EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Necesidad de pesos y contrapesos

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 31, 2018

Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder.
Charles Louis de Secondat (Montesquieu). 

Desde la perspectiva de que estamos en el inicio de un nuevo régimen político por cuanto se anuncia que habrá una nueva forma de ejercicio del poder, el momento político que vive el país es sin duda el más importante desde hace décadas. Sin embargo, estoy seguro de que no pocos están entendiendo lo que está sucediendo políticamente en el país, tanto en el bando de los perdedores, como en el de los vencedores de la pasada elección, y me parece que no han habido exposiciones claras y centradas acerca de este momentum, se dejó venir la ola morada o morena, un tsunami recorriendo la República desde Tijuana hasta Cancún y desde Nuevo Laredo hasta Tapachula, dejando a muchos sin creer lo que estaban viendo.
Inmediatamente empezaron las especulaciones acerca de cómo se va a traducir ese voto de más de 30 millones en la forma de ejercer el poder por parte de los ganadores, y la primera conclusión es que existe el riesgo de que con el próximo gobierno de la República regrese el sistema de alta concentración del poder en la figura presidencial y se incline a un uso centralista del poder, como lo advirtió recientemente el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas aún y cuando su primogénito sea el coordinador de asesores del presidente electo.
La contundente victoria y su reconocimiento por parte de importantes actores políticos, económicos y sociales nacionales y extranjeros, no avalan en automático la reconcentración y ejercicio centralista del poder, porque entonces en lugar de la Cuarta Transformación estaríamos ante una regresión histórica o reinvención del sistema de partido hegemónico o de Estado como lo fue durante caso todo el siglo pasado el priísmo.
En este contexto de indicios de concentración y uso centralizado del poder, igual de importante será que el nuevo gobierno federal demuestre su eficiencia y legitimidad, como la necesidad de que funcionen los pesos y contrapesos al Poder Ejecutivo, los cuales son mecanismos inherentes a toda democracia. Afortunadamente resulta esperanzador que algunos de ellos ya se han dejado sentir en la toma de decisiones del presidente electo en un ánimo receptivo y aún más de recapacitar y rectificar.
En la reunión que recientemente sostuvo con los titulares de la Secretaría de la Defensa y de la Marina nacional el presidente electo tuvo que reconocer, diferente a lo que sostenía en campaña, que los elementos de las fuerzas armadas deben permanecer en las calles combatiendo el crimen organizado, a tal grado el peso y contrapeso del poder castrense. De igual modo fue importante el contrapeso de la Conago en la que el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, a nombre de los 14 gobernadores del PRI, haciendo valer su peso al presidente electo llamó a revisar el tema de los gobernadores federales o coordinadores federales que ha designado en los 32 estados, y López Obrador tuvo que aclarar que éstos sólo coordinarán programas de desarrollo social y que no se involucrarán en asuntos de seguridad, contrario a lo que se había anunciado anteriormente. Pero lo más importante es que también haya contrapesos internos como el pretendido por Alejandro Encinas quien con todo su peso se comprometió a resolver el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa lo que seguramente le va a hacer contrapeso a quienes desde el futuro gobierno federal no le quieran dar demasiada importancia al caso.
Una de las vías de la democratización del sistema político mexicano fue el de irle quitando poder a la Presidencia de la República creando y reconociendo pesos y contrapesos de otros actores políticos e institucionales, y es impensable que hoy los vencedores sentados en los cuernos de la luna pretendan regresar a la Presidencia imperial, aunque por las conductas asumidas por algunos de sus representantes parece que sí, ahí esta la ovación de los diputados federales morenistas a López Obrador en pleno recinto de la Cámara de Diputados, por lo pronto ya exhibieron su escaso peso que les impedirá que sean ellos el contrapeso al presidente de la República.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los ganadores, sean del color que sean, que los contrapesos son necesarios y convienen para que los poderes públicos se desempeñen democráticamente, y los pesos para que cada poder o actor político desempeñe eficientemente su papel de contrapeso.