EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Fuego sobre Toluca

Raymundo Riva Palacio

Noviembre 21, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Los problemas para Arturo Montiel, ex gobernador del estado de México y aspirante frustrado para la Presidencia de la República, están lejos de disiparse. Una investigación de los servicios de inteligencia ha encontrado que su gobierno, a través de la Procuraduría General de Justicia estatal, fue infiltrado por el Cártel del Golfo que encabeza desde la cárcel Osiel Cárdenas, cuyos pagos por protección encontraron presuntos destinatarios, en Maude Versini, la segunda esposa de Montiel y su hijo Arturo, dos de las causas centrales de su colapso político. La indagatoria, de sí suficientemente explosiva, encontró que las redes de protección no terminaron con el gobierno de Montiel, sino que permanecen intactas en el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, a quien no pocos consideran el modelo del nuevo priísmo que se quiere vender a la sociedad.

En el centro de la investigación aparece el procurador general de Justicia mexiquense, Alfonso Navarrete Prida, sobre quien no recae aún sospecha directa alguna ni se ha establecido su relación con la red de protección al Cártel del Golfo, pero a quien se responsabiliza de haber abierto la puerta de la penetración del narco en el gobierno del estado de México al llevar a trabajar con él a Víctor Manuel Torres Moreno como subprocurador de Justicia. La investigación se centra en él, de quien los servicios de inteligencia sospechan hace tiempo, y porque varias de las personas que llevó a trabajar con él han estado involucradas en la cadena de ejecuciones que han sacudido la zona metropolitana de la ciudad de México en el último año.

Torres Moreno llegó a trabajar con Navarrete Prida el 15 de septiembre de 2001, después de un extraño periodo en el cual desapareció. Era el delegado de la PGR en Tamaulipas el primero de abril de ese año, cuando el Ejército y la PGR realizaron un operativo en Guardados de Abajo, en el norte de aquella entidad, para capturar a uno de los lugartenientes de Cárdenas, Gilberto García Mena, apodado El June”. La casa donde lo detuvieron contaba con un sistema de circuito cerrado de televisión y un cuarto de grabación en el cual encontraron videos donde aparecían funcionarios públicos de diversos niveles. Torres Moreno huyó del cargo tras esa operación, y no se supo de él hasta seis meses después cuando Navarrete Prida lo nombró su segundo de a bordo.

El nuevo subprocurador mexiquense no llegó solo. Con él empezaron a trabajar algunos de sus colaboradores en Tamaulipas, como Eduardo Rodríguez Masso y Javier Aguilar Fuentes. De acuerdo con la investigación, Rodríguez Masso era el enlace directo con Osiel Cárdenas y fue una pieza central en lanzar cortinas de humo sobre el asesinato de dos agentes de la Agencia Federal de Investigaciones y un oficial del Ejército el 20 de enero del año pasado en la autopista México-Toluca. Aguilar Fuentes, quien era jefe de grupo en la policía ministerial tamaulipeca cuando se detuvo a El June, está identificado en la indagatoria como protector directo de Cárdenas y de su socio y compadre, Ramiro Hernández García. Aguilar Fuentes fue detenido por el Ejército en agosto del año pasado, y Hernández García fue arrestado en Ciudad Satélite, suburbio de la ciudad de México, cargando una placa de agente ministerial del estado de México.

Al ser detenido, Hernández García declaró que había pagado 100 mil dólares a dos personas, una de ellas Torres Moreno, por el asesinato del subdirector técnico de la cárcel de máxima seguridad de La Palma, Noé Hernández Flores, en diciembre de 2003. En La Palma se encontraba detenido Osiel Cárdenas quien, de acuerdo con la investigación, contaba con la protección de autoridades estatales y federales en Toluca, en particular de Torres Moreno, quien además de proveerle la protección a través de sus lugartenientes, evitó que fuera involucrado en forma directa con la muerte del agente federal Jaime Gutiérrez Arreola, asesinado en Reynosa, Tamaulipas, en marzo de 1999. Adicionalmente, según la indagatoria, Torres Moreno daba protección a Cárdenas antes de su arresto en vehículos oficiales del estado de México.

La investigación de los servicios de inteligencia mexicanos revela el crecimiento del papel del Cártel del Golfo en el estado de México, el que habría llegado, se deduce de la indagatoria, a partir de que arribaron los ex jefes policiales en Tamaulipas. Es decir, la expansión de Cárdenas fue aparejada con las redes de protección que había construido en el norte del país. De acuerdo con empresarios mexiquenses, desde que llegó Moreno Torres se empezó a consolidar el Cártel del Golfo en la entidad. La llegada de una de las bandas más importantes del narcotráfico trajo aparejada la lucha en las calles por las redes de distribución y comercialización con otros cárteles, que se ha traducido en una cadena de ejecuciones. Al estado de México, de acuerdo con la información, también se trasladaron los sicarios del Cártel del Golfo, conocidos como Los Zetas. Incluso, cuando fue detenido en Ecatepec en 2003 su actual jefe, Heriberto Lazcano Lazcano, Torres, Aguilar Fuentes y Rodríguez Masso fueron intermediarios para su liberación.

Los servicios de inteligencia han dado la alerta al gobierno federal ante la posibilidad de que Moreno Torres sea nombrado procurador mexiquense el próximo mes sustituyendo a Navarrete Prida, que podría buscar el Senado o asumir otro cargo en el gabinete de Peña Nieto. Esto no resolvería el problema en el estado de México, donde ya operen los cárteles del Pacífico, de Joaquín El Chapo Guzmán, y de Tijuana. La llegada del Cártel del Golfo alteró el viejo status quo y generó la guerra entre ellos, con ejecuciones crecientes y ampliación de los territorios de violencia. El problema adicional es que sea al amparo de las autoridades estatales, lo que para es totalmente inaceptable.

 

 

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