EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Política vs Covid

Jorge Camacho Peñaloza

Mayo 08, 2020

 

“Por más egoísta que se pueda suponer al hombre, existen evidentemente en su naturaleza algunos principios que le hacen interesarse por la suerte de otros, y hacen que la felicidad de éstos le resulte necesaria”.
Adam Smith

El Covid-19 no ha dejado de dar lecciones de valores, salud, biología, economía, geopolítica, globalización, relaciones humanas, comunicación global en la era de las redes sociales, desigualdad y crisis, sin embargo, una de las más significantes es que no han sido los problemas de la sociedad, la oposición, los movimientos sociales, las políticas públicas, la gobernabilidad, gobernanza, la eficiencia o la legitimidad de los gobernantes, lo que vino a evidenciar la fragilidad de la política como una de las actividades organizadoras y articuladoras más poderosas de la sociedad humana, sino un virus.
Exhibió que la salud de la población no es prioridad en los gobiernos y sociedades de alto consumo que necesitan de una alta movilidad social, sometiéndolas a altos niveles de contagio y saturación hospitalaria; la enseñanza es que ética y socialmente no es viable que la salud sea vista sólo como una asistencia pública o como una mercancía sino como un derecho y condición para el desarrollo de los países.
Puso a prueba el nivel de generosidad de la economía de mercado, al provocar el confinamiento de las personas la caída de demanda de bienes y servicios, el Covid-19 obligó al cierre de negocios, como también las medidas obligatorias de suspensión de actividades económicas no esenciales, lo que derivó en el desempleo de miles y millones de trabajadores en todo el mundo y la crisis de miles de empresas, la abundante riqueza existente en el planeta no pudo para mantener los empleos y la existencia de las empresas, la economía perdió frente al coronavirus.
Pero lo que me parece más significante es que vino a exhibir la (in)capacidad de la política para tomar decisiones, coordinar a la sociedad, a los gobiernos y poderes públicos, comunicar, sumar recursos y sobre todo liderar, no sólo al interior de cada país sino entre los gobiernos y corporativos del sector privado del mundo.
En primer lugar, a pesar de la existencia de organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización de Estados Americanos (OEA), se evidenció que mundialmente la política falló; no tenemos una oficina mundial de manejo de crisis, esa de la que tanto padece la política, muchos gobiernos y gobernantes; cada país, cada gobernante y cada sociedad hicieron lo que entendieron, quisieron y pudieron desarticuladamente, ante la pandemia (pan= totalidad y dem= pueblo) que golpea a toda la humanidad, a todo el mundo, nunca se reunieron los gobernantes del mundo para enfrentarla, pero sí cuando se desequilibró el mercado petrolero.
Por otro lado, al interior de muchos países, como en México, hubo desencuentros entre sus gobiernos y el sector empresarial, entre las capacidades públicas y privadas de salud, y el comportamiento y nivel de contagio social, asimismo, brillaron por su ausencia o débil presencia los poderes legislativo y judicial unidos con el ejecutivo para proyectar la fortaleza de la unidad de los poderes públicos en los países; los partidos políticos ni sus luces, sacó tache también aquí la política contra el coronavirus.
De manera particular el coronavirus ha exhibido las graves carencias de liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, quien ha actuado sin visión de Estado, unilateralmente, excluyendo a partidos, empresarios, profesionistas y clases medias; de manera sectaria a favor de un sector de la población, el mayoritario, está bien, pero los demás sectores son más o igual de importantes; si de un damnificado político por el coronavirus tendríamos que hablar, ese es Andrés Manuel López Obrador, podrá decirse que es bueno para encabezar procesos de hartazgo político pero no para ser Presidente de la República.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A ese Andrés Manuel que para qué le hizo tanto al cuento para ser presidente si a la mera hora ni líder se siente, y si no entiende que la nación es esperanza y no venganza.