EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Meade ciudadano

Jorge Camacho Peñaloza

Junio 08, 2018

 

El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes. Cicerón.
Sin duda que fueron varios aspectos que me convencieron de votar por José Antonio Meade Kuribreña, primero porque quiero que mi voto sea útil, que cuente para evitar que llegue a la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador porque eso representaría inestabilidad, autoritarismo, regresión al pasado con políticas públicas populistas, culto a la personalidad y todo lo que implica hacer a un lado las instituciones y erigir una presidencia como si fuera providencial. Significaría el retraso, otra vez, de la entrada de México a la era de la democracia consolidada.
López Obrador se autoerige como héroe nacional a la altura de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Francisco I. Madero, lo cual es delicado porque esas grandes figuras suelen creer que la nación depende de ellos en un momento de coyuntura histórica que así se los exigió, que los obligó a tomar el poder desde esa perspectiva. En los tiempos actuales, con instituciones acabadas, leyes con mayor capacidad de aplicación y una sociedad más empoderada en sus derechos, el ejercicio del poder centralizado es más complicado porque choca con las instituciones, la ley y la sociedad.
Ante la ausencia de Margarita Zavala de la contienda, yo quiero que mi voto sea útil, y luego de analizar las propuestas y los perfiles de los tres candidatos restantes, me decidí por Meade. Ricardo Anaya estaba descartado para mí desde que secuestró la democracia y los principios en el Partido Acción Nacional y por El Bronco pues es difícil que se le tome en serio.
José Antonio Meade tiene prendas muy sólidas, la experiencia de haber estado al frente en cinco ocasiones de cuatro secretarias de Estado –Energía, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Hacienda dos veces–, y con dos presidentes de la República de diferente partido, lo que habla no solo de la experiencia sino de su profesionalismo en el servicio público más allá de los colores partidistas, habla de que su perspectiva del servicio público está más en sincronía con la sociedad que con los partidos políticos.
Meade es el que tiene más conocimiento de lo que es el servicio público en áreas de gobierno, Anaya tiene casi nula experiencia en gobierno y López Obrador no ha sido servidor público desde hace más de diez años, desconocen el funcionamiento actual del gobierno, de las políticas públicas, de su instrumentación, control y evaluación. Meade conoce más las políticas públicas de última generación, en suma, es el que está en más sincronía con las políticas y función pública, lo que permite asegurar que es el que puede dar mayor certidumbre y confianza al país.
Pero José Antonio Meade tiene una cualidad que en mucho determinó mi decisión, una cualidad que marca una gran diferencia con los otros candidatos y que hoy por hoy puede indicar mucho más que la propia oferta política, es en sí misma una oferta política porque tiene que ver con su condición política: que es el único candidato realmente ciudadano, lo cual tiene varios significados trascendentales en este proceso electoral. Por primera vez un partido político se abre a la ciudadanía y le entrega su candidatura a la Presidencia de la República a un ciudadano honesto, capaz, con convicciones ciudadanas y moralmente solvente, este gesto le está ganando al PRI simpatías en amplios grupos de ciudadanos que no habría logrado de postular a un militante.
Esta cualidad hace de Meade sin duda el candidato de la ciudadanía, pero, además, en perspectiva histórica representa la posibilidad de corregir de origen el diseño del sistema político mexicano que tanta falta hace, que es el de ciudadanizar la política y ejercicio de gobierno, empoderar a la ciudadanía en la toma de decisiones de gobierno, que es no sólo una exigencia de la sociedad sino una necesidad histórica del desarrollo de la democracia en el país.
Para superar las imperfecciones del sistema político y del régimen de gobierno es necesario que el gobierno tenga frente a sí una ciudadanía plena, en uso de sus derechos políticos y reconocida como el primer sujeto político que le da vocación democrática al Estado e históricamente para hacer realidad el liberalismo en el que pensaron los padres de la nación y la democracia que impulsó la Revolución Mexicana. A México le hace falta más que gobierno y partidos políticos, ciudadanía, necesidad que por ser un ciudadano sin militancia Meade entiende mejor que Anaya y López Obrador.
Con José Antonio Meade México está más cerca de dar el paso hacia una República ciudadana, hacia un régimen político en el que el poder político respete y dé su lugar a la ciudadanía y ésta asuma su naturaleza política frente al poder, este simple hecho conducirá indefectiblemente a la democratización del Estado, del ejercicio del gobierno y del desarrollo.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada de la comarca, que como con ningún otro, con Meade avanzaremos en nuestra ciudadanización, y ya nada más por eso Camacho tiene razón.