EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

La mal nacida

Raymundo Riva Palacio

Julio 29, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Elba Esther Gordillo sigue siendo ave de suspicacias y desconfianzas. Lleva tres lustros traicionando para forjar nuevas alianzas, destruyéndolas para construir otras y apostando siempre a la acumulación política-patrimonial. Cualquier enterado diría que así es la política. ¿Por qué entonces espantarse de que se hubiera prestado para que el ex presidente Carlos Salinas decapitara a su mentor Carlos Jongitud como líder magisterial? ¿O sorprenderse de sus mentiras políticas? ¿O asombrarse de su despotismo? Si bien en la política hay que aprender a comer sapos, la crítica que se hace de Gordillo tiene que ver con que rebasó los límites que se aceptan en política y jugó a las contras de su partido. Ahí es donde sale reprobada.

Secretaria general del PRI, desde el inicio del gobierno de Vicente Fox ha hecho cosas que no corresponden, podría uno decir, a un trabajo partidista. No ocupó su oficina en el PRI, pero despachaba en hoteles de Polanco arreglando los asuntos políticos del Presidente de la República, y pedía a gobernadores y legisladores apoyar las reformas foxistas. La destituyeron como coordinadora de los diputados y coincidió con que se enfermó y durante largo tiempo recorrió hospitales en Estados Unidos y convaleció, aunque no dejó de ser cobijada por el gobierno panista: protegieron a sus lugartenientes con cargos en la administración, la estimularon en la creación de un nuevo partido político, y la ayudaron a fundar una nueva central sindical para competir con la gran central filial del PRI.

Es decir, mientras se recuperaba y continuaba despojándose del discurso priísta, la ayudaron a edificar una nueva base política que contribuía a desmantelar o minar el andamiaje clientelar y corporativo del PRI. La secretaria general del PRI operaba, de facto, en contra del PRI, por lo que un creciente consenso sobre sus traiciones políticas fue ampliando la animadversión en su contra. Cuando este tipo de actitudes se dan en las relaciones humanas, se les suele llamar “mal nacidos”. A Elba Esther Gordillo se le podría aplicar la misma descripción –o calificativo, según se quiera ver– en su extrapolación política, dado su patrón de comportamiento de los últimos años frente a quienes se suponían sus pares, a quienes se supone que regresará a presidir, aunque sea temporalmente, en sustitución de Roberto Madrazo, quien finalmente renunciará al cargo para hacer su precampaña presidencial.

En las últimas semanas, Madrazo y Gordillo se han reunido para definir los términos de su reincorporación física al PRI, y sus allegados políticos se han encargado de diseminar que regresará con toda la fuerza para hacerse cargo del partido. Una pregunta que surge es ¿para dónde tirará esta vez? Es posible que haya quienes estén convencidos de que jalará hacia su partido, con la expectativa de que el PRI regrese a Los Pinos en 2006. Pero dentro de las cúpulas priístas están convencidos de que no será así y que se moverá en contra de Madrazo, de lo que representa, y se alineará con sus enemigos políticos, trabajando para allanarles un buen fin de sexenio.

En las cúpulas priístas han pasado de la especulación a la certeza. Información confidencial en su poder revela que el domingo 17 de julio Elba Esther Gordillo comió con el presidente Fox y con la primera dama Marta Sahagún en el rancho San Cristóbal, la residencia particular del mandatario. Las informaciones recabadas son que la maestra, aún mostrando los efectos del largo y doloroso tratamiento médico para controlar el virus de hepatitis C, tuvo una larga sobremesa donde ratificó los compromisos adquiridos con la pareja presidencial, una vez que asumiera la presidencia del PRI en los primeros días de agosto, de no haber algún inconveniente médico de última hora.

Una tarjeta confidencial que circula en el PRI sobre esa comida, señala que Gordillo ofreció reanudar los compromisos que quedaron truncados cuando fue destituida como líder de la bancada priísta en el Congreso. Esto es, de acuerdo con ese reporte, que “hará notar desde el CEN (Comité Ejecutivo Nacional) del PRI la necesidad de los pactos políticos que le den al país ‘tranquilidad’ y con base a ello buscar renovar el debate a favor de las reformas energéticas para abrir PEMEX al capital privado y extranjero, y la económica para imponer el IVA a alimentos y medicinas”. O sea, se puede anticipar, si tiene la fuerza suficiente para los meses en que permanecerá al frente del PRI, retomaría la agenda foxista de principio de sexenio que le costó el ostracismo y desprecio de muchos de sus correligionarios.

¿No entiende la maestra? Al contrario, entiende perfectamente su papel. Y lo demostró en esa reunión donde, de acuerdo con la tarjeta informativa, “le hizo notar a la pareja presidencial que nunca niega a sus amigos y que ello quedará de manifiesto una vez que asuma la dirección del PRI”. Lo que trasluce en la tarjeta es que sus amigos no son ni Madrazo ni los miembros de Unidad Democrática que le disputan la candidatura presidencial. Sus amigos no son a quienes les ha hecho promesas de apoyos, sino con quienes está comprometida para un proyecto de nación de ideología distinta al que la procreó. Ella ha dicho desde hace tiempo que aspira a un sistema más democrático, en una retórica bastante hueca. Lo que menos exuda es democracia. Lo que más ambiciona es poder patrimonialista. Por su rencor hacia Madrazo sabe que con él quedaría acotada su fuerza, o cuando menos neutralizada. Con Fox y su delfín Santiago Creel en Los Pinos, a quien uno de sus lugartenientes, Tomás Ruiz, actual director de la Lotería Nacional –a quien quiere llevarse a la Secretaría de Finanzas– le está preparando su programa económico, se debe sentir más a gusto. Finalmente son piezas más dúctiles, más manipulables y, por mucho, menos peligrosas que sus aún compañeros de partido.

 

 

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