EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Guerrero y la seguridad nacional

Jorge Camacho Peñaloza

Enero 22, 2016

Es inútil buscar la seguridad detrás de barreras geográficas. La seguridad real se encuentra sólo en la legislación y en la justicia. Harry Truman.

Aun y cuando fuimos adversarios electorales, el gobernador Héctor Astudillo Flores es mi amigo, desde antes, durante y después del proceso electoral, mantengo diferencias políticas con él, pero también coincidencias, destaco esto último porque las condiciones críticas por las que atraviesa nuestro estado necesitan más que disentir, coincidir, unidad; sí es necesario ventilar las diferencias, pero también desde éstas generar coincidencias.
Se ha convertido en lugar trillado la consideración de que Guerrero es un asunto de seguridad nacional, al grado de ser sede de reuniones del gabinete en la materia, como la realizada ayer en Chilapa; el pasado lunes, el Foro de Seguridad y Justicia valoró que Guerrero debe ser tratado como un asunto de seguridad nacional debido a que el incremento del consumo de heroína en Estados Unidos está provocando que los cárteles de la droga se disputen con mayor violencia el control de la producción y trasiego de amapola y mariguana en la sierra a raíz de ese incremento en la demanda del estupefaciente; y Estados Unidos, ha emitido un alertamiento a sus ciudadanos para que eviten viajar a Guerrero.
De modo tal que efectivamente, Guerrero sí es un asunto de seguridad nacional y como lo he sostenido en estas páginas, el asunto de la inseguridad y la violencia en el estado debe tratarse con una política de Estado, en concreto la estrategia del Mando Único o Policía Estatal Única, una política de estado es sencillamente la unión de esfuerzos entre sociedad y gobierno dirigidos hacia un mismo problema en un territorio específico.
El Mando Único o Policía Estatal Única que esta impulsando Héctor Astudillo Flores es una política que en Guerrero debe ser impulsada por todos los actores políticos, sociales y económicos, sin ser una propuesta original de él, la esta retomando, por cierto estrategia originada en el gobierno panista de Felipe Calderón, porque sin duda que vendría a resolver muchos problemas que tenemos con el sistema municipalizado de la policía preventiva con 81 mandos, 81 presidentes municipales que entienden y priorizan de diferente forma la seguridad pública, 81 criterios para reclutar e implementar operativos de seguridad. Así realmente no se puede.
El problema de la violencia y la delincuencia en Guerrero es de una dimensión tal que requiere, sin mezquindades, no sólo la unidad de los alcaldes y el gobierno del estado, sino de la sociedad con su gobierno, se necesita un Mando Único estatal de la policía porque facilitaría la coordinación, comunicación y acción, acortando tiempos y potencializando fuerza, alcalde que se oponga a la unidad de mando, en los hechos se está poniendo del lado de los delincuentes y eso es grave sobretodo en Acapulco, en donde los turistas e inversionistas no harían una buena lectura de esta postura del alcalde.
La crisis de seguridad por la que atraviesa Guerrero no sólo es un asunto de seguridad nacional, también lo es para el gobierno del país más poderos del mundo, siendo así no podemos aquí, localmente, mantener posturas retrógradas de pintar líneas de responsabilidad, ni siquiera entre los integrantes del gabinete de seguridad nacional, quienes no obstante que se reúnen, en los hechos también muestran falta de unidad.
Como adversario electoral que fui, con mis diferencias político partidistas que mantengo con el gobernador, y como amigo, llamo a los alcaldes, y demás actores políticos y sociales a respaldarlo para implementar el Mando Único policial, a dejar en este tema de la seguridad a un lado las diferencias y unirnos por Guerrero y la seguridad nacional.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a los alcaldes de PRD que se dejen de mezquindades, que es más valiosa la seguridad de sus gobernados que el Subsidio para la Seguridad Municipal que no quieren perder para seguir echando mano de él para otras cosas que no son precisamente la seguridad.