EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Enseñando a vandalizar

Jorge Camacho Peñaloza

Mayo 20, 2016

Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.
Simón Bolívar

La vocación magisterial es una de las más milenarias del ser humano, fue en los primeros tiempos la persona que estaba dotada de conocimientos y que los transmitía a los demás, normalmente en temas de sobrevivencia y los de mayor edad, quienes por permanecer vivos y enseñar a cuidar la vida, los hizo venerables pasando de maestros a sacerdotes y dirigentes de los pueblos.
Un maestro es quien tiene y comparte conocimientos de todo tipo, lo que los hace personas nobles, no egoístas, que desean el crecimiento de las demás en conocimientos para mejorar su capacidad y su habilidad para vivir en sociedad.
Se dice que los sofistas griegos eran maestros que intercambiaban su saber por un precio, que Protágoras recibió bastante dinero a cambio de sus enseñanzas, a diferencia de ellos el gran maestro Sócrates no recibía dinero a cambio de sus lecciones, y aplicaba un método Mayéutica, por el cual el maestro no le daba el conocimiento al alumno sino que los ayudaba a sacarlo de su interior, a descubrirlo, a modo de un partero, que en este caso en lugar de un niño extrae del interior del ser humano su propio saber.
Los maestros han ocupado un lugar muy especial en los pueblos, es innegable que en todos los tiempos de ellos ha dependido en gran medida el desarrollo y avance de la sociedad, quienes sustentan el proceso llamado educación entendida como la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.
La educación sobre todo la pública ha demeritado en el país, el venerado maestro de la primera mitad del siglo XX e inicios de la segunda acabó enviciándose y perdiendo autoridad moral en los intereses corporativos sindicales y partidistas del PRI, primero, y después, ya en la última década del mismo siglo y primera del XXI,  en los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
Ahora resulta que los encargados de ponernos calificación a todos, los que pasan o reprueban a tirios y troyanos, profesionistas, empresarios, políticos y hasta gobernantes, ahora no quieren ser evaluados ellos mismos, qué tipo de enseñanza es ésta, la que están dando a sus propios alumnos, que no quieren que el Estado, que es representante de toda la sociedad, les aplique un examen de capacidades y conocimientos, que alguien me explique.
Qué tipo de enseñanza es ésta, que mis maestros salgan a marchar a las calles, se metan a oficinas públicas a vandalizar, saquen documentos, muebles y equipo y los quemen como verdaderos incendiarios maestros de Nerón, que van a las carreteras y las bloquean si lo que en el aula enseñan es a respetar los derechos de terceros a transitar, que alguien me explique.
Qué tipo de enseñanza es ésta de que mis maestros me enseñen a privar de la libertad a un individuo, lo torturen, lo hagan caminar pisando el asfalto caliente, mientras ellos van con sus tenis y rostros tapados, cuando en el salón me enseñan a respetar la dignidad y los derechos de las personas, que alguien me explique.
Miren maestros, por más papeles que quemen, eso no va a parar la reforma educativa, por más que bloqueen la autopista, eso no va a detener que los despidan y les descuenten las horas que en lugar de ocupar para enseñar matemáticas o historia a los niños las ocupan para vandalizar.
No maestros, no, si quieren echar abajo la reforma educativa, o sus despidos ¿saben cómo?, les voy a enseñar, imponiendo razones, no violencia, argumentos jurídicos, no salvajismo, convenciendo a la sociedad de sus razones, pero no dañándola; si de veras tienen la razón la sociedad los apoyará, si no, les exigirá que cumplan con su trabajo, creo que están errando la estrategia.
Algo anda mal, no soy ferviente defensor de la reforma educativa, pero tampoco de los métodos de dizque lucha del magisterio disidente guerrerense, tan mal una cosa como la otra, pésima enseñanza para todos los niños y jóvenes guerrerenses de primaria y secundaria, que no es otra cosa más que enseñarles a seguir empujando al vacío a nuestro estado.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los americanistas, que ni crean que se les va hacer, que allá en Monterrey con Mohamed, en lugar de cabrito, güilotita vamos a comer.