16, 2019

El funcionario público no sufre las consecuencias de sus malas decisiones y siempre tiene el incentivo de trasladar sus errores, negligencia y actos de corrupción al contribuyente o al consumidor.
José Joaquín Fernández

El fertilizante tiene muchos clientes, se da a verdaderos productores que los aplican en sus parcelas, principalmente de organizaciones identificadas con el partido oficial, los líderes de estos productores posiblemente se quedan con algunos bultos para revenderlos, otros honestos les daban a sus seguidores los bultos correspondientes, muchos productores no necesariamente de maíz, sino de amapola o mariguana usaban el producto y otros lo vendían para sus necesidades inmediatas; líderes clientelares de todos los partidos y de otras organizaciones de no productores exigían fertilizante como insumo para su clientela sin parcelas, con la intervención de casi todos los presidentes municipales quienes eran los primeros en recibir la presión porque éstos exigían a los ediles que aportaran una parte del costo del insumo y el costo del transporte, el padrón se estiraba al máximo después de entregados los bultos que entraban en las primeras listas consensadas entre el delegado de Sagarpa, el gobierno del estado y los presidentes municipales, habría que darles a los líderes más rijosos y radicales que pedían como grandes.
El fertilizante más que insumo para la producción, se convirtió en un instrumento político clientelar del que se aprovechaban líderes, políticos y funcionarios de todos los partidos, gracias al fertilizante la carrera de muchos políticos pudo nacer, crecer y consolidarse, hasta que llegó a convertirse en el centro de todo un entramado de intereses legítimos de productores y campesinos en extrema pobreza, políticos clientelares y hasta criminales por parte de organizaciones delincuenciales que apoyaban a los productores de amapola y mariguana para que exigieran el insumo, para que hicieran bloqueos carreteros y tomas de oficinas públicas, en fin el factor fertilizante llegó a constituirse en elemento determinante para la producción no sólo de maíz, droga y carreras políticas, sino para la sobrevivencia para campesinos y gente en extrema pobreza en Guerrero a quienes si no les llegan sí puede haber una crisis de hambruna.
Este es el diagnóstico que los operadores del gobierno federal, de la llamada Cuarta Transformación, no hicieron o no quisieron hacer para delinear estrategias eficientes para enfrentar el factor fertilizante, y no sólo creer que tenían que diseñar un programa, aplicar nuevas reglas de operación y administrar el presupuesto asignado para tal fin; tenían que considerar no sólo el costo-beneficio económico sino político, el problema no sólo de la distribución sino de los intereses creados en torno al fertilizante; el problema que vemos en la falta de entrega a miles de campesinos, los bloqueos carreteros, asaltos a camiones cargados de fertilizante y el saqueo de bodegas, no es un problema técnico sino político, más que gerentes se requerían políticos, pero ni una ni otra cosa, y optaron por… lo mismo, el clientelismo.
Ahora se hizo a un lado a los ayuntamientos y al gobierno del estado, se hizo un nuevo padrón, se rigidizaron y luego flexibilizaron las reglas de operación, faltó transparencia, se culparon todos, hasta al interior de Morena se escucharon voces de que el superdelegado quiso aprovecharse del programa para ampliar su estrecha base de seguidores para la elección interna que seguramente definirá el candidato de su partido a la gubernatura del estado siendo el que más la sueña y siente que la tiene segura.
Coincido con el gobernador Héctor Astudillo, la burocracia de la Cuarta Transformación fue más fuerte que las buenas intenciones del presidente López Obrador, del gobernador y de muchos presidentes municipales, de que esto saliera bien, no hicieron administración ni política, entendidas como herramientas para resolver problemas y diferencias, evidenciaron que no conocen Guerrero, que Guerrero, en el caso del fertilizante, no está para aplicar a raja tabla la honestidad. El fertilizante está sobre un polvorín de necesidades de la pobreza extrema, clientelares y delincuenciales, no estoy diciendo que se debió seguir tolerando el uso clientelar, sino que se podría haber entregado con el principio zapatista de: entréguese y después investíguese, resultados, rendimientos y evidencias de su uso lícito y productivo para que, ahora sí, al siguiente año soló a quien haya cumplido se le volvería a entregar, que al fin que en Guerrero el voto verde es guinda.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que tomemos como ejemplo a todos esos héroes que se trajeron una cifra récord de 136 medallas de los Panamericanos de Lima, que con diario esfuerzo, perseverancia, constancia, dedicación y decoro no enseñaron cómo todos podemos en nuestras trincheras salir adelante y colgarnos una de cobre, plata o de oro.