EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Estrategia o democracia

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 03, 2018

 

El poder no corrompe,
desenmascara:
Pítaco de Mitilene

La polarización que se vivió en el pasado proceso electoral azuzada por los candidatos a la presidencia de la República y expresada en un doble rechazo antagónico, por un lado, al partido oficial por los años de corrupción, impunidad y frivolidad que produjo el enojo de la mayoría de los mexicanos, y por el otro, al candidato de Morena por parte de quienes desde las últimas dos elecciones presidenciales lo veían como un peligro para México, finalmente no tuvo algún desenlace que lamentar aún un cuando el hoy presidente electo advirtió que en caso de algún intento de fraude se iba a soltar el tigre, mientras que sus críticos hablaban de que de ganar el hoy presidente electo se desencadenaría una desestabilización económica inmanejable, no hubo necesidad, ni una ni otra cosa, el tsunami de votación congeló casi literalmente toda intención beligerante de un lado y de otro.
La expectativa de una confrontación en caso de perder el hoy presidente electo era realmente alta por los antecedentes históricos del fraude en el país, de haberse intentado sus seguidores se irían a las carreteras, aeropuertos, avenidas y oficinas públicas para rechazar el hipotético fraude, inclusive se hablaba de la insurrección armada como lo sostiene el doctor Mireles. No fue necesario.
Después de la elección se vino la luna de miel, el candidato electo buscó a los principales actores políticos. sobre todo los derrotados, para atemperar la tempestad de votos que pasó sobre ellos, el mensaje era de reconciliación, hasta los ex presidentes de la República felicitaron al entonces candidato electo, los chairos y antichairos asumieron el resultado de la elección.
Todo parecía ir bien por el camino de la reconciliación hasta que ya con medio poder en las manos el presidente electo empezó a tomar decisiones con un claro matiz no sólo autoritario sino populista, al extremo de mandar a hacer una consulta al “pueblo” para decidir cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que más que sustentar una futura decisión que ya está desestabilizando la economía, el propósito real de este ejercicio es medir la reacción de los actores políticos, económicos y sociales frente a su estrategia de “consultar al pueblo” si se mantiene en la presidencia más allá de seis años, porque así como dijo que se iban a respetar las inversiones en esta obra y ahora resulta que no por decisión “abrumadora” del “pueblo”, también dijo que sólo le bastan seis años y nos va a salir con que mejor le va a preguntar al “pueblo” si quiere que siga en el poder.
Lo peligroso es que el presidente electo pretenda utilizar este método de encarar a los actores políticos, económicos y sociales con “el pueblo” que dice que lo respalda, aunque sólo haya votado por él apenas menos de un tercio del electorado porque por ese camino llevaría al país a una peligrosa polarización que a nadie le beneficia, porque al parecer polarizar es su estrategia preferida.
Y es que a los gobernantes que no tienen capacidad de gobernar conforme a lo que dictan las leyes y las instituciones, les es más fácil manejar los sentimientos nacionalistas o democráticos, la bilis o el miedo de las masas para hacerse del poder y gobernar, ahí están Donald Trump quien exaltó el nacionalismo económico y xenofóbico de los norteamericanos para ganarle a los demócratas globalizadores liderados por Hillary Clinton, el mismo sentimiento que hoy Trump está provocando con la caravana de hondureños dirigiéndose a Estados Unidos para incentivar el voto a favor de su partido en las elecciones intermedias del próximo martes 6 de noviembre.
Así también Jair Bolsonaro, el electo derechista presidente de Brasil, quien ganó las elecciones incentivando la polarización entre el electorado brasileño arengando contra la corrupción en la que cayeron los gobiernos de izquierda de Lula Da Silva. Lo mismo Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela han recurrido a la polarización de los venezolanos para mantenerse en el poder.
Afortunadamente el nivel de participación en la encuesta de Andrés Manuel López Obrador para encubrir su decisión de cancelar las obras del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México indica que los mexicanos, incluyendo a la gran mayoría de los que votaron por él para presidente de la República, no vamos a respaldar a ciegas todas sus ocurrencias, apenas alrededor del 3 por ciento de los votos que obtuvo el 1 de julio. Seguramente esto es resultado de que una vez con el poder López Obrador ha perdido credibilidad y legitimidad al apoyar a actores políticos que tienen cuentas pendientes con la ley o memoria política como Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo, Manuel Bartlett Díaz, Rosario Robles y la adquisición de su nuevo aliado político el Partido Verde Ecologista de México.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que bien dice el dicho que si quieres conocer a un hombre, dale poder.