EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Raymundo Riva Palacio

Noviembre 08, 2006

Cuando a las 4 de la mañana del lunes el Estado Mayor Presidencial despertó al presidente Vicente Fox con el sobre rojo enviado por el Cisen que contenía el segundo reporte en el naciente día sobre los bombazos reivindicados por Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR), una guerrilla que se separó del EPR en 1999, la alarma sonó en todo el gobierno federal. Normalmente los sobres rojos son entregados por la mañana y por la noche al presidente, y a los secretarios de Gobernación, Defensa y Seguridad Pública, además del miembro del gabinete directamente relacionado con la información ahí contenida. Por eso, al ser despertado con un informe fuera de tiempo, que sólo sucede en momentos de excepción, la señal debió haber sido clara: el Estado mexicano enfrentaba a un misterioso enemigo terriblemente poderoso.
La alarma en el gobierno federal fue por el alcance de las explosiones, que mostraban una enorme capacidad de fuego y de organización de los responsables, por lo que la Presidencia convocó a la primera reunión del gabinete de seguridad del día a las 6 de la mañana. En otra reunión se invitó al secretario de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, Joel Ortega, quien como muchos de los funcionarios federales estaba, a decir de participantes, asustado. Desde un principio vieron las huellas de la guerrilla en los bombazos, pero el desconcierto era por el tipo de explosivo. ¿Fue realmente la guerrilla?
Aunque hubo discrepancias entre las informaciones que manejaban en privado las autoridades federales y las capitalinas, el consenso era, sin embargo, el horizonte de alto riesgo que significaba la operación armada, desde un principio acreditada a la TDR –que horas después reivindicaría la acción–, por el antecedente del modus operandi similar en cuatro explosiones en Temixco y Jiutepec en octubre del año pasado. El disenso se centraba en si esta había sido en efecto la última acción militar de la TDR, o si la explosión en una fábrica en Naucalpan hace tres semanas, que las autoridades dijeron que había sido producto de una fuga de gas, había sido realmente la primera de lo que se cree sea una escalada de la guerrilla en la ciudad de México que podría tener su siguiente aparición en vísperas de la toma de posesión de Felipe Calderón.
La alarma dentro del gobierno federal se centraba en el material explosivo que emplearon. El gobierno capitalino identificó el explosivo como ANFO, compuesto por nitrato de amonio y combustible que utiliza como agente el aluminio. La información procedía de una bomba localizada en la jardinera de un Sanborns frente al PRI que no explotó. El ANFO es el explosivo comercial más fabricado en Estados Unidos, y se emplea mucho en la minería. Aunque ha sido utilizado como parte de los explosivos en atentados terroristas en aquél país, por lo general ha ido acompañado de otro explosivo de manufactura checa, llamado Semtex, como sucedió con los 6 mil kilos que destruyeron el edificio federal en Oklahoma en 1995, colocados por un extremista de derecha, o dos años antes en la planta baja de las Torres Gemelas en Nueva York, perpetrado por fundamentalistas islámicos.
Este episodio arroja un momento anómalo dentro de los bombazos del lunes. No es sólo porque no explotara el explosivo, sino que fue colocado afuera de un restaurante; es decir, no estuvo colocado para dañar ninguna instalación estratégica. Las guerrillas latinoamericanas, inclusive la más exógena que ha habido como Sendero Luminoso, nunca han atacado objetivos que no consideren “enemigos”. La gente común y corriente nunca ha sido considerada enemiga, por lo cual no son blancos escogidos. Las veces que han muerto personas ordinarias ha sido resultado de accidentes. ¿Por qué dejar una bomba que no explotó en un restaurante? Se puede plantear como hipótesis de trabajo que esa bomba fue sembrada en Sanborns, al igual que otra que no explotó en una sucursal bancaria en el sur de la capital, como un señuelo para desviar la investigación sobre el explosivo. Componente de este momento misterioso es que el comunicado de TDR revindicando los bombazos, establecía que habían dejado ocho bombas, de las cuales sólo seis habían explotado. ¿Fue casualidad que sólo explotaran aquellas donde había doble bomba?
Los investigadores federales no están comprando la versión. Desde temprana hora comenzaron a revisar el explosivo de las bombas que sí detonaron y lo que encontraron fue lo que más alarmó al gobierno federal. El componente no era ANFO, sino Semtex, del cual bastaron 250 gramos para hacer caer sobre Escocia un jumbo de la desaparecida Pan Am en 1988. El Semtex encontrado es agente del PETN (pentatritol de tetranitrato), y estaba contenido en hidrogel y estabilizado con alcohol y cloruro. El hidrogel produjo la primera detonación que es pequeña pero que sirve para que explote la bomba en toda su magnitud. Se encontraron también restos de un detonador ASA, cuyo componente de aluminio hace que no falle. Este detonador se consigue en el mercado en Estados Unidos, y también fue colocado en las bombas que no explotaron, por lo cual revisarán los números de serie para identificar en dónde fueron comprados. El Semtex es otra cosa. Al ser un explosivo tan mortífero, utilizado por organizaciones como Al Qaeda, ETA y el Ejército Republicano Irlándés, desde hace poco más de cuatro años hay un control muy riguroso en el mundo sobre el explosivo. En todo este tiempo no hay ningún registro de robo de Semtex en ninguna parte del mundo, por lo que hay una enorme preocupación por saber de dónde pudo haber provenido el explosivo.
Si en efecto fuera la guerrilla la autora real de los bombazos, estaríamos entrando a una fase de la lucha armada en México como nunca se ha visto, a lo cual se tiene que añadir, a su sofisticación tecnológica, la operativa. En la acción del lunes tuvieron que haber participado, por cada bomba que explotó, cuando menos un portador del explosivo, un cuidador, un vigía y un chofer, mientras que dos personas podrían haber colocado las que no explotaron. Además, cuando menos un operador de comunicaciones y un responsable operativo. Es decir, al menos 18 personas operando simultáneamente. ¿Está la guerrilla mexicana preparada para semejante operación militar? “No hay que desestimarla”, confió un especialista que ha estudiado por años al EPR. Pero no está todavía del todo claro, y las interrogantes abundan a partir del hallazgo del Semtex, que por razones de seguridad tiene una especie de huella digital que permite identificar de dónde vino. ¿Cuántos podrían arriesgarse a ser identificados? Una guerrilla altamente preparada, lista para enfrentar en definitiva a un Estado, sí. Un sector del mismo Estado, también. ¿Un gobierno extranjero? Igual. Las respuestas vendrán, aunque difícilmente, salvo que sea la guerrilla, las sabremos.

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