EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Raymundo Riva Palacio

Enero 14, 2005

 

  Tacos de chorizo  

 

Si uno ve la tendencia en las sucesiones estatales del último año, donde la constante ha sido que los gobernadores priístas han dejado a sus cachorros enfilados a la sucesión, no debería de extrañar que Arturo Montiel lograra que el suyo, Enrique Peña Nieto, resultara –y se oficializará en unas horas—el candidato del PRI a la gubernatura del estado de México. Sin embargo, a diferencia del resto del país donde el líder nacional del partido, Roberto Madrazo, dejó hacer de las suyas a los gobernadores, en el estado de México forcejeó hasta el final con Montiel para tratar de modificar el mapa político electoral y doblegar al gobernador.

Esta lucha se cuece aparte del resto del país porque el de México es el estado más poderoso en términos electorales del país –con casi nueve millones de votos—, y su gobernador es hoy en día, cuando menos en el papel, el rival más fuerte que enfrenta Madrazo para alcanzar la nominación del PRI a la Presidencia. Con abundantes recursos económicos, Montiel ha desplegado una intensa precampaña para la nominación, y reclutado figuras políticas de diferentes establos. Sabe, de acuerdo con sus cercanos, que sus aspiraciones presidenciales pasan necesariamente por una buena elección para gobernador en su estado, sin contar con una segunda oportunidad.

Madrazo, que entiende el escenario, había animado a competir contra cualquier candidato de Montiel a su amigo y potencial financiero en el 2006, el empresario Carlos Hank Rhon, cuyo apellido es una marca nacional. Lo empujó a desafiar a Montiel pese a que su suegro, Roberto González Barrera, el principal accionista de Banorte y uno de los empresarios del maíz más importantes del continente, cercano también a Madrazo, decía que su yerno perdería tiempo y dinero en una lucha perdida. Madrazo empujó a Hank hacia una candidatura sin destino por una ley que hizo Emilio Chuayffet cuando fue gobernador hace poco más de una década, que le impedía serlo –por cualquier partido— por razones de residencia.

A Madrazo poco le importó que Hank se molestara porque sintió que lo habían usado y engañado y se retiró de la contienda sin consultárselo incluso a su promotor. A Madrazo eso le importó muy poco. Todavía hace seis días, en la celebración del cumpleaños de su operador político José Luis Martell, seguía empecinado con los representantes del partido en el estado de México, que debía ser Hank y no Peña Nieto. Más aún, le dio instrucciones a Martell para que siguiera promoviéndolo y descalificando al candidato de Montiel. Cuando los priístas hablaron con Madrazo para disuadirlo de esta confrontación estéril con Montiel que ya estaba costándoles política y públicamente, el presidente del PRI aceptó retirar el nombre de Hank y propuso que fuera un tercero, porque al cachorro del gobernador tampoco lo quería. Inviable, le dijeron. Jaime Vázquez, que había sido diputado local y presidente estatal del PRI, fue el nombre que surgió. Ya es muy tarde, le insistieron.

Martell declaró el miércoles, obedeciendo a su patrón, que la competencia seguía abierta. Pero esa noche, en la Casa de Gobierno en Toluca, Montiel convocó al presidente estatal del PRI, Manuel Garza González, y al delegado especial en el estado, Rafael Rodríguez Barrera, para arreglar de una vez por todas el asunto: Peña Nieto, acordaron, por encima de las presiones de Madrazo. “Mantuvieron una estrecha relación para ponerse de acuerdo”, dijo un cercano de Montiel en busca de minimizar el conflicto con Madrazo. De hecho, agregó, mantienen una “excelente colaboración”. Las cosas no habían sido tan sencillas.

La reunión del miércoles se prolongó por más de seis horas, hasta la madrugada. A la mañana siguiente, desde las 10, Garza González convocó a los seis aspirantes a la nominación a una reunión que se alargó por más de ocho horas. En ese lapso, un tribunal electoral rechazó las peticiones del priísta rebelde, Isidro Pastor, que había sido aguerrido gladiador de Montiel en el PRI estatal, y desechó su petición en contra de la suspensión de derechos que le habían decretado en el partido. Junto con ello, la Comisión Nacional de Justicia partidaria había decidido correrlo del instituto. Sin Pastor haciéndoles tanto ruido, Garza González acordó con los aspirantes, siguiendo las instrucciones de Montiel, el mecanismo a seguir.

Sería este viernes, fecha del registro, cuando cinco de los seis aspirantes optarían por no registrarse. Sólo Peña Nieto cumpliría con el requisito, con lo cual lo declararían, ante ningún otro contendiente, el candidato del partido a la gubernatura. El proceso interno que habían dispuesto cuando arrancaron las precampañas quedaría sin efecto, y programaron que sábado o domingo, el cachorro de Montiel protestaría ante el Consejo Político Estatal, oficializando la candidatura. El jaloneo parecería terminado en esta instancia, pero nadie dentro del PRI apuesta a que no habrá problemas. Un cercano a Peña Nieto confió que hasta que se gane la gubernatura y tome posesión, podrán sentirse tranquilos. Otro veterano priísta no dudó que la gente de Madrazo pudiera tratar de frustrarle la fiesta.

Peña Nieto, sobrino tercero del ex gobernador mexiquense Alfredo del Mazo, había hecho un laborioso trabajo. Habló con el procurador Alfonso Navarrete Prida, quien tenía tentaciones sucesorias, y amarró su apoyo a cambio de ofrecerle, cuando menos por un año más en su sexenio, si ganara, mantenerlo en el mismo cargo para que le sirviera de plataforma para el Senado. Manuel Cadena, secretario de Gobierno de Montiel, muy cercano del ex presidente Carlos Salinas pero con deuda política con el ex presidente Ernesto Zedillo, se puso a sus órdenes cuando vio claramente hacia dónde soplaba el viento de Montiel. Hechos, pidió Peña Nieto, y ambos declararon a su favor. Pusieron a jugar entre los aspirantes a Enrique Jacob un como instrumento distractivo, pues estaba totalmente comprometido con Peña Nieto desde un principio. Vázquez se quería rebelar, pero lo apaciguaron garantizándole un cargo en la campaña y en el futuro gobierno. Así fue armando el cachorro de Montiel las alianzas frente al empecinamiento de Madrazo que había apostado equivocadamente.

Al terminar el día, Montiel derrotó a Madrazo, convirtiéndose en un interesante primer round de la contienda por la candidatura presidencial. Pero esta batalla apenas comienza, y Madrazo es un animal político al que nunca ha podido nadie dominar. Ahí está su biografía política. En medio de esa incertidumbre, lo que sí se puede esperar es que en el Coliseo priísta habrá sangre y que el gladiador de Tabasco irá por la revancha.

 

[email protected]

[email protected]