EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (IX)

Jorge Camacho Peñaloza

Junio 26, 2020

La imprudencia suele preceder a la calamidad.
Apiano de Alejandría.

La pandemia del coronavirus, la depresión económica, la transición a un régimen de gobierno diferente están influyendo en la conformación de un campo de batalla sui géneris para la elección del año que viene para el relevo en la gubernatura del estado, por supuesto que se trata de situaciones que influirán en las expectativas del electorado, en los criterios que determinarán su preferencia e inclinación electoral, el mismo clima electoral será diferente y por tanto las estrategias y ofertas electorales deberán responder a esta nueva circunstancia política electoral.
En este momento lo que menos tiene presente la ciudadanía es el proceso electoral, sin embargo los Cuatro Jinetes del Apocalipsis ya se están moviendo, la precampaña para la gubernatura inicia el 17 de diciembre, para entonces los pretensos ya están preparando sus equipos, sus estrategias, propuestas, alianzas, que ya están en marcha para consolidarse más tardar en dos meses, para que en agosto para que a partir de septiembre ya estén en condiciones de ir a una encuesta interna o a las negociaciones correspondientes para que entre septiembre, octubre y noviembre se decida si hay elección interna en los partidos la cual tendrá que ser antes del 14 de febrero de 2021, mientras que la campaña de la contienda entre partidos o coaliciones será del 5 de marzo al 2 de junio para llegar 6 de junio día de la elección del próximo gobernador del estado.
Guerrero es un estado que tiene una de las ciudadanías con mayor cultura política del país, en donde ya se ha experimentado la alternancia política en su gobierno local, por lo que seguramente en la próxima elección para gobernador habrá de observarse una contienda en la que la principal protagonista será precisamente la ciudadanía. El nivel político de los guerrerenses es alto, tiene un nato sentido de vincular, para bien o para mal, su situación individual o colectiva con el poder político.
La problemática social, política y económica del Estado es predominantemente estructural, endémica o crónica, no es coyuntural o circunstancial, por tanto, quien aspire al poder deberá contar una sólida formación, preparación y sensibilidad política, pero sobre todo propuestas innovadoras que transformen, primero, la circunstancia y luego la raíz de los problemas.
Si los guerrerenses queremos seguir igual, el mismo camino, la misma circunstancia de sobrevivencia, pobreza y atrapados en los múltiples problemas que enfrentamos como sociedad y que limitan y obstaculizan las expectativas, los planes de vida, los sueños, anhelos de bienestar y desarrollo, entonces cualquiera quien quede en la gubernatura puede gobernar en el límite de lo posible con los recursos posibles, dándole gobernabilidad y gobernanza al conflicto y a la administración pública, cosa de suyo también nada fácil.
Hace unos años la disputa por el poder era ideológica, partidista, de grandes masas homogéneas de electorado leales a causas o identidades sociales, económicas o culturales que las diferenciaban de otros sectores de la sociedad, posteriormente estas lealtades languidecieron y el candidato y su oferta pasaron a ser los protagonistas principales de las contiendas electorales, hoy lo electores son políticamente más aviesos, ya no se dejan ir por los colores, siglas o ideologías partidistas, o por las trayectorias políticas o nivel de popularidad de los contendientes, hoy el voto es más pragmático, el elector resuelve votar no por el rollo ni la narrativa sino por quien haga eco de sus demandas con soluciones, esa es la ruta por la que están ganando en todo el mundo partidos nuevos y candidatos no tan conocidos ante las opciones tradicionales y corporativas, hoy en día la ciudadanía es más consciente del tipo de gobernante y de gobierno que necesita para impulsar su desarrollo, ya no pesa la aspiración de alguien que llegó al quehacer de la política y empezó a ambicionar ser gobernador como meta personal.
Hoy las victorias electorales son resultado de la alineación de las expectativas más racionales, informadas y sentidas de la ciudadanía y el perfil de un candidato responsable, con propuesta clara y convicciones profundas, ya no de ciudadanías que se dejen llevar por la mercadotecnia y candidatos mercancías. En la elección pasada del 2015 me tocó ser candidato a gobernador de Guerrero, fueron otras condiciones, todavía los partidos, los candidatos y su trayectoria eran importantes, el electorado guerrerense todavía estaba conectado con estas figuras político electorales, aunque abanderé un partido político las condiciones políticas no eran para un candidato de mi perfil, tal vez todavía no maduraban los tiempos.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los paisanos que se laven las manos, que no hagan bolita para platicar porque ahorita se pueden contagiar, que no se toquen la nariz, ojos y boca, que si esto no pueden hacer, no quedará de otra que, como el del paisa Cornelio, andaremos de sepelio en sepelio.