EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

La voluntad general

Jorge Camacho Peñaloza

Marzo 19, 2021

 

La civilización es la victoria de la persuasión sobre la fuerza.
Platón.

Un proceso electoral es un recurso de la democracia, ambas provienen de una naturaleza profunda en la historia de la civilización humana, son la antítesis de la imposición, de la fuerza, el reconocimiento del valor supremo de la voluntad colectiva sobre la individual, de la supremacía del bien público sobre el privado, un momento de un movimiento social dialéctico que parte la decisión colectiva de una alternativa particular que a su vez tiene que generar beneficios a la colectividad, de lo colectivo a lo particular y de lo particular a lo colectivo.
En ese contexto el proceso electoral es un momento específico entre dos situaciones generales, en entre una voluntad general y un objetivo colectivo, en el que se exponen las alternativas particulares, sus méritos, virtudes, cualidades, valores, capacidades y recursos ante la voluntad general la cual evalúa, reflexiona, valora, califica las características de aquellas alternativas para elegir así, colectivamente, una, con la que pretende alcanzar un objetivo colectivo.
Los griegos hicieron ágoras y los romanos los foros en donde se daban los debates y discusiones para orientar la toma de decisiones de los concejos ciudadanos, las asambleas o tribunales, la elección era por sorteo o votación mediante esta última eran electos y esto dependía de su capacidad de influir con base en sus habilidades, oratoria y propuestas. En los tiempos actuales sigue siendo lo mismo, hay una voluntad general que elige, decide un ganador, pero como tal, como voluntad general no pierde, los prospectos enseñan sus méritos y se sujetan al escrutinio de esa voluntad general.
Entre la voluntad general y las alternativas a elegir está el voto que representa una micro decisión de la primera, y la suma de ellos es la decisión de la totalidad que al ser impersonal hace que ninguno de los sufragios personales sea ganador, perdedor o responsable del resultado, es, por decirlo más claramente, “la decisión de todos”, todos ganan o todos pierden, de ahí que los seguidores de los candidatos no tienen por qué confrontarse antes, durante o después del proceso en el entendido de que se respetaron las reglas.
Es importante recordar en qué consiste un proceso electoral porque normalmente, ya en la realidad, se tornan en procesos muy friccionados en los que salen a relucir intereses, pasiones, odios y divisiones, la sociedad se polariza más allá del resultado de los mismos, se cree que los derrotados están excluidos de las decisiones que siguen o que los ganadores tienen la exclusividad de las decisiones y entonces la democracia se convierte en un factor permanente de confrontación y desarticulación entre los ganadores y los perdedores, y no debe ser así.
A pesar de las diferencias entre las candidaturas, de las pasiones de los seguidores, un proceso electoral no tiene pornqué tornarse violento sea por las posturas de los candidatos o de los ciudadanos porque entonces estarían negando la esencia misma de la democracia que es la de sustituir la ley de la selva por la política civilizadora; en ese sentido Guerrero debe estar por encima de todo, de los partidos, de los candidatos, de los votantes. Guerrero es más que eso, es nuestra patria chica, es casa de todos los guerrerenses; debemos decidir en paz y respetándonos los unos a los otros para después poder unirnos todos hacia los objetivos colectivos, hacia el bienestar de todos, ojalá así lo promuevan todos los candidatos y sus seguidores por el bien de todos, lo que se está procesando más que un futuro gobernador es la soberana voluntad popular guerrerense.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A la paisanada que las elecciones se resuelven con votos y no a sombrerazos, para que después, en lugar de andar todos rotos, prevalezcan los abrazos.