EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Mando civil

Jorge Camacho Peñaloza

Febrero 22, 2019

 

 

“No es suficiente ganar la guerra, es más importante organizar la paz”.
Aristóteles

La seguridad pública es un asunto de primer orden en la vida de las sociedades, es históricamente la primera responsabilidad de los gobernantes proteger la vida y patrimonio de sus gobernados de las amenazas y riesgos, tanto externos como internos a la comunidad, por tanto, es una responsabilidad a la que deben de responder directamente.
Ya se ha escrito mucho sobre la crisis de la seguridad que padecemos en el país y estado, sobre los muertos de todos los días por la delincuencia organizada y la incapacidad de las estrategias de gobierno, del avance diario de la delincuencia en el control de la sociedad con el consecuente temor en el que vivimos casi todos. De la debilidad o abandono de las policías estatales y municipales que hasta hace pocos años se están empezando lentamente a institucionalizar, pero siguen infiltradas, aliadas o formando parte de la delincuencia y así no se puede.
La crisis de la seguridad pública se gestó en el modelo de protección del estado más que de la sociedad a lo largo del siglo pasado, en el cual las corporaciones policiacas cuidaban más a los gobernantes y sus intereses que la de las personas, policías con escasa convicción social de servicio, domesticados y tendientes a lucrar con sus atribuciones ante su magro salario que en muchas ocasiones los orilló a pasarse al bando de los delincuentes muchos de los cuales estuvieron antes en corporaciones policiales o militares convirtiéndose en secuestradores, asaltantes, sicarios o cabezas de grupos de narcotraficantes.
Ante la imposibilidad de acordar en el sexenio de Felipe Calderón, y luego en el de Enrique Peña Nieto, el mando único con una policía nacional, la militarización ha sido una opción obligada, solo que impulsando la transformación y fortalecimiento de las fuerzas policiales federales, estatales y municipales a partir del Sistema Nacional de Seguridad Pública en el sexenio de Calderón con la creación de la Policía Federal y en el de Peña Nieto con la creación de la Gendarmería, no obstante la intervención de las fuerzas militares y navales en tareas de seguridad pública ha ido creciendo ante el tamaño del problema no sólo de la debilidad de las corporaciones policiales estatales y municipales sino del tamaño de la delincuencia sobretodo en capacidad de armamento, presencia y operación, al grado de que numerosas secretarías de seguridad pública estatal y municipales empezaron a ser ocupadas por mandos militares y navales militarizándose así la tarea de la seguridad pública.
Esta militarización de la seguridad pública habría sido profundizada con la Ley de Seguridad Interior y que en los hechos ahora está promoviendo Andrés Manuel López Obrador con la creación de la Guardia Nacional con lo que, dicho sea de paso, se contradice a sí mismo cuando sostenía que iba a sacar de las calles al Ejército para regresarlos a sus cuarteles, pero ahora al conocer el tamaño del problema no le ha quedado otra que privilegiar la profundización de la militarización de la seguridad pública al hacer protagonistas principales a las Secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina en la conformación de la Guardia Nacional.
Es un triunfo, y el primero de la oposición a Morena y a Andrés Manuel López Obrador, el haber dictaminado el Mando Civil de la Guardia Nacional y que sea una institución adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública y no a la Sedena como originalmente se había planteado, y se regirá por una doctrina policial, y se establece que uno de los requisitos para ser el mando de la Guardia Nacional es el no pertenecer a las fuerzas armadas y que los efectivos que pasen a formar parte de la corporación pasarán a ser civiles.
Nada contra los militares, solo que con ellos al frente de la seguridad se avanzaba para atrás en razón de que su visión del uso de la fuerza es esencialmente letal; la concepción del problema se reduce a entenderlo a un asunto de policías y ladrones, y se cancela la posibilidad de generar sinergias entre los mandos policiales, políticas sociales de prevención y de participación ciudadana, la cual es más factible de generar con mandos civiles.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A mis amigos militares que nadie niega su entrega y labor por la nación, solo que la seguridad pública no va con su preparación.