EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

La victoria de Hillary

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 18, 2016

La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.
José Samarago

Winston Churchill decía que la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos, tratando de explicar así la posibilidad de que los pueblos cayeran en la equivocación de elegir democráticamente a gobernantes que por distintas circunstancias no tuvieran la capacidad de dirigir el gobierno, en la creencia de que de todos los sistemas es el menos peor porque permite la libertad.
Y ni Estados Unidos, siendo una de las sociedades con una democracia consolidada pudo quedar exenta de esa posibilidad, los norteamericanos sacaron el cobre, votaron desde la esencia que los distingue, lo bélico.
Pareciera que en la elección presidencial estadunidense ocurrió una situación extraordinaria, muchos llegamos a pensar que sólo una circunstancia extraordinaria haría que ganara Donald Trump, y sí ganó, pero me temo que no fue por una situación extraordinaria, sino por una muy normal, sí normal, pero que fue subestimada en el análisis de lo político.
Trump logró llegar al corazón de los votantes de los estados con mayor peso electoral, con su grito de guerra a los invasores, sean terroristas, inversionistas chinos o hasta trabajadores indocumentados mexicanos, vendió la idea de que su país estaba siendo invadido y los votantes la compraron, mientras que su adversaria demócrata, Hillary Clinton, estaba proponiendo, al contrario, abrir la puerta a todos los migrantes.
Trump llamó a los norteamericanos a defender lo que más aprecian, que es el trabajo y el dinero, luego entonces los ciudadanos votaron por él; Hillary en cambio llamó a generar bienestar social, a una relación más diplomática con los demás países del mundo y hasta a proteger los derechos de los migrantes sean mexicanos, chinos y hasta musulmanes.
El de Trump fue un mensaje dirigido a los blancos como forjadores de su nación, mientras que Hillary se dirigió más a las personas de color y clases bajas, el resultado final arrojó que el 70% del padrón de electores de Estados Unidos, que son blancos, el 58% voto por Trump y sólo el 37% por Hillary, incluso tuvo más votos de mujeres blancas que la propia Hillary.
Asimismo, puede decirse que el resultado fue una victoria de las élites, toda vez que la mayoría de la población blanca y negra con título universitario votó por Trump, y la ciudadanía sin título por Hillary, mientras que por ésta votó mayoritariamente el segmento afroamericano y latino que no son la mayoría en el padrón electoral de ese país.
La votación de los norteamericanos no fue, como algunos lo sostienen, un no a la herencia del poder, no fue un no a que una mujer gobernara el país más poderoso del mundo, Hillary es una excelente política y mujer de Estado, con una gran trayectoria y experiencia, con mayor capacidad política y administrativa de los asuntos públicos y de gobierno que Trump, Hillary no perdió por ser mujer ni esposa de un ex presidente, perdió porque su contrincante conoce mejor que ella algo que las encuestas, los pronosticadores, los analistas y los simpatizantes de la candidata demócrata subestimaron: la mercadotecnia.
Si las elecciones fueran directas, universales y nacionales como en México, la ganadora hubiera sido Hillary porque obtuvo más votos que Trump, de ahí la irritación que se vive aún en varios estados de la Unión Americana porque, voto por voto, obtuvo más votos Hillary, con 62 millones 830 mil 751 sufragios, que representan el  47.73 por ciento, mientras que Trump obtuvo 61 millones 496 mil 079 votos, es decir, el 46.72 por ciento.
Trump ganó por el peso electoral de los estados, pero no en la suma total de votos, ganó en los estados con mayor peso y en los que creyeron en su propuesta de defensa de la nación ante la invasión, pero por fortuna no tiene la mayoría de la voluntad de cada uno de ciudadanos estadunidenses, lo que sin duda será un importante contrapeso a las amenazas de Trump.
Así las cosas, en México la elección presidencial que viene tiene que ser un espejo de la norteamericana, si allá el candidato Trump picó la cresta a los norteamericanos, acá en México, ante un declarado antimexicanismo de su parte, estamos obligados a sacar la casta, tenemos historia, una marcada identidad también de defensa de la nación, de unidad nacional, para ello.
Estoy convencido de que la victoria de Trump va a servir para que los mexicanos, sobre todo las mexicanas, saquen la casta, si allá una mujer pudo ser más votada que un hombre, en México con Margarita seguro que se puede.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todas las huerquitas que ora sí hagan alboroto, porque ora sí, en México también llegó la hora de darle a una mujer el voto.