EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Hablemos de la paz

Jorge Camacho Peñaloza

Marzo 29, 2019

 

La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea de todos.
Juan Pablo II

Si hay algo que traemos en la mente a fuerza de vivir, convivir, conocer, sufrirla, observarla, exaltarla o temerla diariamente es la violencia, esa que usan los que no tienen capacidad para obtener un objetivo por la vía de la acción o interacción racional, mediante el trabajo, esfuerzo, diálogo o negociación legal. La violencia es el recurso del incompetente dice Isaac Asimov, la violencia no es fuerza sino debilidad sostiene Benedetto Croce. Jean Paul Sartre dice que sea cual sea la forma en que se manifieste es un fracaso. En fin, la violencia es el recurso que se usa para obtener algo cuando no se tienen virtudes, capacidades, habilidades, fortalezas, sino debilidades, vicios, incompetencia y problemas de conducta.
Pero la violencia ha acompañado al hombre desde sus inicios. Si se puede hablar de una violencia legítima o en positivo, está la violencia de los primeros hombres para defenderse, tener seguridad, obtener alimento y ha sido el recurso de los pueblos para deshacerse de gobiernos represores, pero aún así la violencia tiene como esencia causar daño, dolor, muerte, lástima, ofender, es como dice Martín Luther King, no sólo poco práctica sino inmoral y acaba terminando con quien la usa –como lo dijo Yagosesky: es un animal incontrolable que suele terminar atacando a su propio amo.
Actualmente la violencia se ha convertido en parte de nuestro día a día, ejecutómetros, semáforos delictivos, la noticia y debate del día, corridos a delincuentes, violencia intrafamiliar, contra las mujeres, violencia política, violencia delincuencial, violencia de grupos civiles armados, en caricaturas infantiles, bullying o ciberbullying le dicen ahora, toda una apología y contracultura de la violencia que pareciera que nos quiere hacer ver como algo natural, parte de la vida y como algo ya normal.
La violencia se ha convertido en un problema social, llegando a ocupar un lugar central en el día a día de nuestras actividades, algunos ejerciéndola, otros padeciéndola o temiéndola, pero está ahí en el comentario en el centro laboral, en la casa, está en las notas periodísticas y en las redes sociales, en el cine, hasta en las manifestaciones sociales; vivimos en un estado permanente de violencia, pareciera que estamos empeñados en vivir en la violencia, muy más allá del otrora famoso Guerrero Bronco.
Tenemos que hacer algo, tenemos que dejar de hablar de la violencia, que ya no sea el tema, y empezar a hablar sobre la paz, a fomentar el uso de recursos virtuosos para que la gente consiga sus objetivos, su sobrevivencia y sus metas en paz y pacíficamente, oponer a la violencia la cultura de la paz, si todos habláramos y promoviéramos todos los días la paz le ganaríamos a la violencia, pero para eso tenemos que crear un gran acuerdo por la paz para que los esfuerzos no sean desarticulados sino coordinados, conjuntos, en equipo más allá de colores partidistas, niveles de gobierno, poderes públicos, credos, ideologías, que no sean actividades nomás para cumplir un programa o para decir que se hacen cosas por la paz, sino un verdadero programa por la paz a partir de acciones pacíficas, de recursos como el fomento al diálogo, a la resolución pacífica de conflictos, mediante capacitación para la escucha y la tolerancia, para la integración de las diferencias en acciones de beneficio colectivo.
Que la paz no sólo sea la ausencia de guerra, de enfrentamiento, sino resultado de promover una relación o convivencia social armoniosa, pacífica, impulsando la civilidad, el respeto, las virtudes, capacidades y proyectos comunes en las familias, comunidades, pueblos, colonias, escuelas, centros de trabajo, universidades, sindicatos, en las plazas y lugares públicos, en el deporte, en las oficinas, en las iglesias; la paz se construye reconociendo los derechos humanos y la dignidad de las personas, promoviendo la justicia y la equidad, el bienestar de la población.
Que se difunda cómo se está fomentando la paz en La montaña, en la Sierra, las costas, en Chilpancingo, Chilapa y Acapulco, en la Tierra Caliente, para que la paz sea la nota del día y no la muerte y la violencia, que al final del día somos más los que vivimos y procuramos la paz en nuestro entorno. El gobernador del estado ofreció un Guerrero en paz y orden y hay que reconocer que se ha esforzado en pacificar el estado. Ahí están las cifras de reducción de homicidios a fuerza de perseverar dirigiendo y coordinando las instancias de seguridad estatales y federales en el estado, pero eso no es un asunto de gobierno sino de toda la sociedad, ¿qué estamos esperando para promover la paz con medidas pacíficas?, no va a ser solo con policías y la Guardia Nacional, va a ser con voluntad para construirla entre todos.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Andrés Manuel que si se trata de pedir perdón, tendrá que pedirle también perdón a don Vicente Fox por llamarle “chachalaca”, porque a mi ya me tienen hasta la alharaca exigiéndome quesque para que pida yo también perdón, pero como don Chente, también les salgo con un “¡Y yo por qué !”.