EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Los campesinos al asalto del futuro

Carlos Toledo Manzur

Noviembre 13, 2015

Después de más de 30 años de políticas neoliberales que han mantenido a la mayoría de los productores rurales en una situación de marginación y pobreza, y al país sin una base sólida de producción alimentaria, el campo mexicano demanda con urgencia nuevas perspectivas, que deben ser abonadas con políticas públicas alternativas que arrojen resultados efectivos en el incremento de nuestra capacidad de producción, en el mejoramiento real del bienestar de la población campesina y en la conservación y uso adecuado de los recursos naturales.
Por ello resulta alentador que los campesinos mexicanos no estén dados por vencidos y tercamente sigan insistiendo en movilizarse para exigir un mejor trato para el campo mexicano. En efecto la movilización del pasado martes 10 de noviembre, representa la expresión concreta de que la lucha campesina está lejos de haber quedado en el pasado y que se encuentra viva y pujante la esperanza de cambiar las formas desiguales y desequilibradas en las que se ha llevado a cabo el desarrollo en México, que han castigado tan duramente al sector rural.
Más de 40 mil campesinos recorrieron las calles del centro de la ciudad de México desde el Monumento a la Revolución hasta la Cámara de Diputados donde se instalaron rodeándola, en defensa de mayores recursos presupuestales para el campo. La movilización fue organizada por el Frente Amplio Campesino, que agrupa a cuatro organizaciones campesinas nacionales, CIOAC, la CODUC, la UNTA y la CNPA. Estas organizaciones han acordado una alianza para fortalecer su capacidad de negociación e interlocución con las instituciones gubernamentales a fin de gestionar mayores recursos presupuestales para las actividades rurales.
Desde luego que la acción de estas organizaciones debe ir más allá de ser un conjunto de grupos de presión que solo buscan incrementar su participación en la renta institucional, reproduciendo una visión clientelar y patrimonialista de la lucha social. Por fortuna hacia allá se están dirigiendo sus políticas; se trata cada vez más de formas de lucha que combinan el uso de la movilización como forma de demandar atención y respeto por parte de las autoridades, con el despliegue de planteamientos y propuestas, en este caso concreto acerca de las políticas presupuestales, pero en general acerca de alternativas de políticas públicas para el sector rural.
En el caso particular de la CIOAC, se está viendo un nuevo despertar de esta histórica central campesina que ha sido siempre claramente asociada con las posturas de izquierda, y que ha estado en pie de combate desde hace más de 50 años, primero en la lucha por la tierra y después en la disputa en el terreno productivo y del desarrollo rural. Fundada en 1963, la CIOAC se ha destacado por su perseverante brega en favor de los campesinos mexicanos, y ha tenido importantes líderes como sus fundadores y dirigentes históricos, Ramón Danzós Palomino y José Dolores López.
En Guerrero, la CIOAC existe desde hace más de 30 años, principalmente en la región de la Montaña y en la Tierra Caliente, pero ahora se encuentra en un franco proceso de crecimiento, mediante el fortalecimiento de sus organismos de base y diseñando e implementando nuevas propuestas de desarrollo local con carácter integral y territorial.
En los tiempos que se viven en la actualidad, ya no es posible cifrar las esperanzas de un mejor futuro sólo en las ofertas de políticos y partidos. Es tiempo de que la democracia directa y la participación ciudadana se fortalezcan. Por ello las movilizaciones y propuestas campesinas resultan acciones prometedoras para que las fuerzas sociales, armadas de propuestas alternativas, tomen en sus propias manos la esperanza de mejorar efectivamente el porvenir.

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