EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Navidad

Jorge Camacho Peñaloza

Diciembre 23, 2016

Existen dos formas de ver la vida: una es creyendo que no existen los milagros, la otra es creyendo que todo es un milagro.
Albert Einstein.

Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la humanidad, consideró que la ciencia sin religión está coja y que la religión sin ciencia está ciega, una manera poderosa de invitar a no excluir una de la otra; la ciencia necesita tener fe en la existencia de todo lo que no conoce, y la religión buscar a Dios en el conocimiento de la perfección del universo.
Del mismo modo, parafraseando a Einstein, pienso que la política sin religión está coja y la religión sin política está ciega, que una no excluye a la otra y ambas se necesitan para hacer posible el bien común o comunidades prósperas y las libertades de los individuos.
La política entendida como la actividad que hace posible la cohesión social, y sobretodo como ejército del poder, a través de leyes, instituciones y convenciones, necesita de ética y moral para evitar ser presa de la corrupción, la codicia y las injusticias; y la religión como institución social necesita de la política para conocer las causas sociales de la confrontación entre los hombres que le impiden vivir en comunidad.
La política, sobretodo en México, se encuentra en un momento de crisis por pérdida de credibilidad entre la gente, por la frivolidad y escándalos de los políticos y gobernantes, por su incompetencia y carencia de valores, más que nunca necesita de una buena dosis de ética y valores, sin embargo creo que así como se dice que pobre de nuestro país, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos, la política que se practica en general también está muy lejos de Dios y cerca de la corrupción.
En muchos países desarrollados, entre sus políticos existe una acendrada religiosidad, de hecho en Estados Unidos se jura como presidente poniendo la mano encima de una Biblia, y en sus empresarios una mayor conciencia de la justa retribución a sus trabajadores, sin embargo en otros países las religiones han conllevado injusticias y miseria, exclusión y privilegios, lejos de lo que promulgan sus líderes como Jesús.
Asimismo, ante la existencia de muchas religiones, no estoy de acuerdo en que se conviertan en gobierno porque eso cancela la propia libertad religiosa, pero sí en que los políticos y gobernantes tengan un compromiso moral y ético por la hermandad, el bien común y la honestidad que inculcan las religiones.
Mañana celebraremos la cena de Nochebuena en espera de la Navidad, para muchas personas el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, quien vino a salvarnos del pecado y conducirnos a la vida eterna; para otros, un revolucionario que desafió el poder del Imperio Romano, líder de la religión cristiana, quien a pesar de haber separado la política y la religión con su conocido postulado de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, ha influido para derrumbar imperios y construir naciones.
Hago votos porque las enseñanzas de Jesús, desde la óptica de los creyentes y no creyentes, estén más presentes en la política como ejército del poder y medio para construir y desarrollar comunidades; la política no puede seguir presa de la corrupción, la deshonestidad, los privilegios, la mentira, los deseos mundanos, el beneficio propio, la ambición y codicia por el dinero; como dice Javier Corral, que el dinero no sea para hacer política y la política no sea para hacer dinero; que esta Navidad no sólo sea un momento de gozo personal y familiar, sino de reflexión por una vida política llena de ética y valores como los practicó Jesús.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A nuestros turistas que nos expliquen si bloqueando la Costera nos quisieron dar una sopa de nuestro propio chocolate o aprendieron bien la lección de aquellos que no quieren evaluación de la educación.