Ángel Aguirre Rivero
Marzo 29, 2025
¿Se imagina usted consumiendo carne de perro, considerada uno de los platillos más exóticos de la cocina china, pese a que este animal es portador de diversas enfermedades, entre ellas el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave)?
Otro de los platillos que para los paladares asiáticos resulta exquisito son las tarántulas fritas, el embrión de pato o pollo cocido en agua hirviendo, las cabezas de cocodrilo en salsa agridulce o los ojos gigantes de atún.
Pero eso no es todo. En la medicina tradicional china se atribuyen propiedades afrodisíacas y beneficios para la salud al consumo de órganos sexuales de animales como ovejas, toros, burros, cerdos, venados, caballos e incluso perros.
La sopa de serpiente, los murciélagos, el pez globo, los escorpiones y hasta los gatos también forman parte de la variada y exótica gastronomía del gigante asiático.
Sin embargo, China no es solo una nación de costumbres culinarias singulares. Hoy el mundo entero habla del milagro chino, un proceso mediante el cual este país, con más de mil 400 millones de habitantes, ha logrado sacar de la pobreza a más de 800 millones de personas y posicionarse como el principal motor del crecimiento económico global.
¿Qué hizo China para generar un crecimiento económico sostenido superior al 10 por ciento anual durante varias décadas?
China fue durante mucho tiempo un país cerrado, gobernado por un solo partido político: el Partido Comunista Chino. No obstante, a partir de la década de los setenta, con la política de reforma y apertura económica impulsada por Deng Xiaoping, el país transitó de una economía planificada a una economía de mercado.
Las primeras reformas comenzaron en el sector agrícola, otorgando mayores incentivos a los productores. Posteriormente, se extendieron al sector industrial urbano. China abrió sus puertas a la inversión extranjera, especialmente en las zonas económicas especiales ubicadas en la franja costera, que se convirtieron en verdaderos polos de desarrollo. Las empresas internacionales acudieron en masa, particularmente entre los años 2000 y 2014.
La adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 fue otro punto de inflexión. Le permitió incursionar en los mercados globales con productos de bajo costo, desplazando a industrias tradicionales en diversas partes del mundo.
El régimen chino también apostó por la educación, reformando sus propios sistemas y enviando a sus mejores estudiantes a universidades de prestigio en Estados Unidos, Japón, Alemania y otros países.
El modelo chino merece ser observado detenidamente. Luego de ser uno de los países más pobres del planeta, hoy se alza como la segunda potencia económica mundial, con influencia geopolítica creciente y capacidad tecnológica en sectores estratégicos.
La relación comercial entre China y México ha crecido de manera significativa. Actualmente, China es el segundo socio comercial de México, detrás de Estados Unidos. Sin embargo, esta relación es desequilibrada: México importa grandes cantidades de bienes manufacturados chinos, mientras que sus exportaciones a China se concentran en materias primas e insumos industriales.
Existe potencial para diversificar y fortalecer esta relación, especialmente en sectores como energía, telecomunicaciones, infraestructura y manufactura avanzada. La relocalización de cadenas de suministro –conocida como nearshoring– representa una oportunidad para atraer inversiones que antes se dirigían a Asia.
Un endurecimiento en la política comercial estadunidense contra China podría colocar a México en una posición incómoda, especialmente si las inversiones o exportaciones chinas en territorio mexicano son vistas como una amenaza estratégica para Washington. La integración del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) también establece cláusulas que limitan la posibilidad de acuerdos comerciales con países considerados rivales por alguno de los socios.
Por ello, México debe actuar con inteligencia y equilibrio. Diversificar socios es una necesidad geoeconómica, pero sin poner en riesgo la alianza estratégica con Estados Unidos. Aprovechar el impulso chino puede ser benéfico, siempre que se defina una política industrial clara, se protejan los intereses nacionales y se eviten dependencias vulnerables frente a cambios bruscos en el escenario internacional.
*Referencia del artículo: El milagro económico chino, Alicia García Herrero.
Del anecdotario
Había un gobernador que quería cerciorarse en torno a su popularidad, así que un tanto disfrazado entró a una famosa cantina a escuchar las conversaciones de los asistentes. Después de un rato, acabó por invitar a su mesa a uno de los parroquianos a quien preguntó:
–Aquí en confianza, amigo, ¿qué se opina del gobernador?
Misterioso, el interpelado se puso de pie y le hizo una señal al gobernador para que lo siguiera.
Cuando ambos entraron al baño y se cercioró de que estaban solos, el borrachín le dijo:
–Mire usted, gobernador, yo soy su partidario, pero no oigan los demás porque nos linchan a los dos…
Desde luego, era un gobernador de Chihuahua.
La vida es así…