EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¡Es la sociedad, estúpido!

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 26, 2016

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro. Albert Einstein.

El problema pareciera que ha salido de control, que el Estado es incapaz de resolverlo, que los delincuentes tienen el control, que los culpables tienen nombres y apellidos, que la violencia, la inseguridad y la presencia de la delincuencia organizada van en aumento, lo cual se refleja en muertes violentas que expresan odio, irracionalidad, salvajismo; miedo de la sociedad, impunidad y morbo en las redes sociales.
Y en la búsqueda de soluciones todos se voltean a ver, se hacen señalamientos y voltean a los policías municipales, estatales, federales, ministeriales, soldados, marinos, hasta comunitarios, pero el problema ahí está, ahí sigue golpeándonos todos los días, y seguimos sin saber qué hacer.
La solución a cualquier problema va a depender de la visión que se tenga del mundo, de ahí parte la explicación de nuestro entorno, si esa visión es muy estrecha o corta, la explicación que tengamos del problema será también estrecha, y de igual tamaño las soluciones, es decir cortas.
El problema de la violencia desatada por la delincuencia organizada no se va a resolver con más policías, entiéndase. La ineficiencia e insuficiencia de las corporaciones policiales no pueden ser el pretexto de la explicación, causa o culpa, ni la solución, es decir, no es con policías como se va a terminar con la delincuencia, no son los policías los que van a resolver el problema, entiéndase.
Un comportamiento delictivo se origina antes de cometerse, en la falta de valores y educación de los niños y jóvenes por parte de la familia, la escuela y la sociedad a través de las diferentes formas de comunicación masiva; en la falta de oportunidades de estudiar, de vivir dignamente, de empleo, de ingresos suficientes.
Se origina en la exaltación de la cultura del esfuerzo mínimo ilícito para vivir bien, del que no transa no avanza; en la cultura de la corrupción, en las relaciones de beneficio mutuo entre políticos y delincuentes, en los vínculos sociales de la delincuencia, en las relaciones entre ésta y mandos militares y policiales en todos los niveles creando un manto de complicidad e impunidad para la delincuencia.
Se origina en la incapacidad del gobierno para encauzar actividades productivas en el campo que eviten la siembra de estupefacientes, en las decisiones electorales de la ciudadanía al votar por candidatos coludidos con la delincuencia; en la falta de una legislación firme contra la permisidad social del delito; en la falta de presupuesto para pagar buenos salarios, capacitar y equipar a los policías pues se desvía a las cuentas personales de los funcionarios; en fin, la delincuencia, inseguridad y violencia criminal son un producto de la sociedad.
En lugar de andarnos echando la culpa, o de recurrir a estrategias de policías y ladrones, sería mejor que todos asumiéramos nuestra culpa y enfocar integralmente el problema, y no estaría de más ponernos todos en la frente un letrerito al estilo James Carville, que diga “¡Es la sociedad, estúpido!”
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Alfredo Castillo, que ha hecho la diferencia, pues ha ganado la medalla de oro, ¡¡¡pero de la corrupción y de la ineficiencia!!!