EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Las mentiras de Canales

Raymundo Riva Palacio

Abril 04, 2016

Enrique Canales, el zar anticorrupción de Nuevo León, patalea en un pantano desde que se dio a conocer en este espacio la semana pasada la demanda en su contra por un fraude de 6 millones de dólares, interpuesto por Paula Cusi, la última esposa de Emilio Azcárraga Milmo, que lo acusó de haberse quedado con el dinero que le correspondía por la venta del 16.6% de las acciones de Televisa que había heredado, a Emilio Azcárraga Jean. Canales negó la acusación y enmarcó la publicación como un intento por desacreditarlo en vísperas que dé a conocer una investigación sobre irregularidades en el gobierno de Rodrigo Medina.
La investigación sobre Medina y su familia, también detallada ampliamente en este espacio, fue la única promesa concreta de Jaime Rodríguez, El Bronco, en su campaña para gobernador de Nuevo León. Pero politizar la demanda es un elemento distractor de Canales para minimizar la crítica sobre su probidad. Rodríguez no debió haberlo nombrado como zar anticorrupción por el conflicto de intereses claro: ¿cómo puede combatir la corrupción quien enfrenta un litigio por fraude? Canales no debió haber aceptado el cargo porque el caso, que no se inclinaba a su favor, estaba cerrado.
En dos cartas públicas, Canales se defendió. “La señora Cusi –dijo en una de ellas– no ha probado su acusación y sí, en cambio, quedó jurídicamente firme que no hubo de nuestra parte, apropiación indebida de honorarios, por lo que las acusaciones (en la columna) en mi contra son falsas”. No es así. En primer lugar, la averiguación previa se encuentra en integración en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, y no se están recabando pruebas para deslindar, como sostiene Canales. La sentencia dictada por los magistrados del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito del 11 de noviembre de 2015, contra un amparo presentado por Canales, establece: “No admite recurso alguno”. Es decir, es cosa juzgada.
Su desmentido de la apropiación de los 6 millones de dólares, de acuerdo con documentos en el expediente del caso, carece de sustento. En una carta de Canales a la señora Cusi el 21 de octubre de 2011, donde hace una relatoría a manera de rendición de cuentas sobre todo el proceso de sucesión testamentaria, su entonces abogado –junto con el codemandado César Francisco García Méndez–, dice:
“De acuerdo a las instrucciones recibidas de ti, así como a las facultades conferidas al efecto de negociar un pago compensatorio con Televisa a fin de aplicarlo al pago de los honorarios tanto ya devengados como a los que te enfrentarías al desistirte a tu entero perjuicio de la acción civil, y habiendo obtenido tu autorización expresa siempre que: 1) No se vinculara de ningún modo el pago de la renuncia de tus derechos o a la transmisión de las acciones, esto es, que se asumiera como pago a los profesionistas y no a ti; 2) No se formalizará en ninguno de los documentos a ser ratificados por ti, que contendrían tus renuncias y transmisiones (de propiedad); y, 3) No retardará en ninguna forma la definición de tu situación jurídica en la causa penal”.
El punto 18 de esa misma carta precisa: “En ejercicio de tus instrucciones, me reuní con el licenciado Alejandro Bustos Olivares, director jurídico contencioso de Televisa y con el licenciado Alonso Aguilar Zinser, penalista a cargo de la causa penal por parte de Televisa, con quienes negocié a favor de los abogados y de acuerdo a lo instruido por ti, el pago de la cantidad de 6MMUSD (seis millones de dólares, que eran al tipo de cambio de la época 65 millones de pesos), mismo que lo apliqué conforme a tus instrucciones al pago de los honorarios de los distintos profesionistas que intervinieron tanto en la acción civil como en la penal, así como en la restitución de diversas cantidades pagadas por mí en tu nombre durante los procedimientos”.
Este punto se refiere a la “Carta de Instrucción” que Canales y García Méndez firmaron el 17 de mayo de 2011 con el representante de Televisa, Alejandro Bustos, donde solicitaba a la empresa determinar, a su elección, la forma como realizaría el pago compensatorio en dos exposiciones, el 17 y el 27 de mayo de ese año, mediante dos opciones: 1) Un depósito a la cuenta de Summer Stream, C.V., por la vía de Abdadi&Co, Secutities Ltd, en el banco Standard Bank Plc., en Londres, por 3 millones de dólares. Y, 2) O mediante la contratación que lleve a cabo Televisa de los servicios de mercadotecnia de la empresa Summer Stream, C.V., por otros 3 millones de dólares.
Canales, representante de Summer Stream, agregó en el punto 18: “Esto fue comentado contigo durante el trayecto al aeropuerto de la ciudad de Toluca, el día de tu liberación (Televisa acusó a la viuda de Azcárraga Milmo por falsedad de declaraciones, por lo que fue encarcelada el 23 de abril de 2011, y liberada cinco días después por falta de pruebas), a lo que respondiste que no nos preocupáramos que hablaríamos la siguiente semana”.
Esta carta es fundamental para el caso. Muestras las contradicciones de Canales quien afirmó ante el Ministerio Público que no se quedó con ningún dinero, pero al mismo tiempo acepta que se quedó con ese dinero. Pero el lubricante de la acusación de fraude fue que nunca recibió esa instrucción de la señora Cusi, a quien tampoco nunca entregó esa carta.

Mañana: El error de Canales

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