EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

La pesadilla de Gil

Raymundo Riva Palacio

Enero 19, 2007

El 2 de enero de este año, Francisco Gil Díaz se metió en un embrollo que quizás sólo se
puede explicar en la personalidad del ex funcionario. Un comunicado de HSBC, el banco
global de Hong Kong, informó que a partir de ese día Gil Díaz fungiría como consejero
independiente del Consejo de Administración de la institución. A 32 días de haber dejado
de ser secretario de Hacienda, quien vigilaba a los bancos se convirtió en empleado de
uno de ellos. Como todo mundo menos él y HSBC se lo hubiera imaginado, estalló un
escándalo por presunto conflicto de interés. Tantas lagunas legales existentes le podrían
permitir salir a flote de ese lío, aún pese a su laxitud ética, pero no ha sido así. Su
sensibilidad paquidérmica provocó que una cadena de acusaciones, algunas públicas,
muchas privadas, comenzaran a caer contra quien se desempeñó de una forma tácita
como presidente adjunto para asuntos económicos en el gobierno de Vicente Fox.
El comunicado de HSBC volvió a abrir una profunda herida. Este banco multinacional
adquirió en 2002 el Grupo Bital, que dirigían Antonio del Valle y Jaime Ruiz Sacristán,
hermano del secretario de Comunicaciones y Transportes en la administración zedillista,
mediante una operación excepcional: la bursatilización de sus acciones. Es decir, para
evitar pagar impuestos, la Secretaría de Hacienda, que encabezaba Gil Díaz, autorizó que la
venta de Bital se concretara antes de que abriera la Bolsa Mexicana de Valores. O sea, si
teóricamente era posible que cualquier persona, al momento de iniciar las operaciones en
el mercado de valores, pudiera comprar acciones del banco en venta, en realidad era
imposible: al abrirse la jornada bursátil, el banco ya era propiedad de HSBC y sus
anteriores propietarios ahorraron mil 500 millones de dólares que debían de haber sido
pagados al fisco. Un año antes, Gil Díaz autorizó lo mismo a Citibank, con lo cual los
dueños de Banamex, que fue puesto en venta bajo el mismo método, dejaron de pagar 4
mil millones de dólares al fisco.
Siempre se ha argumentado que no hubo nada ilegal en esas operaciones, lo cual no ha
impedido señalar a las autoridades financieras, particularmente Gil Díaz, de haber
encabezado un proceso ilegítimo. Más aún cuando los dueños de Banamex, en particular
su principal accionista Roberto Hernández, lo tenían como empleado en Avantel, empresa
telefónica propiedad del banco, de donde saltó a la cartera de Hacienda, designado por el
presidente Fox quien había recibido fondos de Hernández para su campaña electoral. Pero
sí hay razones para presumir un fraude a la ley por parte de Gil Díaz, de acuerdo con ex
funcionarios en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo. La clave se encuentra en una
operación financiera que le fue planteada años atrás a Zedillo, que tomando como
referencia la venta de Gamesa a Pepsico, idéntica a la de Banamex y Bital, ordenó una
reunión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para que establecieran un
criterio que impidiera evasión disfrazada de impuestos.
La lógica de Zedillo era, según un ex funcionario de su gobierno, que no se podía permitir
un intercambio en la bolsa con el único objetivo de evitar impacto fiscal. De esa manera,
subsiguientes operaciones similares a la de Gamesa –pues el criterio era general y no
dirigido en específico a ningún sector– no consiguieron beneficios fiscales. A la llegada del
gobierno de Fox las cosas cambiaron, discreta pero radicalmente. Nuevamente se convocó
a una reunión de la CNBV, en la que no estuvo Guillermo Ortiz –que había participado en la
anterior como secretario de Hacienda– en su calidad de gobernador del Banco de México,
donde se revirtió en 180 grados el criterio. El financiero de Fox y los patrones de Gil Díaz
resultaron enormemente beneficiados por la nueva disposición, de la cual también lucraron
los dueños de Bital en su momento. Citibank –la operación financiera la hizo otro ex
subsecretario de Hacienda zedillista, Martín Werner, especialista de Goldman Sachs– se
quedó con Banamex y HSBC, el nuevo patrón de Gil Díaz, con Bital.
Como hipótesis de trabajo, se puede presumir que lo que hizo el ex secretario de
Hacienda, con la responsabilidad compartida del ex presidente Fox, es un fraude a la ley. El
nuevo criterio de la CNBV fue como un traje a la medida para los bancos extranjeros. Para
comprar las acciones se necesitaba la autorización de la Secretaría de Hacienda, lo que se
realizó por instrucciones –no se necesita una circular, sino se encuentra entre sus
funciones irrevocables– del titular. Podrá alegar que se mantuvieron dentro de los
márgenes de la ley, pero tendrá que explicar el porqué se fueron cambiando los
procedimientos legales. Este campo, Gil Díaz parece un área de especialización a lo largo
de su carrera. Como lo mostró una serie de reportajes de la reportera Carolina Rocha
publicadas esta semana en El Universal, regulaciones a la medida y conflictos de interés
han marcado su paso por la administración pública. Rocha detalló la opacidad en las
aduanas, desmenuzando el Sistema Automatizado Aduanero Integral, operado por la
empresa Integradora de Servicios Operativos, S.A. (ISOSA), de la cual es presuntamente
socio el propio ex secretario, y la forma como fue beneficiando a lo largo de los años a sus
familiares con agencias aduanales, colocándolo en el umbral de una violación a la Ley de
Responsabilidades de Funcionarios Públicos.
ISOSA y la corrupción en las aduanas persiguieron inútilmente a Gil Díaz a lo largo del
sexenio pasado. Sin embargo, la torpeza política de Gil Díaz no sólo lo metió
inesperadamente en la construcción del proceso de legitimidad del nuevo gobierno de
Felipe Calderón, sino que le introdujo presiones para que se atienda el caso. El Congreso
reaccionó al nombramiento en HSBC y a los reportajes en El Universal con peticiones de
investigación. En paralelo, la Secretaría de la Función Pública ya inició una investigación
sobre Gil Díaz y realizará auditorías preliminares sobre aspectos específicos de su gestión.
De acuerdo con funcionarios federales, lo que se ha hecho público es apenas una fracción
de las denuncias que se han recibido en contra de Gil Díaz durante las últimas semanas,
particularmente en el área de aduanas en el aeropuerto internacional de la ciudad de
México. Gil Díaz ya puso a sus abogados a trabajar y comenzará en breve una batalla en el
campo legal. Increíble. Al afamado fiscal hacendario con mano de hierro se le encontró el
Talón de Aquiles. Por atrás, por descuidado, por arrogante. Si incurrió en una ilegalidad, la
autoridad tendrá que determinarlo. Lo que sí está claro es que su sabático postsexenal se
convertirá en pesadilla.

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