EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

¿Por qué no la quieren?

Raymundo Riva Palacio

Agosto 29, 2005

 ESTRICTAMENTE PERSONAL

Sin duda es dramático lo que está pasando con Elba Esther Gordillo estos días, donde a la líder del magisterio oficial le están dejando ver en el partido donde está afiliada que es bastante mal vista y que no la quieren dirigiendo al PRI durante la elección presidencial del próximo año. Es falso, le dicen, que ella, sólo ella, sea factor de unidad en el partido, y que sin ella, sólo sin ella, el partido se fracturará. El repudio público va creciendo y se va quedando sola, cosechando ampliamente lo que sembró, quién lo duda hoy, por años. ¿Por qué no la quieren?

Su carrera es de claroscuros, en donde hay episodios negros que tienen que ver con su ascenso dentro del magisterio oficial. Uno fue el asesinato del dirigente en el estado de México, Misael Núñez, adversario del entonces líder Carlos Jongitud, del cual la investigaron como autora intelectual, pero nunca se le probó ni acusó de nada. Jongitud, tutor y protector de Gordillo, la metió en la burocracia del PRI donde hizo sus propios méritos de campaña, como contribuir al fraude electoral de 1985 en Chihuahua, donde le arrebataron la gubernatura al panista Francisco Barrio. Tiempo después lo traicionó.

Jongitud fue una de las víctimas tempranas del gobierno de Carlos Salinas. En la construcción de su Presidencia, Manuel Camacho sentó las bases teóricas de la ruptura con el sindicalismo, al sustentar que los sindicatos no eran el pilar del sistema político mexicano sino un grupo de interés dentro del partido, por lo que la relación con ellos tenía que ser ubicada en esa dimensión y no sobre valorada ni en poder ni en concesiones políticas. Salinas comenzó a reubicar políticamente a los sindicatos, y pese a que el entonces presidente despreciaba a Gordillo, fue persuadido para usarla de relevo en el magisterio. El entonces secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, habló con Gordillo, y su subsecretario Manlio Fabio Beltrones la llevó de la mano a Los Pinos por una puerta, mientras que por la otra salía Jongitud sin cabeza. Hoy es amiga de Camacho, que está en el PRD, pero enemiga de Beltrones.

Salinas le fue tomando aprecio mientras ella fue acumulando poder y a través de sus leales controló el sindicato mediante chantajes, presiones, amenazas y hasta secuestros de líderes para obligarlos a plegarse a las decisiones corporativas del magisterio, que tiene una de las historias secretas más negras del sindicalismo mexicano. Además de su habilidad política para sobrevivir, otro factor que le ha ayudado es la forma como ha repartido dinero a medios y periodistas a lo largo de los años para tener, cuando menos como colateral, impunidad. Probablemente es una de las explicaciones por las está intelectualmente sobre valorada y por las que nunca se le ha pasado por la caja de rendición de cuentas para que explique de dónde una maestra rural de Chiapas pudo adquirir una enorme mansión cerca de Cuautla, una renovada casa en la isla Coronado en San Diego, una propiedad en el lujoso París, departamentos y casas repartidos en varias de las zonas más prósperas                                   de la ciudad de México, y gastar decenas de miles de pesos en ropa cada mes.

La compra de voluntades y cariños, la proclividad de favores disfrazados de solidaridad y el ascenso político a través de la habilidad para no enfrentarse al superior y ganar posiciones dentro de su sector, las ha acompañado de una actitud que muchas veces a caído en el despotismo, otras en la intolerancia, y las más en una posición etnocéntrica donde en la búsqueda de acuerdos cupulares ha soslayado construir los consensos abajo que le permitieran concretarlos. El resultado ha sido devastador para ella, y para sus propósitos. Eso le pasó, por ejemplo, con el apoyo a las reformas foxistas que le causó, por no haber hecho el trabajo político entre los priístas, que ni pasaran y que le causaran la pérdida del liderazgo de la fracción. Ese tipo de comportamientos le generó que aún quienes son enemigos, coincidan hoy en día en el rechazo de la maestra como su líder nacional. Eso también le ha sucedido con los medios, con quienes directa o indirectamente se ha enfrentado, incluso aquellos que antes ayudó . La maestra ha dado pruebas sobradas de que no es una política confiable, lo que la ha ido dejando sola.

En los últimos cinco años ha sido consistente sólo con ella. A la par que se fue vaciando de discurso priísta, fue construyendo un partido político alternativo que hoy es Nueva Alianza: ¿dónde estarán finalmente sus lealtades? Su gente más cercana trabaja en el gobierno federal: ¿en dónde está la línea de la oposición constructiva? Su discurso reciente contra la dirigencia del PRI sugiere una vía rupturista: ¿calculará que su alma mater y fortaleza, el sindicato de maestros, que hoy tiene posiciones políticas como nunca antes había gozado, podría quedar huérfano de ellas? No es gratuita la desconfianza; ella ha trabajado firmemente en construirla. Tampoco el rencor, pues ha dejado sembrados muchos heridos en el camino. El respeto y estimación política que le tienen muchos fuera del PRI se han desgastado hacia el interior del partido. Si ella ha estado más afuera que adentro de su partido en los últimos años, su empecinamiento en dirigirlo no hace más que desatar sospechas. Para ser su líder hasta el 2006 tendría que persuadir a centenares de priístas que ella no es lo que creen. Nada es imposible, por supuesto, pero esa misión se ve extremadamente complicada. ¿Irse del PRI? Es una probabilidad, pero difícilmente una posibilidad. Gordillo debe tener claro que sin el partido su poder –a través del clientelismo político que le permite el PRI–, su poder podría evaporarse ¿Es la maestra lo suficientemente fuerte para chantajear a su partido? Está claro, por la oposición en su contra que no, que le tienen tomada la medida. Lo que debería buscar, con el apoyo de la dirigencia del PRI, es una salida digna, donde no quede como la figura derrotada. El problema es que ella misma eleva los costos de toda salida, perjudicando al mismo partido. Y después lamenta porqué no la quieren.

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