EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

No son tiroteos, son asesinatos

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 09, 2019

La mentira política tiene efectos más devastadores porque
se miente a toda una sociedad
Lluix Foix

Si estuviéramos en los tiempos de Pancho Villa, único mexicano en cruzar la frontera para atacar a balazos a Estados Unidos, en la célebre incursión a Columbus, Nuevo México, el 6 de marzo de 1916, diríamos que la matanza del pasado sábado en El Paso, Texas, fue una provocación porque el atacante Patrick Crusius fue al Walmart a matar mexicanos, y lo logró con ocho compatriotas cuya muerte, si los mexicanos fuéramos realmente solidarios y unidos, debería traer luto al país entero, pero no, no somos unidos, solidarios y menos capaces de tener una acción unificada.
El asesino viajó once horas para bajar de Allen hasta El Paso a matar mexicanos usando un rifle calibre 7.62, como el de los AK-47, ¿Qué hay atrás de estas acciones asesinas de norteamericanos dementes? Algunos las llaman crimen racista, por la supremacía blanca, antiinmigrante, neonazista; ha sido el ataque más mortífero sobre la comunidad latina en Estados Unidos; 19 de los 22 muertos eran de origen latino. El objetivo de Crasiuis era “matar tantos mexicanos como le fuera posible”, según por declaraciones que hizo a las autoridades, debido a “la invasion hispana a Texas”, es decir, llevó a la práctica el discurso de odio de su presidente Donald Trump.
Otros, desde la perspectiva de los gringos, interpretan este ataque como terrorismo nacional o doméstico cómo si su objetivo fuera en el fondo hacerse del control del Estado; estos ataques abominables no buscan afectar las bases ni hacerse del control del Estado,
Siempre me ha llamado la atención como los gringos a estos hechos les llaman “tiroteos”, y cómo las televisoras, cómplices, replican esta narrativa, no son tiroteos porque no son resultado del intercambio de balazos entre dos partes, sino que el demente llega y asesina con premeditación, alevosía y ventaja a mucha gente, son asesinatos multitudinarios, pero los gringos les llaman tiroteos para tratar de ocultar varias cosas, uno, la acción directa de un nacional dementé que pudo adquirir potentes armas fácilmente y, dos, las desquiciadas mentes de esos asesinos, que son muchos y atentan contra sus propios connacionales blancos, que por creencias supremacistas o generalizadas enfermedades mentales existentes en ese país, matan a quemarropa a propios y extraños en lugares públicos, luego entonces no son tiroteos, son asesinatos, de ahí que ya algunos países están levantando alertas a sus ciudadanos para viajar a Estados Unidos por lo peligroso que resulta estar en ese país.
La verdad es que en ese país matar es parte de su cultura, así se fundó Estados Unidos, a punta de balazos, así aprendieron a defender la propiedad privada y sus derechos, lo que llaman libertad y sus leyes, así se sustenta su economía con una industria armamentística que hasta fue capaz de involucrarse en el crimen de un Presidente, John F Kennedy, porque pretendía terminar algunas guerras como la que tenían en Vietnam y los pleitos con Cuba.
Aquí hay algo más allá de la interpretación de la supremacía blanca, neonazismo o fanatismo, y mucho más allá del terrorismo doméstico, el tema es la cultura o tradición de que los ciudadanos norteamericanos tienen derecho a poseer armas, la que ha sustentado y justificado el negocio de la venta de armas y las guerras, y por otro lado, que no es un asunto menor, la existencia de enfermos mentales en Estados Unidos.
De acuerdo a wikipedia desde que finalizo la Segunda Guerra Mundial, han muerto 30 millones de personas en conflictos armados, 26 de elllas por impacto de armas ligeras; de 639 millones de armas de fuego la mitad está en manos de civiles. En Estados Unidos el 24 por ciento de la población ha declarado poseer armas y ese porcentaje tiene en sus manos entre 279 y 310 millones de armas, de los cuales 74 por ciento son hombres y de esos 82 por ciento son blancos, mayormente con afinidad con el Partido Republicano, el del Presidente Donald Trump.
La salud mental de los norteamericanos es otro de los factores de estos asesinatos multitudinarios, según un estudio de 2014, en ese país hubo 8.3 millones de personas que requirieron intervención médica por problemas sicológicos en un contexto de déficit de atención por la falta de profesionales, de acuerdo a una nota de la BBC Mundo, el 60 por ciento de los responsables de esos tiroteos (asesinatos) han mostrado síntomas de enfermedades mentales, por lo que la probabilidad de cometer esos actos violentos es mayor en el caso de personas con desórdenes mentales, situación que está generando el público norteamericano sobre la regulación de las armas y la atención de las enfermedad mentales ante lo que Trump ni tardo ni perezoso ha acuñado pendularmente su nuevo mensaje para la reelección: “La salud mental y el odio aprietan el gatillo y no el arma”.
Vuela vuela palomita y ve dile: A López Obrador y sus brillantes operadores del programa de fertilizante, el tal Sandoval y el tal Gaje, que luego luego se ve que no saben hacer política y que no conocen el estado, que en Guerrero tengan mucho cuidado, que se puede poner fea la cosa y que para que no se sigan haciendo guaje, no hagan sólo administración, tienen que hacer mucha política, porque se trata de torear muchos perversos intereses y eso no se hace haciendo cumplir reglas de operación y haciendo valer la honestidad, sino haciendo mucha, pero mucha política, porque si hay crisis es porque no se está haciendo política.