EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (III)

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 08, 2019

Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad.

Adela Cortina.

Los jinetes ya están encima de sus caballos, ya se están desplazando en su carril, unos avanzan más, otros se retrasan, unos a paso lento, otros a trote y uno que otro a galope. Se les nota en sus movimientos, en sus agendas, en su actividad en redes sociales, fotos y textos que postean tratando de simular que sólo les importan sus actividades como servidores públicos, representantes populares o suspirantes sin cargo público, pero se les nota.
Siguiendo con esta serie de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis en esta colaboración nos vamos a ocupar de un jinete que está llamando la atención porque su agenda es ya de estructuración de su ejército electoral en toda la geografía estatal, usando servidores públicos y beneficiarios de programas de gobierno, me refiero a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quien ya no disimula, quien abiertamente está ya en campaña, de baja intensidad pero en campaña: reuniones con la estructura del gobierno federal en Chilapa, Tlapa, zona Centro, como él mismo lo postea en su cuenta de Facebook, en el que hace llamados a las decenas de servidores públicos que asisten a transformar el país.
Se reúne con representantes municipales de los programas federales en eventos llamados Centro Integrador de Bienestar; acompaña a diputados locales y presidentes municipales a sus informes anuales enfundado en cadenas de cempasúchil; supervisando entrega de apoyos a los adultos mayores en Alpoyeca en un evento con cerca de 400 beneficiarios; recorriendo las colonias marginadas de Acapulco con el secretario del Medio Ambiente federal; entrenando con el gobernador, perdón, acompañando al gobernador a reuniones de seguridad y reuniéndose con organizaciones de la sociedad civil de Acapulco como el Grupo Nuevo Guerrero que lidera Carlos Álvarez Reyes, ex secretario de Finanzas con Zeferino Torreblanca Galindo; toda una agenda propiamente de campaña política para no seguirle más.
Si quisiéramos aplicar el principio lopezobradorista de “no mentir”, podríamos decir que aquí Pablo Amílcar Sandoval mentiría diciendo que no anda en campaña, cuando los eventos que organiza, multitudinarios, erigiéndose como candidato, las fotos, el estado de ánimo en los asistentes, son de campaña, como dice el dicho, “se ve como pato, camina como pato y hace cuac cuac”… entonces es un candidato, pero él juraría que no, mintiendo, faltando al dogma de “no mentir”. Simularía pues.
El asunto es que como representante del nuevo régimen de la honestidad, de la no simulación, de la no impunidad, de la humildad, de la nobleza obliga, del no mentir, no robar y no engañar al pueblo, Pablo Amílcar Sandoval se está moviendo como representante del viejo régimen, mintiendo, engañando, con impunidad, usando recursos públicos para organizar eventos de campaña política en busca de la candidatura de Morena a gobernador del estado, y esa es la verdad aquí y en la China socialista, la verdad es un hecho, no se puede negar, o dicho con otro dicho, el amor, el dinero y el proselitismo. O se pueden ocultar y ahí está a la vista de todos.
Lo interesante es saber con qué valores y principios, o ética, van a valorar, interpretar o leer lo que está haciendo este jinete faltando a las reglas de la carrera no sólo los otros jinetes, sino el morenismo, su partido, el propio Andrés Manuel López Obrador, ¿le van hacer como la historia del rey desnudo del holandés Christian Andersen y dirán que el súper delegado no anda en campaña, que anda trabajando?
Vuela vuela palomita y ve y dile: Al güerejo de Donald Trump que si quiere entraerle a la guerra que se la haga a los consumidores de tanta mota y droga en su país para que dejen de comprarlas a los carteles mexicanos, y también a los productores de armas de su país, para que los cárteles mexicanos no las compren, como si fueran “American curios”.