EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

El grupo, compacto

Raymundo Riva Palacio

Junio 03, 2005

 ESTRICTAMENTE PERSONAL

Para muchos, el viaje a los funerales del papa Juan Pablo II en la delegación oficial mexicana fue la señal de que Carlos Abascal sería el secretario de Gobernación, y desde ese viaje su nombre se incluyó en la pequeña lista de aspirantes al relevo de Santiago Creel. Pero en realidad, como suele ser la política, las cosas fueron de muy diferente manera. La decisión de nombrar a Abascal se tomó apenas la semana pasada, y su viaje a El Vaticano tuvo una razón circunstancial. En el avión de la comitiva sobraban dos lugares, por lo que el canciller Luis Ernesto Derbez lo invitó por considerar que un hombre tan católico podría estar muy interesado en un evento de tal naturaleza.

Hacía dos meses que el Presidente había dicho en Los Pinos que el relevo de Creel recaería en un panista, y que no habría posibilidades de invitar a alguien externo –como el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar-, para que asumiera el cargo porque el PAN no lo aceptaría. Los nombres comenzaron a fluir de la misma manera como se empezaron a eliminar. Una de ellas fue el de la secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, porque se consideró que no se podía arriesgar un programa estratégico para el gobierno como Oportunidades. Igual razonamiento se hizo con Ramón Martín Huerta, de quien después de haber costado tanto posicionarlo como secretario de Seguridad Pública, parecía un despropósito volverlo a mover. El senador Diego Fernández de Cevallos, quien sobresalía de entre todos los panistas, tenía dos problemas: un largo desgaste político, y una enemistad frontal con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.

Entonces, en un conciliábulo de dos la semana pasada, el Presidente y su principal asesor y confidente Ramón Muñoz, director de Innovación Gubernamental en la Presidencia, surgió casi de manera natural el nombre de Abascal, probablemente el secretario de Estado con una formación intelectual de derecha más refinada, y quien en la Secretaría de Trabajo mantenía un expediente positivo, con credibilidad en la conciliación con diversas fuerzas políticas, entre los que sobresalían sus negociaciones con el sindicato petrolero.

Abascal nació en una cuna sinarquista y tiene una formación social cristiana abrevada de Jacques Maritain, cuya obra Humanismo Integral ha influido a individuos, sociedades y políticos. Está vinculado a sectores católicos decimonónicos como el Opus Dei, que lo ubicó sin mayor problema dentro del grupo que llegó al poder con Vicente Fox, compuesto por un equipo compacto de reaccionarios. Empero, desde que el presidente Carlos Salinas le abrió la puerta de la política nacional a la Iglesia Católica al reformar la Constitución, la carga religiosa sobre un político fue cada vez menor, por lo que los orígenes y educación de Abascal no tienen el viejo peso –Creel iba a misa todos los domingos-, al perfilarse como el conductor designado para el ya complicado proceso electoral de 2006 que el presidente Fox adelantó que servirá para mantener al PAN en el poder.

Abascal cobró fuerza como ideólogo cuando fue un activo dirigente de la Coparmex, el organismo empresarial más militante en el país que forjó grupos de choque, de las que no son ajenos en el círculo íntimo foxista. Ahora, con su designación, continuó su fortalecimiento político. La idea original de conciliar diversas corrientes políticas y hasta ideológicas se ha ido transformando en el reagrupamiento político e ideológico del núcleo de Guanajuato. Primero, el año pasado, Fox designó a su entrañable amigo Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública. Recientemente, a otro viejo amigo, Daniel Cabeza de Vaca, lo nombró procurador general de la República. Aunque la relación con Abascal es reciente, su actuación en la Secretaría de Trabajo y su perfil ideológico lo convirtieron en el candidato de Los Pinos, particularmente del jefe de gabinete de facto, y quien está tomando decisiones políticas estratégicas, Ramón Muñoz.

Creel hubiera preferido otro relevo. El ex secretario de Gobernación había estado hablando con Vázquez Mota, quien como Abascal fue una concesión al sector duro del PAN en el gabinete, o se inclinaba por la solución interna de su subsecretario Felipe González. En la realidad, Creel fue, incluso, ajeno al proceso de designación de su sucesor, y sólo se enteró oficialmente de que sería Abascal el miércoles por la noche, horas antes de anunciarse el nombramiento. No obstante, Abascal no trabajará a contracorriente de Creel o de algún otro candidato panista a la Presidencia que le pudiera dar una sorpresa arrebatándole la nominación. Llegará para buscar credibilidad al proceso del 2006 y servir, como un operador de Los Pinos, en la conducción de todo el proceso electoral.

Fox desaprovechó esta coyuntura para formular un plan de gobernabilidad de 18 meses que le permitiera arribar a las elecciones presidenciales con un clima político sano y poder culminar su sexenio sin problema alguno al optar por la concentración de su poder. Pero no ha terminado de ajustar su gabinete ni su estrategia. Es posible que el relevo de Abascal en Trabajo se dé en forma permanente con un subsecretario, manteniendo un bajo perfil y llevando a Gobernación los aspectos políticos. También es altamente probable que para llenar la cartera de Medio Ambiente, cuando el titular Alberto Cárdenas se vaya a la campaña presidencial, incorpore al gobernador Salazar, a quien le prometió una cartera en el gabinete y con quien Fox lleva una excelente relación. Fox ha mostrado músculo y lejos de encontrarse solo, está armando un grupo compacto que lo acompañará hasta el final de su administración, listo para lo que venga en el 2006, sin importar lo rudo que se ponga. El mensaje a la oposición es nítido: que se prepare. Por su parte, él ya reagrupó a sus mariscales.

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